La difícil convivencia     
 
 Ya.    19/05/1973.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

La difícil convivencia

De un editorial de la revista "Criba":

"Pe nuevo la irracionalidad de los extremismos políticos pretende hacer peligrar la convivencia de nuestro pueblo, que mayoritariartente desea conservar la paz social, pues no en vano tactos sacrificios le costó poder disfrutar de la misma. Así, certeramente, decía el diario "Informaciones", en relación con el asesinato del Joven policía: "La sangre vertida ayer no altera la evidencia de que la inmensa mayoría del país se aferra con grapas de acero a la convivencia, el diálogo y la paz social y subraya la existencia de grupos de extremistas que no van otra salida que la de la espiral de la violencia."

Resulta, pues, necesario garantizar y conservar el orden público, dotando de medios adecuados a las fuerzas encargadas de mantenerlo, sin perder la calma y la serenidad, tan necesarias en estos momento. En este sentido nos alegra, por lo que de ecuánime y alentador tiene, la declaración del ultimo Consejo de ministros en relación con dichos sucesos.

Sin perjuicio de lo anterior, conviene recordar también que los problemas que atañen al orden público no se resuelven solamente con medidas puramente preventivas o represivas, pues es necesario conseguir que entre el poder y la sociedad haya una perfecta armonización y un claro y eficaz respaldo popular de aquél, a través de los cauces y los canales que bagan posible que éste se produzca. En este aspecto coincidimos con el diarlo YA, cuando decía el pasado día 3 en su editorial:

"No resulta aventurado decir que el vacío político no facilita el orden público ni la convivencia pacífica de la sociedad, pues en la medida que las discrepancia puedan canalizarse ordenada y civilizadamente estaremos sentando los presupuestos necesarios para descalificar, aún más, a quienes pretenden justificar la violencia y la alteración del orden por falta de cauces suficientemente amplios de diálogo entre la sociedad y el Estado."

Por último, conviene insistir una vez más en la necesidad de mantener actitudes serenas y responsables, sin que los extremismos y los fanatismos de un lado y otro puedan ensombrecer mínimamente el clima de paz y concordia civil que disfruta el país, pues nada sería más trágico para nuestro pueblo y para nuestro futuro que diésemos la razón a quienes, además de desear, no buscan sino los pretextos para dividir otra vez a los españoles en los viejos rencores del pasado."

 

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