Autor: González, Ángel Antonio. 
   El sí y el no a la ley de relaciones laborales     
 
 ABC.    26/03/1976.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

EL SI Y EL NO A U LEY DE RELACIONES LABORALES

Tres puntos noticiosas surgieron du-• raiite la semana en torno al pro.ycc-lo de le.v de Relaciones Laborales: su discusión en el próximo Pleno de las Cortes, que habrá de celebrarse el día 6: las opiniones manifestadas por el Consejo Nacional de Trabajadores ante los titulares de Trabajo v Relaciones Sindicales y las expresadas poi los empresarios ante los mismos interlocutores.

La noticia de la discusión en el próximo Pleno —cuarenta v una enmiendas obtuvieron en su día a número suficiente de votos para ser defendidas— acabó con los rumores de una posible retirada del proyecto por parte del Gobierno y con el estado de «hibernación» en que se encontraba. Ni el artículo 82 del Reglamento de las Cortes —el presidente puede devolver al de la Comisión el dictamen de la misma—, ni el 83 del mismo Reglamento —el Gobierno podrá retirar los proyectos de ley antes de su -oración definitiva— van A ser aplicados

LOS TRABAJADORES OPINÁIS La Comisión permanente del Consejo Nacional de Trabajadores se entrevistó —más de tres horas v media— con los ministros de Trabajo v Relaciones Sindicales. En el tapete, tema, como la huelga, la contratación colectiva, seguridad social y ley de Relaciones Laborales.

tina frase pronunciada por NOEL zapi-co puede sintetizar la opinión de los trabajadores: «El Gobierno debe tomar conciencia de la actitud sindical que es rei-vindicativa, la disposición a la lucha hasta oonseguir los objetivos propuestos, conjugando las reivindicaciones de carácter cuantitativo con las de carácter cualitativo. El pueblo español no puede soportar más ni privilegios ni estructuras económicas arcaicas».

LOS EMPRESARIOS DÍCE>\ «NO» Veinticuatro horas después el mismo temario era discutido por Solís con la dimisión permanente del Consejo Nacional d« Empresarios. Antes, if Comisión había sido recibida por Mártir Villa

La actitud empresarial era. es diame-lraimentp opuesta a la defendida por e) ministro ante los trabajadores y por estos mismos. Cruzo cara, tanto da. El Consejo Nacional de Empresarios, ente de igual letalidad y representación que su correspondiente de trabajadores según la verticalidad sindical, repudia absolutamente el proyecto de ley en el que ve indefensa a la empresa privada, peligro de retracción en las inversiones exteriores con el consiguiente perjuicio para 11 economía glo-balmente considerada.

La exposición de Conde Bañares, presidente de la Comisión, fue tajante; tanto como la de Noel Zapico el día anterior. iSolís que será el encargado de defender ante el Pleno de las Cortes e) proyecto, es partidario de su aprobación: «Las circunstancias no parecen nunca buenas para hacer una política social unas veces por a inflación y otras por la expansión Pero esa política social es imprescindible para conseguir la paz y la tranquilidad del país.» La situación es que si no se aprueba la ley los trabajadores van a sentirse frustrados con toda la potencial conflictividad que ello puede desencadenar. Si se aprueba —y lo probable es que así sea— los empresarios que ya han dejado oír su voz en contra, podrían poner en marcha sus mecanismos de defensa, recortando sus pro-gramas inversionistas, con la lógica incidencia en el número de puestos de trabajo y en el problema del paro por no citar más que un ejemplo.

No obstante, el empresariado español es conscientt de que la paz y la tranquilidad de las que habla Solís son —en un momento de precarias expectativas políticas arropadas por una más que agobiante situación económica— difíciles de conseguir. En la interrelación política-economía bien pudieran inclinarse empresarios y trabajadores hacia un «pacto social».—Angel´. Antonio GONZÁLEZ

 

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