Autor: Bellveser, Juan. 
 En Moscú, por mis pasos contados.... 
 Organización Sindical  :   
 Su importancia dentro del estado soviético. Cargos Oficiales. Lo que el gobierno está dispuesto a dar. 
 Madrid.    25/08/1969.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Organización Sindical

SU IMPORTANCIA DENTRO DEL ESTADO SOVIÉTICO CARGOS OFICIALES LO QUE EL GOBIERNO ESTA DISPUESTO A DAR

Los Sindicatos nacieron en Rusia a comienzos de siglo, durante la, etapa revolucionaria de 1905 a 1907. Eran organismo» de combate, creados por lo» partidos políticos de extrema lujiútr-áa. Pero vino luego tí triunfo de la revolución, y entonces los Sindicatos cambiaron de carácter, convirtiéndose en activo» oo-laboradoret del poder conquistado por los soviets. Su primen» participación importante en la vida del Estado la tuvieron a través del Consejo Superior de Economía, donde lot delegados sindicales ocupaban más de la mitad, de los puestos.

¿Qué son hoy los Sindicatos en la • Unión Soviética? ¿Cómo están organizados y cuál es su papel?

Asumen la gerencia de la Seguridad Social, controlan la aplicación de la legislación íaboraz y de la seguridad técnica, intervienen como arbitro en los litigios sobre cuestiones de trabajo...

Siguiendo las normas dictadas por la Conferencia de los Sindicatos de Petrogrado en marzo de 1917, tienen como base de su organización la Empresa. En cada una, de ellas, todo el per-sonal, sin distinción de profesión o de jerarquía, forma parte del mismo Sindicato. Después de ese elemento básico que es el Comité de Empresa vienen los Comités sindicales de distrito, de ciudad, de región, de territorio y de República, organizados por ramos de actividad económica. Cada uno de esta» ramo» (24 en total) convoca un Congreso cada dos años, y de estos Congresos emanan los lelegados que integran el Congreso de los Sindicatos de la U. R, S. S., que es el órgano supremo. Debe reunirse al menos una ves cada cuatro ayos y le incumbe, entre otras tareas, ratificar o modificar los estatutos de la. Organización Sindical, examinar los informes de los departamentos estatales encardados de la economía y del Pía», definir las modalidades de la. participación de los Sindicatos en la labor de producción que los planes del Estado requieren para lograr sus objetivos. Ningún texto legislativo referente a la escala de salarios o a las condiciones de vida de los trabajadores puede ser aprobado sin previa consulta con los dirigentes sindicóle», mucho» de los cuales—unos ocho millones de personas—desempeñan cargos oficiales.

La afiliación a un Sindicato no es obligatoria, pero en la práctica son una ínfima minoría los trabajadores que no tienen su carnet. Esto se explica, entre otras´razones, porgue ti obrero inscrito en un Sindicato percibe ventajas superiores a las del cantarada que prefirió quedarse al margen; tiene prioridad para los bonos de pensión durante las vacaciones, en una-residencia de reposo, y asimismo para que sus hijos sean admitidos en una guardería o en un campo de pioneros. Además, puede utilizar las instalaciones deportivas y culturales del Sindicato, beneficiarse de la ayuda de la Mutualidad y contar con una asistencia jurídica gratuita.

Otro aspecto importante de las actividades sindicales es su participación en el establecimiento de convenios colectivo», concertados entre el personal de las Empresas y leí Administré-don, generalmente, con una, duración de un año. Cada convenio lo firman el director de la Empresa y el presidente del Comité Sindical, y el Sindicato vigila después el cumplimiento de lo estipulado.

No se puede despedir a un trabajador sin que dé su conformidad el Comité de Empresa, y cuando se plantean conflicto» laborales, el arbitraje incumbe a Comisiones paritaria» en la» que están representados la Administración y los Sindicatos; pero si no se llega a un acuerdo, el asunto pasa a examen del Comité Sindical de Empresa fo de distrito o de región, según los casos), cuya decisión es obligatoria para la Administrado*. Todo esto es la teoría. En la práctica, como los Sindicatos soviéticos, por muy independientes que sus dirigentes se praelo-men, se hallan estrechamente vinculados a las estructuras del partido y a las esferas rectoras del Estado, las reivindicaciones de los trabajadores no pueden manifestarse sino en la medida en que la, situación económica y la aplicación del plan de desarrollo en curso permitan satisfacerlas sin alterar ninguno de tos factores previstos por el Gobierno.

Los dirigentes sindicales piden algo cuando saben que el ministro eorrespondíeísíe está dispuesto a darlo. En cuanto a la huelga, ningún texto oficial la prohibe, pero tampoco existe uno que la autorice. Resulta inimaginable, sencillamente, para unos legisladores que parten del principio de que como "el poder so* wiéíico está en manos de los trabajadores", éstos no tienen ninguna razón de quejarse.

Log Sindicatos soviéticos disponen de fabulosos medios de propaganda. Ademas del gran diario "Trud", que ííra más de dos millones de ejemplares y es su órgano central, poseen numerosos periódico* locales, asi como la revista mensual "Sovestkie Profsoiouzyí" ("Sindicatos Soviéticos") y otras revistas ilustradas; entre ellas, "Klub", "Sovets-M Cnahkter" ("El Minero Soviético"), "Okharana Truda i Sot-sialnoe Strakhavanie" ("Seguridad Laboral y Seguros Sociales").

También cuenta, con st¿ propia editora, la Empresa Projizdat, que imprime numerosas publicaciones especializadas o de divulgación. En el amplio programa de Profte&at hay folletos y revistas que Hablan de muy diversos temas. Salvo, naturalmente, de libertad sindical.

 

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