"Con gran optimismo vemos como España va hacia delante, la renta nacional aumenta y crece la productividad"  :   
 Discurso del ministro secretario general del Movimiento y delegado nacional de Sindicatos. 
 ABC.    11/03/1962.  Página: 81,82. Páginas: 2. Párrafos: 16. 

ABC. DOMINGO 11 DE MARZO DE 1963. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 81

«CON GRAN OPTIMISMO VEMOS COMO ESPAÑA VA HACIA ADELANTE, LA RENTA NACIONAL AUMENTA Y CRECE LA PRODUCTIVIDAD»

Discurso del ministro secretario general de Movimiento y delegado nacional de Sindicatos

El ministro secretario general del Movimiento y delegado nacional de Sindicatos, don Jose Solis Ruiz, pronunció el siguiente discurso:

"Caudillo de España: Hace sólo unas horas que en este mismo salón celebrábamos nuestro último Pleno. A mi, como presidente de este Congreso, me corresponde hoy el honor, y también la enorme responsabilidad, de exponer a V. E. y a los señores ministros que os acompañan un esquema resumen de la labor aquí desarrollada.

Mil congresistas, elegidos libremente por sus respectivos Sindicatos, procedentes de todas las provincias españolas, han deliberado sobre los problemas mas importantes que afectan en el momento actual al Sindicalismo y también aquellos que, en relación con él, afectan a la paz y la seguridad de la Patria.

Cincuenta observadores extranjeros nos han seguido en todas nuestras deliberaciones y más de 180 periodistas—españoles y extranjeros—nos acompañaron, pudiéndose asi dar cuenta a España y al mundo de la realidad de estas reuniones, de la autenticidad de nuestro Sindicalismo, de la participación popular de los hombres de trabajo en nuestra política, y también dar a conocer muchas de nuestras realizaciones por una mayor justicia social.

HUBO SIEMPRE LIBERTAD EN NUESTRAS DELIBERACIONES

Libertad, señor, hubo siempre en nuestras deliberaciones, como es normal en todas las deliberaciones de nuestra Organización. Hubo también bravura, desde luego, en muchas discusiones, pero hubo, ante todo, responsabilidad y respeto mutuo. En el acercamiento de pareceres distintos se discutió sobre problemas que afectaban a trabajadores y a empresarios. Después de discutir o votar las correspondientes recomendaciones fueron elevadas a la Presidencia por el Pleno.

Prueba de esta participación popular, de esta autenticidad y libertad, es que sé han producido públicamente, en las diversas Comisiones de Trabajo y en los respectivos Plenos, mas de 1.500 intervenciones. Las Ponencias han sido muchas y también las mociones presentadas a la Presidencia.

La Ponencia mas importante ha sido la de "Perfeccionamiento de la estructura sindical", tema que fue muy debatido, tema muy importante para el Sindicalismo español. Varias leyes, algunas dictadas al terminar nuestra Cruzada; varias docenas de decretos, más de doscientas órdenes de Delegación, miles de órdenes de servicio, regulan hoy la marcha de nuestra Organización A medida que ésta ha ido evolucionando, a medida que ésta se ha ido perfeccionando, el Mando de la organización Sindical ha ido dictando o proponiendo a Vuestra Excelencia, a través de la Secretaría General, las disposiciones convenientes. Pero llegado era ahora el momento de refundir estas disposiciones y deliberar sobre todas ellas para tener un texto único que pudiera no sólo regir el Sindicalismo, sino indicar también a otras Organizaciones sindicalistas lo que es el Sindicalismo español.

Se discutió con pasión entre empresarios y trabajadores, los hombres destacados de la intelectualidad y la política española, pero también coordinando pareceres. En el Pleno, por unanimidad, se aprobaron unas recomendaciones que a mí me corresponderá el honor de poner en su día en vuestras manos.

