Autor: Dávila, Carlos. 
   Una gran esperanza     
 
 ABC.    10/07/1977.  Página: 34. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

UNA GRAN ESPERANZA

MEDICINA en A B C» tiene que abrir hoy sus páginas con e! saludo alborozado s\ reción creado Ministerio de Sanidad, Su necesidad viene siendo redamada desde hace años a todos los niveles, y especialmente entre los trabajadores de la sanidad, para la realidad de hacer coherente una política y unas directrices excesivamente disgregadas en diversas entidades, •in uniformidad en su dirección y planificación que permite el perfeccionamiento, hasta donde sea posible, de un bien social prioritario: el derecha a la salud.

Con motivo de las recientes elecciones, «na revista médica ha difundido una encuesta sobre política sanitaria dirigida a todos tos médicos que se presentaban como candidatos al Congreso y al Senado, representante» de todo el espectro político, de un extremo a otro. La difícil unanimidad de pareceres solo se lograba en un punto: la absoluta necesidad de un organismo rector único, considerada prácticamente Implícita a cualquier orientación futura por diversa que ésta fuera.

Igualmente Musirá esta exigencia ei que, entre 107 miembros de la Organización Mundial de la Salud (O. M. S.), solamente Esparta y otros cinco países, de cuya compañía no podríamos enorgullecemos, carecían de un Ministerio de Sanidad o Salud.

Junto a nuestro aplauso, y en aras del realismo, hay que resaltar que esta creación no e* más que una posibilidad (eso ai: inexistente hasta ahora) de iniciar un camino difícil, saptteadp de obstáculos, que conduzca a la situación sanitaria que España reclama y necesita. Puede correrse el riesgo de pensar que un nombre y unas personas nuevas solucionan los múltiples problemas existentes y de que esta esperanza actual pueda quedar defraudada. Tampoco puede presionarse para que medidas Inmediatas, desde arriba, milagreramente, superen deficiencias e intereses creados, desde lo» más noWes a los más mezquinos.

Para el bien común que hay que lograr, el trabajo debe y tiene que ser también común, asi como las renuncias y sacrificios necesarios para que todos (queremos significar la totalidad del país), enfermos actuales o potenciales, médicos y demás trabajadores sanitarios, educadores y políticos, contribuyamos de forma personal y de conjunto a que la sanidad española cumpla unos objetivos necesarias no sólo de una adecuada asistencia, sino de otros aspectos aún más descuidados, como la educación, prevención, rehabilitación, docencia e investigación. Reconozcamos, en definitiva, que se ha abierto una nueva vía, que el camino es largo y trabajoso, que por él hemos de ir unidos y prestar nuestro esfuerzo; pero que no dejemos de ser optimistas en esta hora respecto al futuro. Por ello deseamos a los más altos responsable una gestión eficaz y Justa y convocamos a todos v ser nobles en «I apoyo y en la critica.

 

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