Autor: González Muñiz, Antonio José. 
   Acotaciones a la sesión     
 
 Ya.    11/05/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

• Trece señores procuradores—los trece de la fama, como en la gesta peruana de don Francisco de Pizarro—fueron los que discutieron y perfeccionaron los tres artículos aprobados en la sesión. Intervenían en todo momento. Los demás—muy pocos "demás"—eran convidados de piedra. Pasadas las ocho de la tarde, los "demás" pocos eran muchos "de menos".

• El primero que quería más presencia en la sala fue el señor Arcenegui Fernández. En el punto y hora en que se abrió la sesión, y manifestando que era consecuente con lo que había insinuado a última hora del día anterior, advirtió al presidente de la Comisión para que cumpliese el articulo 34, párrafo primero, del reglamento. En otras palabras, que no podía abrirse la sesión porque no estaban presentes la mitad más uno de los miembros de la Comisión.

• Interpretación del reglamento. La presencia de la mitad más uno sólo era preciso para constituirse la Comisión. Esta se había constituido el día 3 de abril; por tanto, en decisión del presidente, señor Labadíe Otermín, no era necesario Invocar el artículo 34. Discrepancia del señor Arcenegui Fernández. Apoyo al presidente del señor Serrata Urquiza (don Salvador).

• Nueva intervención del fogoso señor Arcenegui Fernández. Ayer, dice, se aplicaban los cinco minutos a cada intervención de un procurador. Hoy no se está siguiendo el mismo sistema. Deducción del señor Arcenegui Fernández, el presidente retrasa la votación de un precepto para ver si llega a haber en la sala la mitad más uno de los miembros de la Comisión. Mentís del presidente a tal suposición personal.

• El señor Arcenegui Fernández tiene que ausentarse de la sala y no vuelve. Se aprueba el apartado tercero del articulo 17. Los señores procuradores que intervinieron en los debates, agotado acaso su poder de peticiones en solicitar de la ponencia introducción de palabras o frases para mejorar el texto, se olvidaron ya de pedir otras cosas. Por ejemplo, la presencia en la sala de la mitad más uno de los miembros de la Comisión.

• En la discusión del apartado segundo del articulo 18 la ponencia y los escasos procuradores parlantes nos dieron una magnífica lección de lo difícil que es redactar un texto queriendo complacer a muchos. Hubo que suspender la sesión. Se escribieron varios textos, pe matizaron esos textos. Afanosos ejercicios de morfología y de sintaxis. La prosodia estaba a- cargo de los trece señores que la practicaban.

• Nueva lección de lo difícil que es redactar un texto. Ahora en el artículo 19. Otra vez se suspende la sesión unos minutos. Interpretamos que a fuerza de hablar parece un tantico olvidado el escribir. Con dificultad sale adelante el texto del precepto. Y es lógico. Sólo están ayudando a los ponentes once procuradores que Intervienen en la discusión.

• Pues a pesar de tantos trabajos redaccionales-legislativos, un muy cualificado señor procurador, rector de Universidad, pensaba que la ley es difícil de entender. Entonces, ¿qué se está haciendo? Para el señor Benzo Mestre, subsecretario de Industria, hay tres clases, de leyes: leyes perfectas, leyes Imperfectas, leyes pluscuamperfectas". Esta ley, dijo, es pluscuamperfecto.

• Entonces, el señor Lapuerta Quintero animado por la definición, quiso contribuir con afanes redaccionales al pluscuamperfeccionamiento de la ley. ¿Vale este texto? De momento, sí. Minutos después el texto no valía. Nueva redacción. ¿Vale este otro texto? Sí, de momento. El texto no valía minutos después. Hay que pluscuamperfeccionar más la ley.

• Cuatro horas de sesión. Trece señores procuradores (dos de ellos ponentes) interviniendo en los debates. Siempre hablan los mismos. Siempre callan los mismos. Siempre faltan casi los mismos.

 

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