El segundo tema fué un tema importante para el momento actual. Se trataba de los criterios para el desarrollo económico-social de la agricultura. Vuestra Excelencia, en diversas ocasiones, de manera clara y acertada, nos ha hablado de la preocupación que siente por el campo español. Reconocemos todo lo realizado, que ha sido una verdadera revolución, como las transformaciones ingentes de nuestras tierras, transformaciones también importantes de nuestros propios hombres. Pero nos indicó Vuestra Excelencia que seguía sintiendo preocupación por nuestro campo; por tanto, nuestra Organización Sindical, necesariamente, tenía que estudiar este problema para contribuir con nuestra Gobierno a tratar de resolverlo definitivamente.

ABC. DOMINGO 11 DE MARZO DE 1962. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 82

Solamente voy a enunciar algunos de los apartados de esta Ponencia, para destacar la importancia de la misma: división de zonas o regiones agrarias, explotaciones familiares, explotaciones ejemplares, régimen de la propiedad, asociaciones de tipo cooperativo, regadíos, colonización, arrendamientos rústicos, Sistemas de explotación en común de la tierra, conservación de su suelo, concentración parcelaria, mejora ganadera y forestal, mecanización, conservación de productos agrios, industrialización, comercialización, precios y mercados, régimen fiscal, crédito agrario, intervenciones estatales, técnica e investigación, ordenamiento Jurídico, formación cultural, desempleo, seguridad social, etcétera, etc.

Nos cabe el honor, señor, de haber presenciado algo que ya es normal en nuestra Patria, pero que no lo era antes, y no es normal en muchos sitios; en esta Asamblea, grandes propietarios de Andalucía,

e Extremadura, de Castilla o de Valencia discutían de sus problemas con trabajadores del campo y con técnicos de la agricultura. Cada cual expresaba su criterio, y hemos sentido en esta Presidencia satisfacción al ver cómo también en este sector hay opiniones en común, cómo también en este sector cabe la colaboración y cómo empresarios, técnicos y trabajadores discutían sobre problemas tan importantes, ligados al bienestar, la paz y tranquilidad de la Patria.

LAS CONDICIONES DE TRABAJO

Otra Ponencia fue la correspondiente a la regulación de las condiciones de trabajo, Ponencia también muy debatida. Ponencia muy discutida, pero aquí la Organización Sindical demostró nuevamente su mayoría de edad. No se inclinó por la demagogia fácil, sino por la gran responsabilidad: salario suficiente, justo, el que esté también ligado a las posibilidades económicas de la Patria. En este salón se habló, en todo momento, de rendimientos, porque nuestros trabajadores saben que si el salario es necesario, también la Patria necesita el rendimiento de todos: del empresario, del técnico, del trabajador, porque todos tenemos que contribuir al engrandecimiento de esta Patria, que con tanto acierto acaudilláis, dentro de esta Organización Sindical, tan ligada a Vuestra Excelencia.

En la IV Ponencia, "Bases para un reajuste de Seguridad Social española", se habló de la coordinación, se discutió vivamente sobre todos los problemas y se mostraron las posibilidades de la Mutualidad en el campo social. Los trabajadores desean cada día mayor participación en la rectoría de estos organismos porque consideran que, manteniendo la independencia patrimonial, la Organización Sindical y la

Mutualidad son partes integrantes de un todo. Se habló de otro tema importante, como el desarrollo económico para la promoción social.

La Organización Sindical elevará al Gobierno y a Vuestra Excelencia la petición de que, como hasta ahora, pero si es posible de manera más profunda, se la tenga siempre presente y se acepte su colaboración en la preparación de un desarrollo nuevo para la Patria y también incluso, si necesario fuese, pudiera participar en la negociación precisa con el Mercado Común.

