Clausura del III Congreso Sindical. 
 "Serán estudiadas con el mayor afán y cariño vuestras conclusiones", dijo el vicepresidente del Gobierno     
 
 ABC.    15/03/1964.  Página: 89-91. Páginas: 3. Párrafos: 23. 

ABC. DOMINGO 15 DE MARZO DE 1964. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 89.

CLAUSURA DEL III CONGRESO SINDICAL “SERÁN ESTUDIADAS CON EL MAYOR AFÁN Y CARIÑO VUESTRAS CONCLUSIONES», DIJO EL VICEPRESIDENTE DEL GOBIERNO”

A las ocho de la mañana de ayer comenzó la última sesión plenaria del Congreso Sindical para debatir las conclusiones aprobadas por la Comisión IV de la ponencia "Problemas humanos de los campesinos".

Se solicitaron, entre otras cosas, que sea creada una Comisión intersindical para el estudio de los problemas humanos de la mujer. Fue debatido especialmente el problema de la desproporción entre obreros fijos y eventuales en el campo- Un congresista aludió al hecho de que mientras hay obreros en paro, en numerosas empresas agrícolas se hacen muchos trabajos a destajo. Se considera que ha llegado el momento de resolver de una vez ese problema. Se declaró también que el campo español atraviesa una fase de crisis, tanto económica como social, que debe ser superada con toda la urgencia posible.

Se aludió al hecho de que en toda España existen poco más de 300.000 trabajadores agrícolas fijos, que cada día es más acusada la tendencia a emplear grandes fincas agrícolas en cotos de caza, y se abordó el problema del retraso que ofrece la seguridad social agraria desde el punto de vista de su institucionalización.

La sesión de clausura se celebró a media mañana de ayer en el nuevo salón de actos de la sede central de los Sindicatos, ocupado por la casi totalidad de los congresistas.

Ocupó la presidencia el vicepresidente del Gobierno, capitán general don Agustín Muñoz Grandes, acompañado del ministro secretario general del Movimiento, delegado nacional de Sindicatos y presidente del Congreso, don José Solis Ruiz; de los ministros de Obras Públicas, don Jorge Vigón; de Comercio, don Alberto Ullastres; de Justicia, don Antonio Iturmendi; de Agricultura, don Cirilo Cánovas, y de Información y Turismo, don Manuel Fraga Iribarue; del vicesecretario general del Movimiento, don Fernando Herrero Tejedor; del secretario general de la Organización Sindical, don Pedro Lamata, y de otras personalidades.

En lugar de preferencia figuraban los ex ministros señores Fernández-Cuesta y González Bueno, el alcalde de Madrid, conde de Mayalde; el presidente de la Diputación, marques de la Valdavia; subsecretarios y directores generales de diversos departamentos ministeriales; delegados nacionales del Movimiento y los dirigentes centrales de la Organización Sindical. También se encontraban en lugares destacados los observadores extranjeros que han asistido al Congreso, representaciones diplomáticas y los agregados laborales a las embajadas de España en distintos países.

LECTURA DE MOCIONES El secretario adjunto del Congreso dio lectura a la relación de mociones sometidas al Pleno. De entre ellas, las aprobadas son las siguientes: Extensión de las actividades sindicales a las provincias ecuatoriales de Fernando Pop y Río Muni; agradecimiento a Su Santidad el Papa Pablo VI por la concesión al presidente del Congreso y delegado nacional de Sindicatos de la Gran Cruz de Caballero de San Gregorio Magno; necesidad urgente de corrección, vigilancia y control de la injustificada diferencia de precios agrícolas de primera necesidad, entre los que percibe el productor y abona el consumidor; solicitud de creación del Sindicato Nacional de Actividades Sanitarias; solicitud de la sindicación o asociación de funcionarios de la Administración Civil del Estado; solicitud de creación del Sindicato Nacional de Enseñaba Privada; solicitud de creación del Sindicato Nacional de Prensa, Radio, Telecomunicación y Publicidad (Acerca de esta última moción el pleno acordó que se constituya una Comisión intersindical con participación de todos lo» grupos profesionales y económicos aceptados para su debido estudio.)

