Autor: Baró Quesada, José. 
 Homenaje sindical a Franco. 
 Treinta mil trabajadores aclamaron al Jefe del Estado y al principe     
 
 ABC.    02/07/1970.  Página: 17-18. Páginas: 2. Párrafos: 23. 

HOMENAJE SINDICAL A FRANCO

TREINTA MIL TRABAJADORES ACLAMARON AL JEFE DEL ESTADO Y AL PRINCIPE

"Hemos de tener en cuenta que un Estado no puede hacerlo todo; el fomento de la iniciativa privada es esencial y para que fructifique son necesarios la paz y el orden interno, dijo el Caudillo

EL MINISTRO GARCIA-RAMAL PROCLAMO LA LEALTAD DE LOS SINDICATOS A LA INSTITUCIÓN MONÁRQUICA Y A DON JUAN

CARLOS

Barcelona 1. (De nuestro redactor polí-tico»"—enviado especial, por teléfono.) Treinta mil trabajadores han aclamado esta tarde al Jefe del Estado y al Príncipe en el Parqué de la Ciudadela, con motivo de un homenaje de adhesión sindical a Franco. Fue a las siete, en la plaza de la Cascada de ese hermoso recinto barcelonés. En la tribuna presidencial se hallaban con Su Excelencia y Su Alteza Real los ministros de la Organización Sindical, de la Gobernación, de Trabajo, del Aire y comisario general del Plan de Desarrollo, el capitán general de la IV Región, el Infante don Luis-Alfonso de Baviera y Borbón y otras personalidades. Por la mañana se habían reunido en el palacio de las Naciones, con asistencia de trescientos consejeros, el Pleno del Consejo Económico Sindical de Cataluña.

El acto dio comienzo con el "Gloria a España", de Maragall, interpretado de manera admirable por 1.500 voces de los Coros Clavé. El presidente de la Federación de esta Agrupación celebérrima, integrada en su mayoría por gentes modestas, entregó al Caudillo una placa en forma de monolito, conmemorativo del CXX aniversario de los Coros. Todo se desarrolló en un ambiente de fervor, de aplausos, de vítores. Los gritos de "¡Franco, Franco, Franco!" atronaban el Parque. Don Juan Carlos fue objeto, asimismo, de calurosas y reiteradas manifestaciones de simpatía.

Hablaron el delegado provincial de Sindicatos, don José Navarro Villodre; el presidente del Consejo provincial de empresarios, don José Torras Trías; el presidente del Consejo provincial de Trabajadores, don José Luis Torres Cáceres. Después lo hizo el ministro-delegado Nacional de Sindicatos, don Enrique

García-Ramal, que, entre otras cosas, manifestó: .

"Gracias, señor, por vuestra presencia en el acto sindical de esta tarde. Vuestro cariño hacia la Organización Sindical ha hecho que éste sea él último acto público de vuestra estancia en Cataluña." Luego se refirió al Principe y dijo: "A él hacemos llegar nuestra voz en seguridad de la lealtad de los Sindicatos a la sucesión y convicción plena de que vuestra iniciativa, refrendada masivamente por el pueblo español, ha culminado la ingente tarea de estas tres largas décadas, dejando, como un día anunciasteis, atado y bien atado el futuro de España."

El señor García-Ramal se expresó más adelante así: "Tenemos un sindicalismo que encuadra doce

millones de trabajadores y tres millones de empresas. Este sindicalismo colabora en la regulación de los asuntos sociales y económicos, administra la seguridad social y está en los organismos donde se hacen las leyes."

"La hora actual del sindicalismo no es estar en guerra con el orden político, sino constituirse en él, colaborando y presionando pacificamente para la reforma moral, la definitiva liquidación de las injusticias y la evolución en la continuidad.

Por eso no tienen puesto los animadores de la revuelta ni los escépticps."

"Como sabéis—dijo el ministro—el proyecto de ley sindical se halla en las Cortes. La Ponencia que debe dictaminar nos consta que ha hecho un estudio minucioso de las numerosas enmiendas y sugestiones recibidas. Esperamos que inmediatamente después del periodo vacacional las Coi tes Españolas inicien la discusión de tan importante ley."

