Autor: González Páramo, J. M. . 
 Ley de sindicacón. 
 Ministro portavoz     
 
 Ya.    06/11/1969.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 7. 

MINISTRO PORTAVOZ

«]&>|DVISTRO portavoz de la ín-1»! quietud del problema" ante el Gobierno. "Portavoz de log límites de las reglas del juego, de lo posible, de lo imposible" ante la sociedad. El Jefe del Estado ha decidido una cuestión disputada. Las Cortes, en su papel de colaboradoras en la creación legislativa, tienen un punto menog a debatir. El nuevo ministro sin cartera para loe Sindicatoa se Incorpora a un papel de ministro portavoz. ¿ Es la formula de García del Ramal compatible con las aspiraciones populares, con las cinco recomendaciones de la O. I. T., con la doctrina de la Iglesia, con la Constitución? ¿Es cohoneetable y puede suprimir la contradicción interna del proyecto de ley de sindicación, que concertó una repulsa casi general de opinión y varios miles de enmiendas? í Conviene a los propúgnadores del proyecto y al bien del país?"

Jta comprenderán, pero a quienes conocen mi línea les extrañará la respuesta. Sí. Es compatible. De ella puede eurgir la solución capaz de compaginar las cosas, de recomponer el rompecabezas, de apaciguar los ánimos todavía seriamente desasosegados. De ella puede surgir una solución. Pero también puede no surgir. El "si" al ministro ea condicional, "iuxta modum". Diriamos que depende de la forma en que se articule. Porque puede probarse que el proyecto es contradictorio con Ja doctrina que nos inspira, según el Principio II del Movimiento, con la O. I. T., consigo mismo, con las aspiraciones populares de bastantes sectores y con otros puntos que son fáciles de apercibir, ¿Cómo puede conseguirse un éxito político con el "sí" condicionado al ministro y el "no" tan abundante al proyecto?

El punto de

comparación

es otro

Cuando Brian Crozier valora p r ovisionalinente al final de su re-c i en te biografía del Jefe del Estado su labor de estadista, compara la convivencia española a los regímenes del Este, á" nuestra ee-gunda República... Y el saldo entre críticas y ditirambos, con objetividad, es positivo, decididamente favorable al Jef« del Estado. El precio de esas ventajas ea, según Orozier, las restricciones al derecho de asociación, el da la asociación profesional o sindicación entre ellas, dadaa las características peculiares del pueblo español. Cree el biógrafo que en un pueblo política y culturalmente en vías de preparación dejar una libertad plena e incontrolada equivale a regalar la calle a los demagogos, por lo cual no pueden arriesgarse los logros superadores a fin de rebajar el precio. Y cree bien. Sin embargo, resulta menos completa en el autor la enumeración de puntos de referencia—segunda República, otros países—tomados para la valoración. El timonel del Estado hizo en su perspectlva lo mejor que pudo. Si las tormentas exteriores, los prejuicios, Uta latentes predisposiciones hubieran sido otras, otra hubiera sido la navegación. Si hubiese habido menos cerco, más asistencias, mejores colaboraciones, el resultado no sería mejor ni peor; simplemente distinto, lo cual, tratándose del pasado, resulta irremovible y tratándose del futuro, dilemático. 13 futuro está condicionado, no determinado, par la dialéctica entre lo que es y lo que debe y puede ser. Y lo que "puede"—lo que pudo—es el punto de referencia para pasar a definitiva e histórica su valoración provisional cuando e] morai-eato llegue. El punto de comparación es otro. No la irrevocable España con&eguida por eí "«establishment" hasta noviembre de 1969. Por definición, esa España es idéntica a eí misma. £1 punto de comparación complementario eg la España posible a partir de ahora, para bien o para mal; la singladura de una prudencia política a partir de este momento, de una dirección moral que no eólo ha sido capaz de superar situaciones pasadas y extrañas, sino que es capaz de superarse a si misma, construyendo la España que puede ser. Con lo cual la meta y el punto de referencia se trueca en conseguir el máximo rendimiento de cuanto capitaliza una figura y su equipo.

Hechos cargados de sentido

Hechos con sentido, con potencia germina!, con posibilidades de futuro, con enfados s e c torial es han sido, observaidos por ei país hasta que comenzó la resolución de. la presente crisis. BU nombramiento dea sucesor, les asociaciones políticas nonna;tas, lo que simboliza Matesa, el esperado reglamento de las Cartea, la ley d« Educación, la, ley Sindical, el deseo de una presidencia y el mredanniento de los grupos a propósito de estas cuestiones. Precisamente porque todo eso afecta a loe Intereses y a las ideologías de los factores reales de poder, de zonas taniportantee de te convivencia. De ahi que en medio del marasmo expectante, las ideas y actitudes del nuevo equipo pueden y deben renovar ¡a ilusión esperanzada.

Estabilización y liberalizactón social

Algunas idees ya lo han conseguido. Fraga ha estado grande: "La paz debe Instituciona-lizarse". Garicano, seguro: "Espíritu más amplo sin que la exposición de ideas pueda convertirse en rebeldía." Castafión, digno y claro: "La paz es lucha monótona, cotidiana, trabajo y estudio." Del Ramal, ministro portavoz y sin cartera, sugestivo: "I/a paz, obra de la justicia, intenta ser uno de los hilvanes de la situación."

La ley desindicación

Los problemas, sin embargo, siguen enunciados. El nombramiento de un ministro sin cartera como delegado nacional de Sindicatos sólo decide que un ministro habrá de ser el encargado de esos temas. No prejuaga necesariamente su identificación con e] presidente de la Organización Sindical, ni la posibilidad de un desarrollo asociativo desde la base. No se opone tampoco a una propuesta que recoja la esencia práctica y practicable de los miles de enmiendas presentados, ni, por supuesto, a que la unidad, la representación, la autonomía, la participación sean lo que el puebo entiende en esas palabras y lo que significan para la convivencia para quedar "a cubierto de sorpresas trágicas". Ya esa designación no Impide las soluciones que dentro de la declaración XIH del Fuero del Trabajo no rocen ni la doctrina cató;l-ca, ni las recomendaciones de I» O. I. T., id las aspiraciones populares, ni el desarrollo de los principios en el proyecto, ni la Constitución, ni la obra de la justicia qu« se denomina paz, ni. por consiguiente, dentro de ella, el orden público. ¿Cómo?

La idea en semilla Las opciones se reducen con el nombramiento, pero entre las que quedan tal vez esté la mejor o la menos mala dentro de lo posible. Si a las órdenes del nuevo ministro, que distribuirá sus funciones con el presidente elegido o pactado o ve-tab:e, se sitúa la línea jerárquica hasta el nivel de base, con competencias de control, homologación para "señalar límites y reg as de juego", "lo posíble, lo imposible", y queda el presidente elegido o pactado como cabeza representativa y convenida de un asociación! s» mo de la base hacia arriba, será posibie que el ministro, con su organización paralela (externa, pero alojable en los mismos edificios como delegados gubernativos), sea "portavoz de la inquietud, del problema". Así podría concillarse la espontaneidad de la vida social con el control político del Estado. Nadie di´cute el control, sino la fórmula. Quede su desarrollo para otro trabajo.

 

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