Otras cuarenta y tres mociones se acordó que pasaran a la consideración de la Comisión permanente del Congreso. Se refieren a la necesidad de que, con carácter de urgencia, se dicte por el Gobierno una disposición de ámbito general y obligatorio, estableciendo el salario mínimo en cada una de las categorías profesionales, previo informe de la Comisión permanente del Congreso, y en cuantía acorde con el momento y el mínimo decoro, los cuales serán revisados a petición de la Organización Sindical, teniendo en cuenta las circunstancias y la coyuntura económica de cada momento y, en todo caso, cuando el nivel de precio» rebase el límite que previamente se establezca y que, además, dichos salarios minimos sirvan de base para cotización y prestaciones de la seguridad social. Modificación del impuesto sobre rendimiento del trabajo persona] y en concreto, solicitando la elevación del límite exento a 60.000 pesetas anuales; fomento de la enseñanza y práctica de los oficios artesanos en los medios rurales; política, agraria, dando cuenta de los acuerdos de la Asamblea General de la Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos; incorporación de graduados universitarios a la Organización Sindical; estructuración de los cuerpos técnicos y reglamentación de la situación del personal colaborador; sindicalización de los deportistas profesionales; provisión de las presidencias de las Cámaras Oficiales Sindicales Agrarias; solicitud de que la Comisión permanente del Congreso estudie la reforma del vigente Reglamento de elecciones sindicales, buscando la unificación de los sistemas que se aplican para las distintas representaciones en los diversos organismos extrasindicales; solicitud de que se dicte un Reglamento definitivo que dé mayor impulso a la Federación Sindical del Comercio; solicitud de que se estudie por una Comisión sindical un nuevo reglamento de organización y funcionamiento de las secciones sociales; solicitud de que sea retirada de las Cortes para mejor estudio la ley de Arrendamientos Urbanos; solicitud de la constitución del Colegio Sindica! de Delineantes; autonomía administrativa de los Sindicatos Nacionales; estatuto de los secretarios, asesores de secciones sociales ; solicitud de creación del Colegio Nacional Sindical de Administradores de Fincas Urbanas; escuelas para hijos de trabajadores españoles en el extranjero; sobre discriminación de las condiciones de trabajo de los españoles en el extranjero y sobre convenios de seguridad social con otros países; sobre integración sindical de Cámaras y Ligas de empresarios; situación de los trabajadores españoles en Gibraltar; ayudas a la producción cerealista; dinamicidad de las pensiones de vejez y accidentes de trabajo; conveniencia de continuar incorporando paulatinamente ios elementos de la línea representativa electiva a la línea representativa político-sindical; creación de una Oficina Sindical Iberoamericana; cambio de denominación del Sindicato Nacional de Hostelería por el de Sindicato Nacional de Hostelería e Industria del Turismo; solicitud de que se suspenda la construcción del parador de Aiguelava y se realice, en cambio, en el Collado cíe Tossa (Gerona); solicitud de que se corrija la falta de coordinación funcional entre las Mutualidades Laborales y la Organización Sindical; igualdad de salario entre trabajadores femeninos y varones; situación de excedencia por matrimonio de la mujer trabajadora; creación de guarderías infantiles y residencias para trabajadoras solteras y sin familia; proporcionalidad de representación femenina en los órganos sindicales y en la elaboración de convenios colectivos sindicales; clasificación de puestos de trabajo femenino; sindicalización de los funcionarios de organismos paraestatales; necesidad de una mayor actividad e intervención del Estado en la solución del problema de la vivienda; actualización urgente de la ley de Suspensión de Pagos; posibilidad de acogerse los centros de enseñanza privada a los beneficios que el Estado concede a los centros declarados de interés social, y solicitud de instalación de un centro de formación profesional acelerada en Huelva.

