Una carta de Dionisio Ridruejo     
 
 ABC.    10/04/1966.  Páginas: 2. Párrafos: 6. 

UNA CARTA DE DIONISIO RIDRUEJO

"Sr. Director de ABC"

MADRID

Mi querido amigo:

Días pasados leí en esas columnas un comentario del señor Vaca de Osma dedicado a la revista "Mañana"

que se edita "provisionalmente" en París. Soy colaborador asidua, con firma o sin ella, de esa publicación,

y espero que esto baste para justificar mi deseo de responsabilizarme y tomar su defensa, aun no siendo el

autor de la nota que na dado pie al comentario. Diré para empezar que, aunque bastante desabrido e

injusto, éste es de agradecer. Esta es, según creo, la segunda vez que la Prensa española concede una

mención a "Mañana" y la primera que ésta se publica en un periódico respetable.

Lamento, desde luego, que el señor Vaca de Osma se haya sentido agramado por una mención a su

persona en un articulo breve. Puedo admitir que el tal escrito era de tono run poco áspero, lo que sucede

pocas veces en esta publicación; pero no creo que fuera injusto. El término esquizofrenia que se deslísa en

dicha nota no tiene un significado insultante. En realidad, esquizofrenia significa tan sólo escisión de!

cerebro o la mente, y, en el sentido moral en que allí se usa, equivale a contradicción. Y contradicción

es—dictio sea sin juicio de valor alguno—que un gobernador civil de una dictadura se proclame liberal o

que un liberal saa gobernador civil en un contexto político autoritario. El resto de lo que afirmaba el ar-

ticulista—dejando aparte el tono—no es fácil de negar. Decía, creo recordar, que así como para otras

situaciones la libertad es el "medio" normal, para la que aquí vivimos la libertad resulta un problema.

No me Hubiera puesto a redactar esta carta, sin embargo, si el señor Vaca de Osma se hubiera UmiUdo a

censurar, o ABC. DOMINGO 10 DE ABRIL DE 1966.

discutir la alusión que le afecta; pero creo que debo hacerlo cuando incurre en el vicio de subjetividad que

es tan frecuente entre nosotros—"cada uno habla de la feria según le va en ella"—y extiende su juicio

peyorativo a la totalidad de la revista, a la que descalifica por su supuesto sectarismo, revanchismo,

anacronismo, de-magogismo y no sé cuantas cosas. He de pensar que el señor Vaca de Osma ha leído

poco y mal esta modesta publicación. De otro modo hubiera apreciado su constante respeto a la verdad, su

tono responsable y moderado, su estilo reflexivo y su decidida entrega a la previsión del porvenir con

poquísimas referencias al pasado.

Todo ello es compatible con su actitud de oposición a la política española vigente o, por mejor decir,

potente, y con el estilo polémico que tal actitud exige. Por otra parte, el señor Vaca de Osma debe

comprender que no se polemiza con un adversario que nos niega y prohibe porque condena la variedad de

opiniones y que opone a nuestros puntos de vista el peso de la fuerza con el mismo estilo con que se

discute a un adversario que acepta la paridad y se aviene a la decente incomodidad del juego libre. Y me

parece que las razones por las que esta revista no puede publicarse en España no están en el estilo de sus

artículos, sino en el fondo mismo de su actitud. La oposición, como es evidente, no está permitida en

España, y eso es todo. Sí ello no fuera asi y si se tratase de lo otro, ¿cómo se explicaría que se hayan

venido publicando durante años periódicos y revistas que no sólo polemizan con acritud contra

adversarios eliminados o enmudecidos, sino que injurian y calumnian cuando se tercia a personas a las

que ni siquiera se concederá después el ejercicio de una acción que les asegure la réplica? Y esío lo digo y

lo pruebo con mi propia experiencia.

Es de agradecer la buena voluntad con que el señor Vaca de Osma desea nuestra edición en España. Pero

para ello no debe exigir que nosotros cambiemos de estilo y de lenguaje, sino que cambien otras cosas: las

que hacen inexcusable que una oposición no demasiado respetuosa, aunque civilizada y responsable,

tenga que decir con aspereza y claridad lo que los admitidos no pueden p no quieren decir, o han de decir

a medias.

Atentamente I e saluda, Dionisio BI-DRUEJO."

Sin otro alcance que dar cumplida y liberal satisfacción a su autor, insertamos esta carta abierta de don

Dionisio Ridruejo al director de ABC, cuya simple publicación atenúa, en cierto modo, alguna de las

afirmaciones que en ella se contienen. ABC, que ha tenido y quiere seguir teniendo sus columnas abiertas

al diálogo de los españoles, considera de ejemplar utilidad insertar en las páginas de este número el texto

del señor Bjdruejo.

 

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