Autor: Hernando Calvo, Pedro. 
   Apertura para la inmensa mayoría     
 
 Ya.    19/05/1973.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Apertura para la inmensa mayoría

En "La Actualidad Española" escribe Pedro Hernando Calvo:

"El momento es de una incomparable oportunidad para decirle al Gobierno—cuyo ejemplo de moderación ha sido memorable—que contaría, con el apoyo de esa inmensa mayoría del país si se decide a urgir una operación de apertura y de desarrollo político. La conveniencia de tai operación se refuerza ahora teniendo en cuenta que sería el único modo de reducir a aquellos extremismos minoritarios a sus auténticas dimensiones.

Aquellas minorías inciviles probablemente se disolverían en la impotencia y verían él fin de su artificial protagonismo en el momento en que la inmensa mayoría de la población dispusiera de instrumentos y de organizaciones suficientemente operativas. Esto, sería lo normal y lo que lógicamente debería suceder. Y con ello, además, se daría de una ves satisfacción a esa necesidad que siente el país de ver articulada la expresión del pluralismo político existente.

Pero nadie piense que tal operación de apertura debiera reducirse al alumbramiento de las asociaciones políticas, ya que éstas, con ser muy importantes, no dejan de ser medios instrumentales para un fin llamado democratización. Pero este fin está necesitado de otros muchos medios.

Está pendiente una nueva regulación de los convenios y de los conflictos colectivos que humanice y modernice el sentido de las relaciones laborales.

Está pendiente una reforma del Régimen Local, que debería traernos la total democracia municipal, la autonomía de los entes locales, la regionalización y el despertar de las ciudades y de los pueblos.

Está pendiente la experiencia de las asociaciones sindicales voluntarias, ya reglamentadas, aunque todavía sin poner en marcha.

Está pendiente la solución a la crisis de los Colegios Profesionales y la retirada de un proyecto de ley que no harta sino agudizarla.

Está pendiente la reforma de la empresa y la de muchas estructuras socio-económicas incompatibles con la justicia social y con la convivencia si» odios.

Están pendientes muchas otras cosas. Sin olvidar el necesario fomento de una mayor conciencia de libertad y de reforma. No sea que después de tanto hablar, a la hora de lo verdad no estemos dispuestos a coronar con hechos las hermosas palabras. A veces estamos demasiado atentos a los debates de las Cortes, a los estudios del Consejo Nacional del Movimiento o a las decisiones del Gobierno, sin preguntarnos con crudeza y honradez sí en el interior de nuestras propias conciencias deseamos de verdad loa cambios, o si estamos dispuestos a promoverlos o a aceptarlos con todas sus consecuencias.

No sólo no hay, pues, ningún motivo para prestar oídos a los extremistas, sino que existen razones suficientes y una especial predisposición popular para traducir en hechos concretos todas esas grandes aspiraciones de apertura interior que, al tiempo, facilitarían nuestro acercamiento a la Europa que trabajosamente se construye. El nuevo panorama, que arranca del mensaje del Jefe del Estado, no tiene por qué oscurecerse por el bárbaro empeño de unos pocos compatriotas inciviles."

 

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