Se aprobó, entre otras mociones, la urgente necesidad de corregir la injustificada diferencia entre el precio que percibe el agricultor y el que abona el consumidor

RECOMIENDAN QUE EL ESTADO ESTABLEZCA EL SALARIO MÍNIMO OBLIGATORIO EN CADA UNA DE LAS CATEGORÍAS

PROFESIONALES

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INTERVIENEN LOS VICEPRESIDENTES DEL CONGRESO

A continuación hablaron el vicepresidente-trabajador del Congreso, don José Lafont Oliveras y el vicepresidente-empresario, don Luis Galdós.

El señor Lafont dijo: "Quiero destacar como resumen dos aspectos generales del conjunto de las labores del Congreso: el sindical y el económico-social o social-económico. Me complace destacar que los vocales representativos del campo social han dado una prueba de madurez y de fe en nuestros principios, propugnando en todo momento el recuerdo de la verticalidad y de la unidad en favor de la eficacia." Sus intervenciones han sido constantemente una reflexiva aportación a la colaboración común y a los principios fundamentales de nuestro nacional sindicalismo. En el orden del trabajo, con ponderación y con energía, todas las reivindicaciones anteriores se han apuntando nuevas metas, y destacando, de forma especial, un punto que consideramos clave para nuestra vida laboral futura; la reforma de la empresa con arreglo a los principios tradicionales de nuestra doctrina, que empiezan a coincidir con muchos puntos de las más modernas teorías sociales, para nuestro legítimo orgullo y satisfacción.

El señor Galdós manifestó: "Este tercer Congreso Sindical se abrió con el signo de la exigencia nacida del convencimiento de que constituimos una organización responsable y lograda. Algunos—pocos, por fortuna—esperaban que nuestros debates habían de estar envenenados por el morbo de la anarquía o por la torpeza de la inoperancia. Se hallaban prestos a la acción perturbadora."

DISCURSO DEL SEÑOR SOLIS

Don José Solís Ruiz pronunció un discurso en el que, entre otras cosas, dijo:

Acabamos de escuchar las mociones presentadas. Tened la completa seguridad de que todas ellas serán convenientemente analizadas y a través del órgano permanente que nos ha de representar en estos dos años, hasta la próxima reunión del Congreso, trataremos de acumular vuestros pensamientos y de poner en marcha vuestras inquietudes en cada uno de los problemas que habéis señalado.

Habéis estudiado técnicamente la función social del crédito. Decíais que en esta etapa del desarrollo luchamos todos por una Patria mejor, por una mayor justicia social, por un engrandecimiento de nuestra economía, por una elevación del nivel de vida de nuestros hombres. Queríais que el crédito acompañase a ese proyecta, con su agilidad, con su eficacia y en la cuantía conveniente. Deseabais que el crédito, teniendo siempre en cuenta la mayor productividad, fuese dirigido a aquellas empresas dispuestas a cumplir unos mayores fines sociales y, sobre todo, a aquellas empresas que estuvieran dispuestas a transformarse en una empresa más cristiana y más humana, donde junto al capital el trabajo tuviera también una participación en la dirección y en los beneficios.

El segundo tema importante que tocabais era el problema de la financiación de la pequeña y mediana empresa. Seguidamente el de la participación de los trabajadores en la responsabilidad y beneficios del Plan de Desarrollo. Declarabais solemnemente vuestro deseo vehemente de participar en esta importante Asamblea de la Patria. Queríais que se aprovechara también este momento para avanzar en ese lema fundamental de nuestro Movimiento, en el lema social: más pan para el que menos tiene, más justicia para el que más la necesita, y, sobre todo, más unión entre todos los hombres que componemos el trabajo de España. (Aplausos.)

No podía faltar en este Congreso la voz del campo. Todavía en el otro salón de esta Casa Sindical resuena la voz de los campesinos, la voz de la Asamblea de Labradores, para recordar que teníamos que preocuparnos de la situación de nuestros hombres del trabajo en este sector de la Patria, e indicabais todos que queríais para este campesino una mayor estabilidad. Recordabais cómo era necesario luchar para que poco a poco esté equiparado al trabajador de nuestra industria. Indicabais la gran lacra que supone ese trabajo interrumpido, la aparición, cada vez en mayor número, del trabajador temporero, y recomendabais que mediante órganos de seguridad pudiésemos garantizar a esos hombres un salario diario que estuviese a la altura del resto de los trabajadores, e indicabais que, además, queríais reforzar la enseñanza del medio rural, que se perfeccionase la cultura en estos centros, que se cuidasen las medidas sanitarias para los mismos.

