Demasiadas finalidades     
 
 ABC.    05/03/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

DEMASIADAS FINALIDADES

Sí al repasar la lista de posibles aportaciones al proyectado Banco Sindical, en un anterior comentario, nos parecía que ésta entidad se concibe con figura "sui géneris", a la misma conclusión se llega cuando se examinan las finalidades que, según el presidente del Consejo de Trabajadores, podría cumplir.

La amplitud de las mismas impide clasificar a] proyectado Banco entre los de naturaleza comercial, e impide, igualmente, situarlo entre los de especializa-ción industrial. Podría, si cubriese todas las finalidades que se apuntan, ser ambas cosas. Y mucho más aún.

Con el fin primero y preeminente de "socializar eí crédito", el Banco Sindical proporcionaría "canales de financiación a la pequeña y mediana empresa industrial, agrícola y artesana...", pero también extendería esta función "a la gran empresa". Al mismo tiempo "podría llegar a la personalización del crédito, mediante la simple solvencia personal del solicitante", además de "privatizar el dinero de las prestaciones sociales de los trabajadores" y de canalizar el ahorro agrícola en general. Por si fuera poco, se esboza otra finalidad mucho más amplia y compleja: "lograr una eolítica salarial equilibrada"... Y, en fin, como objetivo complementario, colaboraría en "una acción asistencial, amplia y generosa ".

Por muchos que sean los recursos de una institución bancaria, y por mucha eficiencia que sus cuadros directivos derrochen, semejante lista de posibles funciones o finalidades parece excesiva. Si un Banco, además de operar en el campo del crédito a toda dase de empresas, de promocionar la actividad económica en las zonas rurales deprimidas, puede lograr una política salarial equilibrada y favorecer el robustecimiento de la acción asistencial, resaltará ser seguramente, algo más y algo distinto de un Banco.

Algo análogo, quizá, a un organismo rector de la economía a escala nacional. Y es el caso que esta tendencia rectora, de control e intervención, se manifiesta con bastante claridad.

Así, en los créditos concedidos a la pe-cmeña y mediana empresa para su transformación, el Banco Sindical reclamaría "reales garantías sobre la reforma de la empresa capitalista en democrática y moderna". Lo cual equivale a montar sobre la función bancaria crediticia nada menos que un instrumento de reforma de la estructura y sistema de la empresa; cuestión, evidentemente, propia de decisiones o instancias muy superiores a la competencia de un Banco Sindical.

Por otra^ parte, en los supuestos de ayuda económica estatal a grandes empresa^—ayuda decidida por una situación de crisis—se apunta que el Banco Sindical estaría en condiciones de íugar un importante papel controlador. El razonamiento es éste: el dinero de la ayuda, al ser concedida por el Estado, pertenece a todos los contribuyentes y, sin embargo, va a parar a manos del elemento capitalista,, sin que el factor trabajo se beneficie. El Banco Sindical, si fuera cauce de tales ayudas, eliminaría semejante inconveniente. Desde luego, no se aclara cómo actuaría para conseguirlo.

Poco importa la incorrección del razonamiento; poco, la inexactitud o error que encierra. Es interesante anotar, en cambio, que el Banco Sindical se concibe, también.en estos casos, como un mecanismo dispuesto a una acción de intervención económica que rebasa los normales límites de una función bancaria. Y se sitúa, teóricamente al menos, en un plano de jurisdicción gubernamental o estatal.

_ Aún va mucho más allá esa difícil finalidad de lograr una política salarial equilibrada, ¿Cómo podría hacerlo? Las únicas palabras de explicación son éstas: "Mediante eí juego entre los índices del coste de la vida y los incrementos de la productividad general, introduciéndose, como_ elemento de ruptura, en la espiral inflacíonista entre precios y salarios."

No permite apenas comentario tan somera y confusa aclaración. En todos los cálculos hechos, para determinar salarios por decisión gubernamental o sindical, siempre suelen considerarse los dos factores : índices de coste de vida e incrementos de productividad. Ahora bien, en cuanto tenga de válido el sistema está ya experimentado y no es fácil suponer cómo lo mejoraría, para lograr una equilibrada política de salarios, un Banco Sindical. En lo que tiene de relativo, por su forzosa base estadística, tampoco un cálculo o estimación bancarios le darían más seguridad. Y, por último, la acción de ruptura de la espiral inflacionista entre precios y salarios, que pueda desarrollar un Banco sea o no sea sindical—, nos aboca directamente a un terreno donde pueden moverse, con incalculable elasticidad, las más variadas conjeturas y las ideas económicas más singulares.

¿Qué relación segura se puede establecer entre las operaciones crediticias ban-carias y el nivel de salarios? ¿Hasta dónde admite control o contención bancaria la elevación de los precios? ¿Cómo, sin ejercer una función rectora de toda la economía, en cualesquiera de sus sectores, es posible actuar corno elemento de ruptura de una espiral infíacionista?

Seguramente la idea o proyecto del Banco Sindical puede definirse, con mayor concreción, con explicación más exacta de su naturaleza y sus fines. Mientras, sería aventurado prejuzgar su conveniencia o inconveniencia, teniendo en cuenta solamente una exposición—calificada, pero personal—de

posibilidades hecha en términos muy generales.

 

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