Autor: Contreras, Lorenzo. 
   Ya hay (en la ley) ministro de relaciones sindicales     
 
 Informaciones.    14/01/1971.  Páginas: 1. Párrafos: 21. 

YA HAY (ENIALET) MINISTRO DE RELACIONES SINDICALES

«La solución de un ministro de Relaciones Sindicales no es atentatoria contra, los principios de autonomía y representativiáad de la Organización Sindical», manifestó ayer el ponente don FERNANDO SUAREZ, al mantener, frente a un sector de ¡a Comisión de Leyes Fundamentales, la figura de un ministro como enlace entre los Sindicatos y el Gobierno.

El señor SVAREZ, que salió ayer del silencio, dijo que la ponencia se había mantenido al margen de cualquier presión y se mostraba ajena a las tensiones que actualmente se advierten en la vida política española. «Se plantea -agrego • el problema de una ley que perdure en el tiempo y no dependa de quienes la proponen. Hemos actuado sin mirar rostros, nombres ni apellidos.»

Eu relación con las objeciones , Que alg´unos procuradores plantean con la pregun-a «¿En qué manos puede caer a Organización Sindical?», el loríente puntualizó que el l´u-uro jefe de Gobierno, encargado de nombrar al cabeza visible de la Organización sindical una vez desaparecido Franco, será siempre una personalidad propuesta en terna por el Consejo del Reino, donde seguirá estando representada la Organización Sindical. «El propio ejercicio de la auonomía —dijo el señor Suá rez al combatir las apreciaciones de que el ministro menoscaba los principios de autonomía y represenüatlvídad— requiere una regulación Hete-ronómica. No hay nadie tan autónomo que establezca pac tos en los contratos sin atenerse a la ley, salvo en los casos de las sociedades perfectas, y la Organización Sindical no lo es.s

EL PROBLEMA ES DE COMPETENCIAS

«El problema —señaló en otro momento de su Intervención— estriba en la competencia del ministro y no en su existencia. La representativi-dad de la Organización Sindical empieza en las organizaciones que se configuran en esfe- ley, asciende a los Sindicatos y llega hasta el Comité Ejecutivo y el Congreso Sindical. Esto es lo representativo. No me atrevo a sostener que el ministro lo sea, pero no i me parece que tenga que serlo cuando su función no es representativa.

Por último, el ponente dio lectura al nuevo texto ofrecido por la ponencia, y que responde sustancialmente a las líneas de la redacción originaria, con alguna concesión a los señores Martin Sanz y Solís en el terreno de las competencias que deben corresponder al Comité Ejecutivo y al Congreso Sindical.

ASI QUEDA EL ARTICULO CLAVE

El articulo 31, con ios votos en contra de los señores Martín Sanz y Pizarro, este último procurador familiar, fue aprobado con el texto siguien te:

«1. El Ministro de Relaciones Sindicales constituye el órgano de comunicación entre el Gobierno y la Organización Sindical y los Sindicatos que la integran. Tiene el carácter de ministro sin cartera.

2. Le corresponde el ejercicio de las siguientes funciones: a) Mantener la comunicación entre la Organización Sindical y los" Sindicatos con el Gobierno, y especialmente exponer a éste los acuerdos e Iniciativas del Congreso Sindical y del Comité Ejecutivo que procedan, bj Presidir el Comité Ejecutivo Sindical y el Congreso Sindical y someter a su consideración los asuntos y cuestiones de competencia ¿estos órganos que estime pertinentes,

c) Velar por que la Organización Sindical y los Sindicatos que la componen se acomoden en su actuación a lo dispuesto en las leyes y a los princi píos básicos en que se inspira la Organización Sindidal española,

d) El nombramiento y remoción, o la propuesta en su caso, de los cargos no electivos, previo Informe del Comité Ejecutivo Sin dical o del órgano colegiado que corresponda,

e) Proponer al Gobierno las disposiciones reglamentarias que, conforme a esta ley, sean de su competencia y adoptar las que le estén atribuidas.»

Fueron votadas y derrota das tres enmiendas presentadas por los señores Martín Sanz, Navarro Velasco y Beltrán Rojo. Todas ellas coincidían en la petición de que un presidente coexista, al frente de la Organización Sindical, con el ministro de Relaciones Sindicales. Las dos primeras enmiendas obtuvieron dos votos a favor —los de los señores Martín Sanz y Pizarro—, y la última, suscrita por el representante familiar asturiano, señor Beltrán Rojo, no obtuvo ningún apoyo.

NO me DEJARON QUEDAR BIEN

Don Emilio Romero, consejero nacional por Avila, había propuesto añadir a las funciones del ministro esta otra: "Asumir la responsabilidad de que la acción y la coordinación sindíceles se realicen de conformidad con las orientaciones del Congreso Sindical,"

Esta fórmula no fue patrocinada por la ponencia, como el señor Romero deseaba, sino que fue ofrecida al voto de la Comisión. En vista de ello, el director de "Pueblo" la retiró (creímos adivinar que con un ligero despecho) y no volvió de su acuerdo, pese a las explicaciones que le dio el señor Suárez (ponente) .

