Autor: Carnicero, Jesús. 
   Siete consideraciones para una ley sindical     
 
 Madrid.    14/10/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

SIEIE CONSIDERACIONES PARA UNA LEY SINDICAL

El gran interrogante que plantea a la sociedad el proyecto de ley Sindical presentado a las Cortes es la situación en que va a quedar la persona humana. Por principio, el integrar a la persona humana en un sistema cerrado, automático y excluyante significa dejar al margen lo más específicamente humano: la individualidad. Esta interrogante que plantea el proyecto de ley Sindical sólo tendrá respuesta en la medida en que podamos deslindar claramente, una vez que las Cortes lo hayan estudiado, si el proyecto está realizado a la medida del hombre o si, por el contrario, el hombre está hecho a la medida del proyecto. El dilema, pues, se plantea en términos que conjugan dos conceptos básicos: planificación y libertad. Ambos conceptos pueden conjugarse perfectamente para dejar a salvo los derechos, y la dignidad humana; lo malo sería que se entendieran como excluyentes y el primero no diese cabida a la dignidad personal.

Como todo el mundo está de acuerdo en que la libertad es el fundamento esencial de la dignidad humana, será necesario señalar en qué medida esta libertad sindical contribuye a la dignidad del trabajador.

SINDICATOS A ESCALA HUMANA

Los sindicatos en los países 11. bres, aunque se han desarrollado al margen de la organización institucional y se regulan por el derecho privado, tienen el deber de acatar las leyes del país. Por ser parte de un todo, los sindicatos están sometidos igualmente a las leyes que rigen la vida de la colectividad. Pero este Bomett-miento normal a la legalidad no ha impedido la. libertad sindical. De la misma forma que las leyes se hacen para los hombrea y no los hombres para las leyes, así los sindicatos se han hecho a escala humana, respetando la espontaneidad individual sin permitir que la libertad personal a» viera coartada en ningún momento. Be conocen, por ejemplo, tos beneficios que reportaría la unidad para cualquier organización sindical, y en distintos países del mundo las confederaciones sindicales hacen con frecuencia llamamientos a los trabajadores que aún no están sindicados a que lo hagan, pero el respeto a la libertad individual se mantiene íntegramente e incluso ios distintos Estados se

preocupan de que los ciudadanos no sindicados no sufran perjuicios por su abstención. Solamente a los niños se les fuerza a que tomen la medicina.

"DEMÓCRATAS´

En un intento de armonizar intereses, lógicamente contrapuestos, de los distintos grupos sociales, muchas veces algunos "demócratas" (así, entre comillas) toman al Estado para neutralizar los diversos intereses en pugna, creyendo que de este modo evitarán una potencial "amenaza", ante la actitud de grupos que intentan hacer valer sus derechos. Son los "demócratas" que admiten la libertad cuando todos piensan como ellos. Son los que dan la razón a Ludwig Bornes, quien decía que la opinión pública "es el ruido que hacen al chocar entre sí los tablones que llevan cada uno delante de la frente".

Contra este típo de "demócratas", el dirigente alemán Von Nell-Breuning, en un discurso ante sus compatriotas, decía: "No estamos dispuestos a tolerar que las reglas del juego democrático sean indebidamente usadas por los tahúres para asesinar a la democracia 7 a los demócratas."

TENSIONES INNEGABLES

El hecho cíe que todos los individuos trabajen de una manera u otra dentro de un sistema económico, político y social origina el que las Ideas de unos, con; ,.ue.´L.sa las de otros, ci lugar a tensiones. Pero estas ten. siones son un producto normal en toda sociedad que quiera ser libre, y se deben dirimir en un plano de igualdad para todos, precisamente en el serio de esta sociedad. Pueden ocasionar inquietudes, sentimientos de amenaza e incluso se pueden deplorar. Pero no se pueden negar. Estas tensiones no se limitan sólo a la economía, sino que constituyen parte de un todo que se extiende a la sociedad global-mente considerada.

Quien no conozca la historia de los sindicatos tampoco entenderá la importancia que su desarrollo ha tenido en favor de la libertad individual y colectiva. Tampoco entenderá que su labor es fundamental para el progreso social, económico e incluso político. Pero esta labor, repetimos, fundamental, ha sido posible por el respeto a la libertad externa e interna de los sindicatos. No comprenden su importancia quienes consideran a los sindicatos como agrupaciones limitadas a la finalidad de convertir en. realidad sus intereses en pugna contra otros intereses, y estos detractases empequeñecen su misión tratando de mostrar a los sindicatos ante la opinión pública como los enemigas del orden social y económico, y a tal fin buscan "domesticarlos" reglamentando su actividad y su desarrollo, y cerrando filas alrededor de ellos.

TENTACIÓN DE MONOPOLIOS

La libertad sindical, en los países occidentales, en donde se permite la pluralidad, ha evitado la tentación de monopolios, que tan caros se pagaron por el mundo entero hace más de veinte años. No permite que los grupos políticos, ideológicos o económicos, hagan de la democracia un trampolín para sus ambiciones personales, impidiendo que los monopolizadores políticos, en vez de servir a la democracia, se sirvan de ella.

INTEGRACIÓN

La libertad humana es la que da fuerza y contenido a las Instituciones de que el hombre for-ma parte. Para saber si un pueblo es democráticamente fuerte no hay que leer la Constitución solamente, sino conocer en qué modo el hombre se integra en las tareas colectivas. La libertad sindical es lo que hará tuerte a un sindicato, pero esta libertad hay que entenderla no como la libertad de un grupo para ordenar libremente sus actividades sindicales, sino como la libertad de que deben gozar los ciudadanos para reglamentar su propia vida, sin que otros tengan que programarles su existencia. Se halla en juego aquí algo mas que un par de céntimos o que un buen horario de trabjo. Lo que aquí importa es el sentido de la vida, la proyección que libremente estemos dispuestos a dar a nuestra vida, sin que otros nos lo tengan que señalar. Somos mayores de edad.

UNA PRUEBA

Las necesidades humanas deben resolverse de acuerdo con la dignidad del hombre. Nadie puede justificar la adopción de medidas que vayan contra la libertad humana, pretextando que tales medidas van a mejorar la situación material del hombre al qu.i. se priva de libertad. El confort social—o Ift justificación simpleme´Hte del confort social— no puede suplantar el derecho del trabajador a ser en su situación laboral persona correspon-sable que codecide; es decir, persona activa en lugar de medio pasivo de producción y de organización.

El eterno problema de los Estados del mundo, que aspiran a lograr una perfección cada dia mayor en sus sistemas políticos, es conjugar los conceptos "Estado social" y "Estado de derecho". Y a la vez que un problema, esta necesaria conjugación de ambos factores se convierte frecuentemente en una prueba a la que tienen que someterse las comunidades de hombres libres.

 

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