No, señor ministro     
 
 Madrid.     Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

No, señor ministro

Wilfrede Espina escribe U siguiente "carta abierta ftl señor ministro de Sindica» tos", en EL CORREO CA* TALAN (Barcelona):

"Con el debido respeto y brevemente, excelentísimo señor, nos creemos en el deber da nía* nifestar que no nos parecen muy en su punto ni podemos estar de acuerdo con sus afirmación»! a un estimado colega en el sentido de que no pu«de decirse qu* es general, shio minoritario, et descontento sobre el proyecto de ley Sindical, y de que la, ma,-yoría de las manifestaciones en contra sor., a veces,radiodirigi-das y prefabricadas.

No, señor ministro. Aparte á» que dichos descontentos y discrepancias empiezan deatro d* la propia Organización Sindical, han sido puestos claramente d* relieve por el propio Pleno de la Conferencia Episcopal Española, cuyas declaraciones, por u autoridad moral, no solo Inciden, sino que reflejan la recta con» ciencia de ]os ciudadanos d« nuestro país oficial y mayoritá» riamente católico. Y no DOS parece muy acertado ni corréete poner en entredicho la sinceridad y la buena fe de ]a Inmensa mayoría de ]&s voces discrepantes del tan traído y ll*vadt proyecto de ley Sindical, que « propio Gobierno ha reconocí*» reiteradamente que es perfectible.

Celebraríamos, seflor ministra, que su estancia estos días en estas tierras catalanas y él di* recto contacto con nuestros trabajadores y empresarios contri? buyeran a confirmarle «uant» venimos diciendo y que par» nosotros resalta muy evidente*, el descontento por el proyect» de ley Sindical es genera! y manifiesto. Estamos seguros que * su sensibilidad política no M le escapará esta realidad que at palpa en el ambiente.

Va. cordial saludo"

 

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