¿Quiénes son los técnicos?     
 
 Pueblo.    14/06/1967.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

¿QUIENES SON LOS TÉCNICOS?

Una de las Novedades introducidas por la Ley Orgánica en materia sindical ha sido la de considerar a los técnicos como una categoría sindical diferenciada y, por tanto, susceptible de asociación independiente de empresarios y trabajadores.

Ksta novedad —que en realidad no lo es tanto, ya que en bastantes casos esta distinción se venía produciendo para determinadas aspectos de la vida sindical— obedece al deseo de dar satisfacción a las aspiraciones de, los técnicos, manifestadas en muy diversas ocasiones, de constituir una entidad sindical aparte, puesto que muchas veces sus intereses y sus problemas difieren tanto de los de los empresarios como de los de los trabajadores, o más exactamente, esos intereses no coinciden totalmente ni con los de aquéllos ni con los cíe éstos. A lo largo de estos últimos años, tos técnicos han pasado por una situación bastante difícil y psicológicamente atormentada, porque mientras (os empresarios los consideraban e. s t r PC h a ni ente vinculados a los obreros, dada su condición de trabajadores por cuenta ajena, el resto de ION trabajadores los aceptaban con una cierta suspicacia pensando que estaban más cercanos a la dirección de la empresa y por ello más propensos a inclinarse a su favor.

Este es un tema que en mayor o menor grado afecta a la mayoría de tos movimientos sindicales en et extranjero, hasta el punto de que en muchos países los técnicos se

han desgajado de las centrales sindicales obreras constituyendo organizaciones sindicales aparte. Es el caso de los «cuadros» en Francia o en Italia.

La situación de estos técnicos es compleja por la ambivalencia de sus intereses; por la encrucijada en que

se encuentran, entre posturas extremas que no pueden compartir plenamente; por su misma función, categoría, formación y actividad profesional, pues son colaboradores directivos del empresario, que IHS obliga a compartir tacul-tades de dirección, de responsabilidad y de mando y, al propio tiempo, son unos asalariados que viven también los problemas y dincuftade* de los demás trabajadores, solidarizados con sns reivindicaciones y aspiraciones, porque, al fin y al cabo, se encuentran en análoga situación de ajeneidad y dependencia.

Hacía fattü, pues, crear et cauce sindical necesario (tara reconocer esta peculiaridad de intereses y especial situación de orden laboral.

Ahora bien, una vez reconocida han empezado a surgir dificultades y, lo que es peor aún, susceptibilidades.

Dificultades en torno a la delimitación y concepto de quiénes son los técnicos: ¿los titulados tan sólo?, ¿los que ejercen la función técnica´.´ KJI nste caso, ¿quién fija, delimita y define esa función?, ¿se ha de tener en cuenta tínicamente la calificación profesional que señalen las reglamentaciones de trabajo?, etc. Susceptibilidades también por parte de los trabajadores, porque piensan que una separación puede dividirlos o debilitarlos; que los técnicos, por su menor número, pueden ser utilizados como elemento amortiguador en una dialéctica de intereses, y por parte de los empresarios, porque temen que, sin la presencia de los técnicos, los trabajadores se radicalicen y adopten postura mucho nía avanzada.-. que antes o incluso demagógicas, y más aun: que si i en el futuro la base representativa sindical habrá de ser tripartita de empresarios, técnicos y trabajadores, cuando se ventilen cuestiones económicas y laborales se habrán de encontrar frente a dos grupos en vez de uno sólo, como antes ocurría.

Sin embargo, el tiempo y la propia convivencia sindical se encargarán de deshacer estos talsos temores, recelos y desconfianzas, l/os técnicos son cada vez más necesarios en la empresa; lo impone una cada vez más creciente tecnifi-cíición empresarial. Por ello, su número será también cada vea, mayor. Al cambiar los actuales planteamientos, igualmente cambiarán ciertos esquemas y mentalidades, inadecuadas con las exigen cía» de la producción y el trabajo en el momento actual. !>os técnicos serán, sin duda, el apoyo y el mejor aliado, tanto de los empresarios como de los trabajadores, y acaso el tercer apoyo en el que encuentre el debido equilibrio el Sindicalismo español de los próximos años.

 

< Volver