INCIDENTE FUGARDO-GARCIA RIBES

Lo más "sonado" del debate de ayer fue el incidente que surgió entre los procuradores sindicales señores Fugardo Sanz y García Ribes; el primero, representante del Sindicato de la Madera, y el segundo, del Sindicato del Transporte.

Al comenzar la sesión, el señor Fugardo manifestó que los defensores de la figura del ministro de Relaciones Sindicales parecían que recit a b a n "lecciones gubernaIncidente entre los señores Fugardo y García Ribes, alevocar el primerola situación de España en la O. I. T.

mentales bien aprendidas". Se extrañó el procurador de que no habiendo pensado nadie, en el Congreso de Tarragona, en esta creación, ahora, en la Comisión, hallaba tantos partidarios. Expresó también temores de que España encuentre ehore agravada su siempre incómoda situación en la O, 1 T. "rías tendremos que ir de ella —dijo— antes de que nos echen."

El señor García Ribes pidió la palabra para decir que las cosas han marchado para üspsñia mejor, en Ginebra, desde que el señor Fugardo no la representa en la O.I.T. Protestó el señor Fugardo y lo hizo también, con especial energía, el presidente de la Comisión, don Joaquín Bau, para quien el éxito en una Asamblea no se debe personalizar. El señor García Ribes pidió disculpas por sus palabras, pero el señor Fugardo insistió e] replicar, derecho que el señor Bau le demoró, pero no le negó. Pasado algún tíemno, el señor-Fugardo pu-do hablar y dijo: "Las palabras se atienden según de quien vienen."

"Eso es insultar. No estropee las cosas", advirtió el señor S&u,

El señor Fugardo continuó para recordar que "tuve el honor de representar a España en la O.I.T., sustituyendo precisamente al s e ñ o i García Bibes". Manifestó que en la imputación de fracaso le tendrían que acompañar también los señores Alverez Abellán y LainpLe Operé, que compartieron aquella representación ginebrina y luego fueron -ombrados, respectivamente, presidente 7 vicepresidente del Consejo Nacional de Trabajadores, lo cual parece más bien la recompensa por una buena gestión, que el resultado de un fracaso. Añadió el señor Fugardo que se alegraba de haber fracasado por oponerse a "unos señores que han venido intentando Imponernos unos dictados internacionales" Terminó con un "Arriba España" que fue correspondido con aplausos.

El señor Bau zanjó el incidente con estas palabras: "No ha habido mala intención de nadie."

ALVAREZ MOLINA:

"NO ME PREOCUPALA O. 1 T.»

Pero las palabras del señor Fugardo tuvieron otras repercusiones menos virulentas. Sin entrar en el terreno de la alusión personal, el señor Alvarez Molina, representante de los técnicos del Sindicato del Seguro, había dicho: "A mí no me preocupa ni la O. I. T., ni Francia, ni Inglaterra. Somos mayores de edad y estamos confeccionando una ley cuyas ventajas o perjuieic.7 los vamos a sentir nos-otro". Si hoy hiciéramos caso a organismos como la O. I. T., mañana nos plantearían otros problemas, y esto

sería e! cuento de nunca acabar."

EL FUTURO DE LABUROCRACIA POLÍTICASINDICAL

E] señor Alcaina, representante del Sindicato del Metal, se había sentido aludido por el señor Fugardo en el punto referente a la defensa del ministro de Relaciones Sindicales por razones —hipotéticas— de presión gubernamental. "A mí —replicó— no me lava el cerebro nadie, porque tengo muy poco pelo y me lo lavo yo sola" (Se refería a la masa encefálica.)

Los señoreas Martín Sanz -y Solís intervinieron también durante el debate, el prime» ro para reiterar, con Fugardo, que la situación de España en 1« O. I. T. v« a ser muy delicada "y tal vez tengamos que retirarnos antes de qu« nos retiren", y el segundo, para decir, entre otras muchas cosas, que le preocupa el futuro de la burocracia poi lítict sindical. Para el señor Solís la situación futura d» los hombres de la línea poli* tica debe ser estable. "La Oro ganízación Sindical —a ñadio— tiene que ser dirigida por hombres que hayan calado en la base y sepan orientarla y llevarla. Es preciso que cuando haya crisis y cuando falte Franco las crisis serán cada vez más frecuentes, no tengan que cambiar loa representantes políticos de la Organización Sindical Hagamos en este ley lo necesario para conseguir qua sólo se produzcan los cambios naturales, sin que los cambios periódicos de los dirigentes afecten al resto del organigrama."

 

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