Ante la convocatoria electoral sindical     
 
 ABC.    16/04/1971.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ANTE LA CONVOCATORIA ELECTORAL SINDICAL

Han sido convocadas—por decreto fechado el 2 de abril—las elecciones sindicales. Se ha cumplido en la convocatoria, en parte o medida que no vamos a calibrar aquí y ahora, una exigencia elemental a la cual hemos aludido a su debido tiempo en otros comentarios editoriales. Exigencia que se resumía en estos términos: primero, la Ley; después, las elecciones. Y antes ha sido, efectivamente, la aprobación de la nueva ley Sindical y son ahora—han sido, luego—las elecciones sindicales.

Cierto resulta que la nueva ley Sindical no incorpora a su texto la normativa, cerrada y completa, del mecanismo electoral aplicable a la designación de los cargos electivos sindicales. No menos cierto es, sin embargo, que en ella quedan definidos los careos que tendrán este carácter; y, ademas, y tiene significativa importancia el dato, tampoco es menos (cierto que sobre el contexto de unas leyes sindicales de fundación, leyes antiguas que no tenían previsto sistema electoral alguno, la Organización Sindical creó y estableció las elecciones sindicales.

Dentro, pues, de un particular marco, el marco definido por los reglamentos electorales de la Organización y la nueva ley Sindical, van a celebrarse las próximas elecciones sindicales. En ellas, y como consecuencia de la disposición transitoria segunda de la ley Sindical, muchos de los cargos sindicales van a encontrar, sin la lucha de los votos, prorrogado su mandato. No es fácil—y tampoco interesa a la finalidad de este comentario—calcular cuántos o quiénes son. La renovación completa de los cargos electivos de la Organización Sindical se producirá en las próximas elecciones, en las que se celebrarán en 1975.

Bien puede aceptarse, entre tanto, que se van a renovar, o van a pasar la prueba de fuego de las elecciones, la mitad o algo más de los cargos sindicales. Todo dependerá, en ese algo más o algo menos, de las facultades interpretativas y decisorias que el decreto de convocatoria de 2 de abril atribuye al ministro de Re-laciones Sindicales, en su primera disposición adicional.

Sea como fuere, las elecciones convocadas tienen enorme trascendencia. Son las primeras que se van a celebrar después de aprobada—no sin gran aparato polémico;—la ley Sindical vigente. Y son, también, y por ello, las primeras elecciones sindicales que van a tener lugar en el ambiente de los nuevos tiempos, valga la expresión.

Afirma la ley Sindical un principio de representatividad que si bien tuvo un determinado desarrollo práctico antes de ser sancionado este texto, no tenía una formal proclamación teórica en la letra de una ley. Resulta así que estas elecciones sindicales significan, de alguna forma, un importante veto o envite paratodos los miembros del sindicalismo—empresarios, técnicos y obreros—convocados a votar.

Los sistemas electorales, las elecciones por votos—digamos «in genere»—que han sido varias veces denostadas al calor de circunstancias históricas concretas, son una conquista o una constante, si se quiere, y también si se quiere como mal menor, de la civilización occidental. O se decide por elección, por votos o cualquier otra manera de decidir encierra muchas más probabilidades de error y muchas menos garantías de que el elegido represente una verdadera opinión popular y responda a ella.

Abren, de este modo, las elecciones sindicales una amplia posibilidad no sólo de ejercer un derecho a elegir a quien será, en su grado, en su escala, representante, sino también a conseguir, a través de los representantes elegidos, idóneos, a una serie de perfeccionamientos del sistema sindical, en su conjunto, en su manera de funcionar, en nombre de los cuales se han criticado, se han impugnado incluso, determinados puntos de la estructura sindicalista.

Muy significativo, muy importante, es recordar a este respecto que buena parte de las criticas hechas a los Sindicatos desde el estamento empresarial no habrían tenido razón u ocasión de ser si el estamento empresarial se hubiera decidido desde el primer momento, sin recelos, sin prejuicios, a presentar e incorporar a sus mejores hombres a las elecciones y a los cuadros directivos del sindicalismo. En este sentido ha dicho muy sensatas palabras, en reciente rueda de Prensa, el secretario general de la Organización Sindical, señor Martín Villa.

La convocatoria electoral sindical está hecha. Entre el 17 de mayo y el 18 de septiembre próximos se celebrarán las elecciones. Cosa es de esperar que la consciencia política—político-sindicalista—de los convocados nevé a una participación electoral masiva.

Hablando en cierta señalada ocasión un filósofo contemporáneo español sobre las adjetivaciones de la democracia, centró su atención en una sola exigencia: autenticidad; autenticidad dentro del sistema de que se trate.

Bien, pues en estas elecciones la participación masiva, cumpliendo el deber de votar, exigiendo el derecho a un sufragio limpio y correcto—como debe esperarse—es camino de autenticidad. Y camino, también, para influir e incluso determinar que sean realizadas según las aspiraciones de todos, esas decisiones o definiciones de la materia sindical que aún, por no constar en el texto de la ley Sindical, no están hechas.

 

< Volver