Autor: J. C. . 
   Los beneficiarios de la Ley Sindical     
 
 Madrid.    12/09/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Los beneficiarios de la ley Sindical

¿Qué aportaría la nueva ley Sindical en favor del mundo del trabajo, en caso de aprobarse? Esta es la pregunta que se hacen los trabajadores españoles ante un tema de vital importancia como es el del sindicalismo. Si la ley Sindical que se apruebe no beneficiara al mundo del trabajo, ¿para Quién iba a resultar una gran conquista?

En el Congreso de Tarragona se aprobaron, con desusada lentitud o con desusada rapidez, según aconsejaban las circunstancias, unas ponencias que, según declaraciones de altos funcionarios de la línea oficial del nacionalsindicalismo español, habrían de constituir la base de la futura ley Sindical Según la línea programada en Tarragona, la Organización sindical, en lo sustancial, iba a continuar como hasta el momento, salvo unas diferencias terminológicas con la ley vigente, pero que no afectan en lo más mínimo a lo sustancial y al modo de hacer de los actuales Sindicato».

Por eso, el mundo del trabajo, que está de vuelta ya de muchos discursos y palabras, y que únicamente cree en los hechos, se pregunta si la autonomía, la representatividad, la generalidad, la participación en las tareas de la vida pública, que se han definido como principios básicos del sistema sindical español, van a ser su conquista o va a ser la conquista de un grupo orgánico.

Esta mañana, en un editorial, "Nuevo Diaria", a propósito de unas declaraciones de Espinosa Poveda, en el sentido de que las procuradores sindicales deberían estar, en todo momento, en la línea de defensa de le ley Sindical, decía: "¿Es que entre las atribuciones del secretario general de Sindicatos figura determinar lo que los procuradores "deberán" hacer?" Refiriéndose a las reuniones de los procuradores sindicales, previas a las grandes convocatorias políticas para recibir sugerencias, el mismo diario entiende esta práctica como de suma gravedad: "Primero y principal porque pone en crisis toda la doctrina de la representación orgánica y la confunde con una democracia de Intereses. Segundo, porque a nivel comparativo, resultan privilegiadas estas reuniones de los procuradores sindicales, fuera del palacio de las Cortes y sin autorización de la presidencia. Tercero, porque de seguir así resultarla que el antiguo "tercio" sindical se habría convertido en un instrumento de presión frente a representaciones individuales y no colegiadas."

Es innegable el escepticismo que reina entre el mundo del trabajo ante la Ley Sindical, con secreto o sin él. El carácter de "secreto" conferido a la ley no ha hecho sino acentuar este escepticismo. Entre los trabajadores hay muchos que entienden las notas de unidad, de reprentatividad, de autonomía, de participación y de generalidad de forma muy distinta a como se prevé que aparecerán en el proyecto.

 

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