Autor: Carnicero, Jesús. 
   El sindicato instrumento de participación y personalización     
 
 Madrid.    10/09/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

EL SINDICATO, INSTRUMENTO DE PARTICIPACIÓN Y PERSONALIZACIÓN

El Sindicato está llamado a ser uno (te los grandes partícipes en la creación del futuro político en todos los países del mundo. De hecho, las fuerzas en tensión en todos los países se retrotraen en ocasiones a la pugna entre los Gobiernos y las Sindicatos, desplazando incluso a los partidos políticos en algunas ocasiones en que éstos han sido suprimidos o no se ha permitido el libre juego pluralista.

Nos encontramos además en una etapa de exaltación del trabajo en todos los órdenes. En el orden individual, al trabajo se le reconoce como un factor de personalización humana, quisa el más importante; en el orden social, los asalariados de todo el mundo piden que al trabajo se le concedan los derechos y deberes que por naturaleza le son propios, y los Sindicatos empiezan a comprender que quizá se hallan en el momento doloroso de asistir a la mayoría de edad de sus hijos. La participación que en los órdenes personal, profesional, político y económico reclama el tiempo presente, seguramente van a exigir de los Sindicatos el sacrificio de saber perder algo de su propia personalidad en beneficio de la personalidad de los trabajadores, sobre todo en los campos personal y profesional. Parece que no es mucho pedir que el Sindicato sepa vivir con sentido creativo este momento realmente importante para la Historia.

Pero interpretar verdaderamente cómo ha de llevarse a cabo esta participación del trabajador en la vida pública requiere una doble exigencia: conceder libertad y responsabilidad. Sustituir el Sindicato de lucha por el de participación, implica necesariamente estas dos exigencias, que son al mismo tiempo dos riesgos. La participación, en suma, supone aceptar tas discrepancias y contrastes; supone la libre aceptación de opiniones encontradas y que en el choque dialéctico se tengan en cuenta, principalmente, los intereses del mundo del trabajo.

Por eso no resultaría adecuado que los Sindicatos—el mejor órgano de participación teórico del mundo del trabajo—se hicieran a espaldas de todos los directamente interesados. Despolitisar el Sindicato es, además de evitar monopolios, proclamar la libertad sindical, permitiendo así que el mundo del trabajo se abra a todas las posibilidades y a todas las vertientes que la vida económica le ofrecen. Es ofrecer al mundo del trabajo una vía y un cauce insuperables, pero no de una forma totalitaria, sino en un abanico pluralista.

Ver de otra forma al Sindicato, intentar a espaldas de los verdaderamente interesados en el problema soluciones que se pretenden sean válidas, seria prorrogar con fórmulas provisionales un problema que se presenta con un auténtico carácter exístencial.

 

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