Una acertada iniciativa de los editores  :   
 Se trata de pagar con libros, destinados a las bibliotecas públicas, el impuesto sobre beneficios. 
 ABC.    08/02/1959.  Página: 65. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

UNA ACERTADA INÍCÍATÍVA DE LOS EDITORES

Se trata de pagar con libros, destinados a las bibliotecas públicas, el impuesto sobre beneficios

La Jefatura Nacional del Sindicato del Papel, Prensa y Artes Gráficas, a propuesta de la Junta. Sindical del grupo de editores de libros, ha solicitado del Gobierno el establecimiento de un régimen tributario especial para los .editores, que si tiene por un lado un alto interés económico e industrial, establece por otro una base fundamental para elevar, por medio de la lectura, el nivel cultural del pueblo español, tan necesitado de esta atención.

Se trata de que el Estado admita a las empresas editoras el pago del impuesto sobre beneficios mediante la entrega de libros con destino, a. las bibliotecas públicas por un importe igual al doble de la cantidad que supondría a los editores la liquidación de este impuesto, pero valorando los libros de sus entregas al precio de venta al público.

La fijación de las cifras contributivas o de -. aportación se hará anualmente mediante los trámites de evaluación señalados en las vigentes disposiciones en materia tributaria.

Medio millón de libros al año irán por este procedimiento a nutrir las bibliotecas públicas españolas regidas por «1 Servicio Nacional de Lectura, que solamente disponen ¡en la actualidad de unos dos millones de libros repartidos en unos ocho-´ cientos;, establecimientos. Con esta aportación de los editores se podrían crear otras doscientas cincuenta bibliotecas nuevas cada año, dotadas cada una con dos mil libros.

La política de reinversión de beneficios que el Estado propugna, como medio de elevar el nivel dé vida del país, tendrá su más clara aplicación en este caso, con la

ventaja de que esta reinversión encontrará una compensación en especie superior a la cifra que habría de recaudar par concepto tributario, y con la modalidad de que los beneficios obtenidos por la venta de libros tributarán en forma de libros destinados a bibliotecas para uso de todos los españolea.

El beneficio que esta forma de liquidar el impuesto tiene para el Estado resulta claro al considerar que si hubiera de destinar integramente a la compra de libros, la cifra recaudada por el impuesto que corresponde pagar a los editores no podría adquirir la misma cantidad de títulos que el nuevo sistema le ofrece, ya.que los editores tienen que vender, con arreglo a las normas vigentes, con el descuento, máximo del 10 por 100.

Por otro lado, la fórmula tampoco resulta gravosa para el editor, quien, en definitiva, cede sus libros para esta finalidad cultural a un precio en general no inferior aL del costo de la edición. Para prevenir esta entrega de libros, al Estado sus tiradas serían mayores, disminuyendo, cerno es lógico, el porcentaje de gastos generales que corresponde a cada libro, pudlendo llegar a rebajar su costo y su precio en beneficio de, la difusión y del comercio del libro español.

Se lograría también con ello paliar la actual crisis de la industria editorial, que ha sufrido ya un importante descenso en las exportaciones de libros españoles, recuperando y aun superando las cifras anteriores al presente año de 1958, que en beneficio de la economía española obtiene unos diez millones de dólares al año, cifra no alcanzada con la exportación de ningún otro artículo manufacturado en España,

El acuerdó entre los editores y la,,, Hacienda Pública no crea ni modifica ningun precedente. Primero poque hasta la reforma tributaria de 1940, la industria editorial española estuvo exenta de la contribución por la tarifa tercera de Utilidades. Y segundó, porque no´Se trata de una exención, sino de un acuerdo de pago del impuesto concertado, con la Hacienda en productos o mercancías y controlado en su volumen por las mismas Juntas de evaluación global del grupo de editores de libros, con, lo-que queda también garan- tizado el -que todo aumento de futuros beneficios ha de suponer un incremento pa-ralelo de la aportación de libros.

Otras actividades hay exentas del impuesto, cuya cifra podría evaluarse en miles de millones de pesetas, :de- las que el interés común obtiene, sin duda benefi-cios de carácter general,, pero muy difíciles de concretar. En cambio el volumen contributivo de toda la industria editorial española puede estimarse en la cifra de diez a quince millones dé pesetas, cantidad realmente insignificante- en-el-volumen total de la tributación por beneficios industriales, pero con la compensación de un beneficio concreto de estimación inmediata e indudable repercusión .en problema tan importante como es el de la falta de preparación cultural del pueblo español.

Los libros son la única mercancía que el Estado adquiere, actualmente para ponerla, a través de la red de bibliotecas, a disposición de todos los españoles. Porque las demás, aparte dé ser, en su mayoría, bienes de consumo, se destinan a sectores muy concretos de la población del país.

La fórmula que comentamos resulta beneficiosa para él Estado, ya que. sin producirle ningún quebranto desde el punto de vista recaudatorio, le permite poner en práctica un medio extraordinario, de difusión de la cultura. No es tampoco gravosa para el editor y sí muy favorable al desenvolvimiento de la industria nacional de las artes gráficas y al comercio del libro, que se verán, asimismo, incrementados con el mayor-número de bibliotecas y .lectores. , -...»,,

La aceptación áe esta propuesta, que ha sido bien recibida en los departamentos ministeriales a los que particularmente afecta, -multiplicaría indudablemente la acción cultural que se viene desarrollando con algunas dificultades, al .poner a disposición de todos los españoles esa masa de libros que ha de contribuir, indudablemente, a la necesaria elevación del nivel cultural de nuestra Patria. Y, por ello,´principalmente merece nuestro aplauso.

 

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