Autor: Peña, Marcos. 
   La CNS se muere     
 
 Diario 16.    06/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

La CNS se muere

Se me antoja que el decreto-ley es una droga peligrosa: en seguida se le coge el gusto. Nuestros Gobiernos han sido siempre consumidores fieles de este producto y la última prueba de adicción la tenemos en el Consejo de Ministros del pasado jueves: se fumaron siete decretosleyes (y eso que se acabó el tiempo, once horas, porque ya estaba listo el "porro" de la sindicación de funcionarios).

Pero el que ahora nos interesa es el que se refiere a- la modificación de la OSE (hoy AISS). En el ámbito de las relaciones laborales, la actuación de la Administración está girando sobre tres grandes goznes: la presencia en la LXIII Conferencia de la OIT, donde por primera vez desde 1936 acuden los representantes de los sindicatos democráticos, lo que entroncaría directamente con la ratificación de los convenios 87 y 98; el decreto-ley sobre la "acción sindical en la empresa", cuyo borrador obra en poder de las centrales sindicales y se encuentra en una "sui géneris" fase de consulta previa, y, por último, el decreto-ley relativo a la AISS. Quizá hubiera de agregarse el que afecta a la sindicación de los funcionarios públicos, pero éste empieza a parecer el "decreto de la buena pipa".

No me cabe duda alguna de la buena voluntad de la Administración laboral; el texto que regula la acción sindical en la empresa y el actual sobre la AISS son buena muestra de ello; lo único que me sorprende es la osadía de quien, a una semana de elecciones generales —presumiblemente constituyentes—, se arroga el derecho de legislar con vocación de permanencia

Y legislar sobre temas que —como otras veces dije— afectan a todos los españoles. Nunca viene de más recordar al Gobierno que esto es tarea del Congreso y que no le queda otro remedio que esperar a que éste se constituya.

La AISS

El 8 de octubre de 1976 cayó del cielo la AISS (para otros cambió de nombre la OSE o la CNS, vaya usted a saber). Adscrita a la Presidencia del Gobierno, mantenía todo el patrimonio sindical, se seguía beneficiando de la cuota sindical y de formación profesional y se encargaba de "los actuales servicios y actividades de las entidades y organismos de la OSE" y, además, de los servicios sociales de las Asociaciones Profesionales que se fueran creando en el futuro.

El invento dio poco de si y desde todos los sectores se clamaba por el efectivo desmantçelamiento de la antigua CNS. Los temas, en principio, eran tres: las cuotas, los funcionarios sindicales y el patrimonio sindical.

El tema da las cuotas ha quedado resuelto; desaparecida la cotización obligatoria, se consigue llevar a la práctica el principio de Libertad de afiliación El tema de los funcionarios y el de la reconversión del patrimonio, es en verdad harina de otro costal.

Los funcionarios sindicales

El tema es doble, afecta a los funcionarios sindicales y afecta a los funcionarios estatales. Los primeros, como es lógico, defienden su puesto de trabajo; los segundos, como también es lógico, defienden sus posibilidades de promoción y denuncian el obstáculo que su incorporación supone para la provisión de vacantes, así como el agravio comparativo existente entre sus condiciones económicas y las de "los sindicales".

Ya que la solución ha huido de la vía parlamentaria, se imponía que, al menos, pasara por la negociada; que se escuchara a unos y otros; pero, rizando el rizo, ello nos llevaría al previo reconocimiento del derecho de sindicación de los funcionarios, pues este camino, el sindical, es el único válido para la representación de intereses. No se ha hecho nada de esto y el injerto de 35.000 funcionarios sindicales tememos que en el futuro sea semillero de conflictividad en el sector público.

El patrimonio sindical

Hablar del patrimonio sindical exige partir de una cuestión de principio: admitir que es de los trabajadores. Si esto se admite, el único problema consistirá en arbitrar la fórmula de transmisión; si no se admite, habrá que... esperar; porque a la larga se acabará admitiendo.

Al estar los trabajadores representados por varias centrales sindicales no queda otro remedio que sentarse en una mesa y negociar. Pensamos que ya no son útiles las "comisiones interministeriales de transferencia" y que es solución exigua la creación de las Cámaras Agrarias. Los tiros van por otro sitio y se dirigen hacia tos locales, los edificios, los periódicos, las emisoras sindicales, etc...

Si no se pone en orden la estructura patrimonial, cualquier disposición posterior quedará vacía de contenido, pues el ejercicio de todo derecho sindical exige una base patrimonial.

Y si a los trabajadores españoles se les enajena su patrimonio, se les enajena también su libertad.

Así han quedado las cosas. Por lo menos, algo bueno queda: ha desaparecido la obligación de cotizar y se ha consolidado el principio de la extinción, en un futuro cercano, de la propia AISS. Se llevará a la realidad lo pedido por nuestros sindicalistas: El desmantelamiento de la CNS.

 

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