Arcaismo frente a desarrollo     
 
 Pueblo.    14/06/1967.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ARCAÍSMO FRENTE A DESARROLLO

El, mundo actual está conociendo el envecimiento de fórmulas tenidas durante siglos por inmutables. Pero yerran quienes estiman que este arrumbamiento deriva del heeho de que «el hombre quiere vivir cada ver, mejor», «lado que esto deseo es tan antiguo como la Humanidad. Lo verdadera-mente. ocurrido es que el fu-huloso crecimiento de la técnica ha hecho posible, por primera vez en la historia, que este deseo pueda convertirse en realidad.

A través de la tecnología —entendiendo por ella el dominio del hombre sobre las cosas — , el mundo de nuestros días está conociendo el hecho, hasta ahora insólito, d>* ana elevación gigantesca de la riqueza creada. Unas pocas personas, manejando unas máquinas construidas asimismo por un reducido número de individuos e ideadas por una e Lira todavía mucho menor de descubridores e investigadores, son capaces de obtener una cifra de bienes capaces de satislacer las necesidades de miles de personas.

Kl hecho más expresivo, aunque no el más contundente, de esta evolución tecnológica lo encontramos en que, pese a ser la agricultura la actividad humana que en mayor grado depende aún de factores naturales sobre I o s que nada puede hasta ahora la acción humana, dicha actividad ha dejado de estar sometida a la «ley» de los rendimientos decrecientes. Por >íso, no hace más que tres cuartos de siglo, «J 75 por 100 de los hombres activos de los países más adelantados tenían qne actuar en el sector agrario para proporcionar los alimentos y las materias primas-necesarias para pervivir y prosperar, al paso que, en la actualidad, hay ya naciones que no emplean en la agricultura sino «I 8 por 100 de sus fuerzas de trabajo y, a pesar do ´ ello, cuentan con excedentes agrarios.

Kn la industria, los incrementos de producción son todavía más espectaculares, y en muchos casos poco concebibles por cuanto no los conocemos a fondo. Como- consecuencia de los progresos técnicos, la producción masiva de bienes, asi como la posible prestación de servicios, es ya una intangible realidad.

Mas ocurre, asimismo, que en miles de casos esa posibilidad productiva no puede llevarse a sus últimas consecuencias debido al hecho, al parecer paradójico, de que la producción masiva no tiene enfrente un consumo también masivo que pueda absorberla. La causa última de que esto ociura reside en que a la evolución tecnológica no h:> acompañado una transformación social a ella congruente. Por ello, cuando se habla de consumos excesivos, al mismo tiempo que permanecen ocio-sos porcentajes elevados d«´ recursos y de hombres, se está enunciando, acaso con la mejor voluntad, una grave incongruencia.

 

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