Se habló en un Informe importante de la elevación de la situación económica y social. Pudimos escuchar cifras y pudimos recoger estadísticas. Con gran optimismo vemos cómo España va hacia adelante, cómo la renta nacional aumenta, cómo crece también la productividad, cómo las nuevas empresas están ya en marcha, cómo el campo va siendo transformado. En una palabra, que no es baldío el esfuerzo de todos y que, a las órdenes de Vuestra Excelencia, todos contribuimos a lograr una Patria mejor. DIALOGO

ENTRE EMPRESARIOS Y TRABAJADORES

Se vio en el último Pleno del Congreso algo que para mí fue muy significativo: un modesto trabajador del campo se levantó para decimos, con palabras muy atinadas, que tenía que agradecer muchas cosas a este Régimen y a esta Organización Sindical. Que él era un modesto trabajador de la tierra, que arañaba unos campos para que produjesen unos frutos; que un día fue llamado por la Organización Sindical a través de sus elecciones para participar en sus Juntas sociales. Que él agradecía al Sindicalismo que le hubiese permitido, a través de cursillos y asambleas, formarse hasta el extremo de poder discutir con todo el mundo y para poder defender convenientemente a los trabajadores del campo.

Finalmente, dijo que en estas reuniones había discutido con los empresarios y había podido exponer criterios diferentes; que es posible que se consiguieran muchas de las cosas que había solicitado y que muchas de las que él había soñado estaban ya logradas para bien de la Patria. Pero añadió que, por encima de esas conquistas materiales, lo que él apreciaba más de este Régimen y de esta Organización Sindical era que le hubiese proporcionado la posibilidad de dialogar con sus empresarios, consiguiendo asi la hermandad en el campo del trabajó, que él consideraba como el triunfo más justo de nuestro Movimiento en relación* con los trabajadores de España.

Después de este trabajador, señor, pedía la palabra un técnico, un empresario, y ratificaba aquellas manifestaciones indicando que la mayor conquista de la España de hoy es que ya dialogamos, que no nos enfrentamos, que el Sindicalismo no nos lanza a la lucha de unos contra otros, sino al entendimiento que redunda en beneficio de todos y sirve a España.

LOS OBSERVADORES EXTRANJEROS

Los observadores extranjeros que nos han acompañado también han tenido profunda preocupación por este Congreso. Se han movido con libertad han dialogado con cuantos congresistas han considerado conveniente, han asistido a todas las reuniones y han expresado muchas veces públicamente la profunda impresión que les ha causado las deliberaciones nuestras y, sobre todo, la claridad y libertad de que disfruta nuestro país.

Y nada más, señor. En realidad, cualquiera de los congresistas podría haber expresado el contenido de este Congreso más exactamente que yo, pero todos hubiesen puesto el mismo corazón al indicaros cuáles han sido los problemas debatidos y cuáles han sido, en resumen, nuestras deliberaciones y conclusiones. Yo, Excelencia, tengo la responsabilidad y el honor de deciros, recogiendo el sentir del Congreso, que aquí tenéis este ejército del trabajo, como ayer y como mañana. Y que aquí están los hombres de la Organización Sindical dispuestos a conseguir mayor prosperidad para la Patria; que aquí tenéis a todos estos hombres a vuestras órdenes y a las órdenes de España. Naturalmente, ellos saben que tropezarán con muchas dificultades para elevarse definitivamente, pero tienen la seguridad de que, bajo vuestra capitanía, España se colocará, con el esfuerzo de todos los españoles, a la altura de cualquier país del mundo.

Ellos saben, también, que Vuestra Excelencia quiere una España grande y por esa España ellos luchan. Saben que la unión constituye nuestra fuerza y nuestro gran triunfo. Como ellos nos dijeron en el último Pleno, solamente quiero deciros una vez más: ¡Franco, nuestro Jefe y Caudillo: seguimos a vuestras órdenes!" Finalizado el discurso del señor Solís, que fue acogido con una gran ovación, se levantó a hablar Su Excelencia el Jefe del Estado, quien pronunció el discurso que publicamos en otro lugar.

Al terminar sus palabras, entre la clamorosa ovación de los congresistas, puestos en pie, el Caudillo, acompañado por los ministros del Gobierno y demás personalidades, abandonó el salón de actos.

Las muestras de entusiasmo se reprodujeron cuando el Generalísimo salió de la Casa Sindical.

El numeroso pública congregado en los alrededores del edificio tributó al Jefe del Estado una entusiasta despedida.

 

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