Que se montasen las escuelas necesarias y que las viviendas fuesen dignas, en una palabra, del hombre del campo; que el hombre del campo estuviese al mismo nivel, evitando así esa emigración masiva, no solamente hacia los centros industriales, sino también hacia otros lugares y hacia países distintos.

El señor Solís abundó luego en diversas e interesantes consideraciones, y el final de su extenso discurso fue rubricado con grandes aplausos por la concurrencia.

DISCURSO DEL VICEPRESIDENTE DEL GOBIERNO

El vicepresidente de Gobierno, capitán general Muñoz Grandes, foe acogido con una gran ovación al ponerse en pie para pronunciar el siguiente discurso de clausura :

"En las tareas que aquí se han realizado y en las que habéis puesto toda vuestra inteligencia, vuestra honradez y, naturalmente, una pasión encendida, habéis llegado a unas conclusiones que yo os prometo solemnemente que el Gobierno estudiará con el mayor afán y cariño. El Gobierno, que tiene la legítima aspiración de mejorar su economía y también, paralelamente, imponer los altos deberes de la justicia social.

Esa es nuestra bandera. La de la justicia social, que un día, por torpeza de unos e inconfesable egoísmo de 0tros quedo tirada en medio del arroyo y nos la arrebató el comunismo. Ese es nuestro deber ahora. Recuperarla y enarbolarla con gallardía, y el que no tenga alma para seguir ese camino duro que nuestro deber de cristianos españoles nos impone, ¡atrás!, ese no puede formar en las filas de Franco. (Grandes aplausos.)

Señores empresarios, señores técnicos, señores obreros. Sí, señores obreros, porque en el siglo XX, en el año 1964 que ahora corre, el señorío no puede ser monopolio exclusivo de los que atesoran riquezas. Es también de los que en lo más hondo de sus entrañas guardan una conciencia limpia, una fe ciega en los destinos de la Patria y un espíritu de trabajo que les lleva a procurar no sólo su propio bienestar, sino el de todos los que con él conviven. Es preciso que todos nos unamos en apretado abrazo para levantar esta España a la que tanto queremos, y que por quererla sufrimos mucho y nunca estamos satisfechos.

Queremos más, mucho más, hasta lograr que la tranquilidad y la alegría reinen en todos los hogares de España, para que así, nuestro país, por su fe en Dios, por el elevado concepto que tiene del honor y por el valor y espíritu de trabajo de sus hijos, ocupe en el concierto de las naciones el puesto que en derecho le corresponde. (Nuevos aplausos.)

Volved a vuestros campos y a vuestras ciudades, y trabajad, si cabe, con más entusiasmo que nunca.

No perdáis la fe, tened confianza. Yo os lo pido. Y trabajad con tranquilidad, que un Gobierno generoso, sereno y fuerte asegura que nada podrán hacer los que pretenden mancillar el honor de la Patria.

Y a vosotros, extranjeros, que habéis tenido la gentileza de acompañarnos en estos días del Congreso Sindical, os saludo con la mayor cortesía y respeto y os ruego que al volver a vuestros países digáis todo cnanto aquí habéis presenciado, y añadáis que España, que no quiere ni puede ser esclava de nadie más que de su propia conciencia, tiene el firme deseo de amistad, lo más estrecha posible, no sólo eon sus vecinos, cuyos lazos dé amistad queremos reforzar cada día más, sino con todas las naciones de la tierra.

Nuestro esfuerzo final va encaminado a lograr la paz, la paz que es anhelo supremo de todos los pueblos que quieran marchar a la cabeza de la civilización y del progreso.

Trabajadores de todas clases españoles, tengo fe ciega en mi raza, y por ello tengo fe ciega en vosotros. ¡Arriba España! Queda clausurado el tercer Congreso Sindical."

Los congresistas aplaudieron largamente al vicepresidente del Gobierno y aclamaron al Caudillo.

 

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