¿A quién humillan?     
 
 Ya.    17/05/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

¿A quién humillan?

"El Alcázar" reproduce nuestra "Nota de la redacción" a un comentario suyo y las apostilla con estos párrafos, que nos complacemos en reproducir:

"Nos alegramos sobremanera—jamás hemos dudado de la concordancia que el YA mantiene con los criterios de loa que es portavoz "L´Osservatore"—que nuestro querido colega, al compartir la condena que el órgano vaticano hace de la violencia, coincida también en la apreciación de que "es menester hacer retroceder en todos los sectores las tendencias disgregadoras". De la misma manera que nos congratula la afirmación de YA de que "el Estado, cabeza de la comunidad, no admite suplantaciones: apoyarle es patriótico; tratar de sustituirle es faccioso". Es ésta una aseveración que honra la probada ejecutoria del gran diario matutino y que compartimos nosotros sin la menor reserva.

Hay, sin embargo, en la apostilla de YA una autopregunta que, incluida como esta en una puntualización o comentario respecto de nuestro editorial, se nos antoja cargada de insinuaciones, a las que vamos O responder gustosamente con un par de interrogantes a nuestro colega y apenas unas pocas palabras más:

¿Qué tenemos que ver nosotros con las alusiones "al paredón", que cita YA refiriéndose, sin duda, a ciertas pancartas enarboladas durante la manifestación del pasado día 7? ¿En qué espacio de "El Alcázar" han sido citadas o reproducidas—y mucho menos compartidas—tales alusiones ?

La limpia e inequívoca ejecutoria de "El Alcázar", su invariable línea editorial, rechaza, por inadmisibles, tales expresiones, y más aún referidas, como estaban, a un pastor de la Iglesia católica, a la que pertenecemos, aunque sea con lo indignidad de nuestra condición pecadora.

Actitudes como la reflejada en tal pancarta, mentalidades inspiradoras de tales exabruptos, no nos merecen sino comí pasión, porque—estamos seguros de que esto lo entenderá YA como lo entenderá "L´Osservatore"—no ofenden ni humillan a la persona ni a la dignidad a quien se dirigen, sino a aquellos mismos que recurren, irracionalmente, a tal lenguaje,"

 

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