Respecto al futuro político declaró: "Esta España que hoy es un Reino, será una Monarquía, y los Sindicatos, que¡ como antes decía, participan en la política y en las grandes cuestiones fundamentales, serán los Sindicatos de una Monarquía. Cuando ello surja, también los Sindicatos estarán en la nueva lucha, con el mismo impulso, con el mismo talante, con la misma serena exigencia, con el mismo ánimo y con el mismo afán de servicio a la» Instituciones, pues están seguros de que en la sucesión también el sindicalismo será servido en el afán de sus hombres y de sus experiencias."

Concluido el discurso del ministro habló Franco. He aquí las palabras de S. E. recibidas con ovaciones prolongadas:

"Españoles todos:

Solamente unas palabras para expresaros mi reconocimiento a la parte tan

importante que habéis tenido en el re-cibimiento con que la capital de Barcelona me ha acogido, por esas pruebas de adhesión, lealtad y cariño que hoy me ofrecéis, y por vuestra colaboración en estos treinta y un años de paz y da trabajo fecundo.

Constituís la representación más semana del mundo del trabajo, con más de 125.000 empresarios y d» 1.200.000 trabajadores.

En estos treinta y un años de paa fecunda, la Organización Sindical ha prestado innumerables servicios y ha constituido el cauce abierto a la participación en las decisiones de la política económica. El proceso de desarrollo ha sido posible gracias a la colaboración prestada por la Organización Sindical.

España importa notablemente a los trabajadores. Ellos recogen los frutos de la buena política y sufren las consecuencias graves de posibles desgobiernos, pero en nuestro juicio no debemos olvidar que vivimos en un mundo económico internacional, que afecta a nuestras relaciones y a nuestros intercambios. Cuando no vamos más lejos es porque no es posible. El mundo vive bajo un sistema económico que nos afecta. Los adelantos de la técnica ofrecen nuevos elementos para el progreso. El 80 por 100 de nuestro comercio se dirige a Europa. El mundo agrícola y el mundo industrial nos- atañen directamente. El desarrollo y la competitividad en los mercados son esenciales para nuestra vida económica. Ya no cabe el encasillarse en unas posiciones egoístas. Hay que luchar en los mercados, y a ello debemos estar dispuestos.

La elevación del nivel de vida nos crea nuevos problemas de abastecimientos. Nuestro campo exige grandes inversiones en los regadíos para atender al consumo de nuestra pob´ación. El concepto de que éramos un pueblo agrícola ha pasado á la Historia. Estamos en el camino de la industrialización que absorba los excedentes de nuestra mano

de obra. Para todo ello, la anidad constituye la base firme de nuestro progreso.

El aumento de nuestra renta por cabeza nos reconforta, pero no debemos engañarnos: constituye solamente una media, un índice que se reparte luego desigualmente, ya que unas partes de la población obtienen mucho mientras otras más atrasadas quedan por debajo. (Grandes aplausos.) A nivelarlo tienden todos los esfuerzos de la Administración que, por otra parte, se ofrece a nuestra economía como un mercado en potencia que hay que desarrollar.

Hemos creado los instrumentos adecuados a nuestro desarrollo; mucho esperamos de él, pero hemos de tener en cuenta que un Estado no puede hacerlo todo. El fomento de la iniciativa privada es esencial, y para que fructifique son necesarios la paz y el orden interno.

Si es importante la obra realizada y las conquistas sociales alcanzadas, la Organización Sindical, a través de vuestros representantes, colabora en los distintos niveles de la Administración y de las entiflades públicas, y a través del ministro delegado nacional de Sindicatos llega vuestra voz directamente al Gobierno. Y esto es, en definitiva, lo principal: que participéis en todos los planteamientos económicos y sociales que requieren decisión. Así, con vuestra continuada asistencia, nos permitirá alcanzar nuevas metas.

Deseo que mis palabras finales sean para este pueblo catalán, de que es expresión estos Coros Clavé que nos han ofrecido la belleza de sus voces en su magnífico canto de "Gloria a España"; para esta querida Barcelona, que cada vez que he podido visitarla se ha superado en afectuosidad, y para estas manifestaciones de lealtad y afecto que me prodigáis, que me han hecho tan gratos los días que he pasado entre vosotros. ¡Arriba España!"

Al final del acto fueron interpretados el Himno Sindical y el Himno Nacional. El Jefe del Estado y el Príncipe se retiraron del Parque de la Cindadela entre renovadas aclamaciones de la multitud.—José BARO QUESADA.

 

< Volver