Autor: Duva Milán, Jesús. 
   Utópicos y peligrosos     
 
    Páginas: 1. Párrafos: 30. 

DON Antonio García López es un hombre que frecuentemente salta a !a palestra de la actualidad

nacional. Es presidente tío Crédito Federal, S. A., antiguo economista de !a O. C. D. E., de París, y asesor

económico de !a industria española. Pero además de eso, é! es también secretario genera! tíeí todavía

ilegal Partido Socialista Democrático Español (P. S. D. E.)

Con este húrgales Inquieto y pragmático hemos mantenido ¡a entrevista que a continuación transcribimos.

—En primer lugar deseamos preguntarle acerca de cuáles son los presupuestos Ideológicos en. que se

des-»nvue!ve el P. S. D. E. i —Diciéndolo de la manera más simple, organizar el ala no marxista del

socialismo español. Esto mismo ya lo intentamos con el P. S. O. E. histórico hacia el año 1955, al

transferir parte del partido al interior. Más tarde creamos el Comité ce Coordinación Socialista con el

objeto de que fuera una semilla en pro de la reorganización de un gran partido sobre bases múltiples

marxistas y no marxistas. Este esfuerzo se debilitó en el 1967. Y posteriormente, en el 1972, nos vol-

vimos a poner en marcha para reorganizar el partido con varias a!as: una libera!, otra socialista, e incluso,

un grupo de cristianos, aunque con bases laicas. Llegamos a un acuerdo con Dionisio Ridruejo, quien se

suponía presidía el ala liberal del partido. De todo esto surgió la. Unión Socialista Democrática. Mas

tarde, con motivo de la muerte de Ridruejo, no fue posible continuar este acuerdo con los ridruejistas, y

nos separamos. Esto, naturalmente, nos hizo un poco de daño a todos. —Señor García López, ¿hay

unión entre los diversos socialistas españoles?

—Nosotros hemos intentado un entendimiento de compañerismo con el P. S. O. E., de Surennes, pero no

ha tenido buen final, porque ellos creen tener la exclusiva del socialismo del futuro como continuación

del socialismo histórico, mientras que nosotros pensamos que el socialismo del futuro va a ser el resultado

de integrar todos los partidos políticos y todas las organizaciones, que hoy M consideran socialistas. Por

otro lado, hay que tener en cuenta que todos los movimientos socialista, si exceptuamos al P. S. O. E., de

Surennes, son abrumadoramente mayoritarios. Y en el caso del Partido Socialista Obrero —en mi

modesta opinión— su talante revolucionario marxista le margina de los deseos de gran parte de los

socialistas españoles.

—¿Cuál es entonces lo que hace diferente su postura de la de, Felipe González?

—Pues que éste postula la lucha de clases y la dictadura del proletariado, mientras que nuestro P. S. D. E.

opina que eso.es utópico y peligroso. Los que pretenden la ruptura revolucionaria nos están llevando a

una confrontación que puede resultar en un directorio militar (en el supuesto de que haya suerte) o de un

Pinochet (si hay mala suerte).

UNA POLÍTICA DE VOTOS

El señor García López bebe un poco de agua con hielo de un vaso que hay sobre la mesa, llama por el

ínterfono a una señorita, se relaja y continúa hablándonos.

—Nosotros no pensamos en una política de militancia, sino da votos. Queremos identificarnos con am-

plios sectores de la población. Queremos también englobar la tradición republícano - socialista, abarcar al

hoy proletarizado campesinado de tradición política católica, al obrero moderno... Deseamos un socialis-

mo firme que lleve a cabo una reforma sincera, pero esto sin dejar el control del partido a los ideólogos o

a los sectarios.

Por otro lado abogamos porque sea éste un partido poco centralizado; es decir, abogamos por una federa-

ción, de aquí que no nos hayamos organizado en Galicia ni en Cataluña, donde ya están formados los res-

pectivos partidos. Para alcanzar estas metas, lo ideal es conceder las autonomías para pasar después a las

mancomunidades de las demás regiones. De este modo, quizá dentro de una gene-

ración haya una reforma constitucional sobre bases federales.

