Los ahogados del Bidasoa     
 
 Ya.    12/05/1973.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Los ahogados del Bidasoa

De "Informaciones":

"El paso clandestino de emigrantes portugueses y africanos por la frontera francoespañola está adquiriendo caracteres dramáticos. Durante el año par sado en los doce kilómetros fronterizos del Bidasoa han muerto abogados más de ciento treinta de estos emigrantes: ochenta portugueses y más de cincuenta africanos. En lo que llevamos de año, el Bidasoa ha seguido cobrando víctimas gracias a la increíble falta de escrúpulos de los nuevos trafican, tes de la miseria. Los emigrantes clandestinos portugueses, o los africanos, que se mueven libremente por nuestro país pero carecen de documentación para entrar en Francia, son ensañados en forma claramente criminal. Se les sugiere el paso a nado del Bidasoa por zonas peligrosas o se les abandona en los picos pirenaicos sin alimentos ni ropas de abrigo. En la primera quincena de abril, tres africanos fueron abandonados por su "guía" en la frontera y perecieron de frío, hambre y sed.

En otros casos, estos traficantes de nuevo cuño meten en camiones su "mercancía" y los abandonan en cualquier punto de España, afirmándoles que ya se encuentran en Francia, después de haberles cobrado elevadas sumas de dinero. No hace macho que un grupo de africanos fue abandonado en la estación de Tolosa, tras cobrar el precio convenido por el paso de la frontera, asegurándoles que se encontraban en Toulouse. Aquí, tanto se dé o no la muerte de quien pretende pasar clandestinamente la frontera francoespañola, se da un nuevo tipo de delito, no previsto en nuestra legislación.

Por supuesto que quien pretende el paso clandestino de la frontera está incurriendo en un delito. Pero son altas las eximentes que concurren sobre estos emigrantes. La organización de los traficantes de hombres tiene ramificaciones internacionales. En Portugal o en los países africanos se asegura a quienes buscan trabajo en la Europa comunitaria que el paso de la frontera francesa está garantizado. Se especula con su necesidad y su ignorancia. Y, llegados a los pasos pirenaicos y comprobadas las restricciones fronterizas francesas, los emigrantes intentan a la desesperada el paso de Bidasoa o el cruce a pie de los Pirineos.

Los "guías" les expolian, les engañan y, a menudo, les abandonan a una suerte que implica la muerte. Y si estos intolerables y execrables traficantes caen en manos de la justicia española sólo pueden ser juzgados por ayuda al paso clandestino de la frontera. En Francia —donde, como es obvio, también se les persigue—dos de ellos acaban de ser condenados a cuatro meses de prisión. No son éstas, ciertamente, las penas que corresponden a quienes se dedican a prácticas tan inhumanas."

 

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