—¿Estarían ustedes dispuestos a una alianza con los comunistas?

—Nosotros creemos que el partido comunista debe ser legal, puesto que es una minoría lo

suficientemente importante como para que no se le pueda ni se le deba ignorar. Ahora bien, no juzgamos

conveniente una alianza, porque esto contribuiría a aumentar la confusión existente.

—¿Recibe el P. S. D. E. ayuda financiera por parte del exterior?

—No entra dentro de nuestros objetivos el que se internacionalice la política española. No queremos que

los americanos traigan dinero a través de sus Sindicatos europeos, ni que loa países del Este apoyen mo-

netariamente al partido comunista. Consideramos que, dada la experiencia chilena y griega, esto no es

recomendable.

—Sabemos que el P. S. D. E., del cual es usted secretario, vive todavía en la ilegalidad, aunque, eso sí,

dentro de una cierta permisividad gubernamental. Dígame, ¿si cambiara esta circunstancia, estarían

dispuestos 9, formar parte del Gabinete?

—Hoy eso no es más que una´ ilusión. Antes de que tal ocurra, los partidos deben organizarse, y cnando

sean representativos, acudir a las elecciones par» ocupar, democráticamente, sus puestos. Más tarde, una

vez que tengan base local y representativa, y se logre la victoria en los comicios legislativos, entonces se

podrá aspirar a ocupar cargos en el Gobierno.

REPRESENTAMOS A LOS SECTORES MARGINADOS

—¿A qué grupos y categorías sociales pretenden encarnar?

—Fundamentalmente, a lo» sectores marginados: pequeños campesinos, mujero» trabajadoras,

pensionistas, gentes del mar, obreros modernos... El obrero moderno, cjue no tiene nada qnó ver con

aquel otro de la revolución de octubre del 34. Porque cuando hablamos de la convergencia de clases en el

gran pacto social a través de la cogestión en la» cooperativas, o de la autogestión en otros casos, no hay

que pensar que éstos son Iguales a aquellos del año 34. Y no porque sean mejores o peores, sino porque

estamos en otra época histórica.

—Según usted, y los que piensan como usted, ¿cómo sería el Sindicato ideal?

—Libre y voluntario. Y en el que habría, si ello fuera posible, una infraestructura común para todos los

servicios de educación, promoción. Además, creemos qu« lo» empresarios deben pagar la cuota sindical a

los obreros, y que éstos luego la entreguen a los Sindicatos de su libre elección.

—Aunque sea una pregunta tópica, ¿cómo ve el actual momento político? *—Creo cu» . exista

gran confusión, lo cual es natural después de cuarenta años de falta de gimnasia politice. Lo importante

es que no se radicalicen las posturas, de modo que sea posible el advenimiento de una democracia, y que

no venga una revolución caótica que nos conduzca a un estado represivo. En otro orden de cosas, y desde

la legjslación presente, es casi imposible reformar la actual Constitución, por lo que el Gobierno,

tarde o temprano, tendrá que convocar un referéndum.

SUFRAGIO UNIVERSAL

—¿El Partido Socialista Democrático Español puede ser catalogado como de izquierda?

—Sin duda. Somos un partido con auténtica vocación de izquierdas. Y yo le puedo asegurar que después

de ciento cincuenta años de monopolio por parte de la derecha, el país está en la izquierda.

—¿Sufragio universa1o restringido?

—Decididamente, sufragio universal. Si no, sería una broma.

—¿Se identifican con alguna de las asociaciones actuales?

—No, con ninguna. Eso no ha sido más que un último esfuerzo de la España franquista... Con ello no se

ha conseguido más que´ dividir al Movimiento, y ahora tendrán que volver a reunirle para competir

electoralmente con la izquierda.

—Finalmente, señor García López, ¿cuándo llevarán a cabo ese pretendido Congreso Nacional del P. S.

D. E.?

—Nuestro deseo es que sea en junio, es decir, cuando estemos adecuadamente representados todas las

provincias y partidos de las nacionalidades.

Jesús DUVA MILÁN Fotos JUAN MANUEL

 

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