Dimite el consiliario de las Hermandades del Trabajo de Madrid     
 
 Ya.    07/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

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DIMITE EL CONSILIARIO DE LAS HERMANDADES DEL TRABAJO DE MADRID

"Echo de menos uno central sindical de inspiración cristiana" "Sin desistir de esto idea, es legitima la colaboración con el marxismo" Pero no debe olvidarse la vida de comunidad y de oración, dice don Abundio García Román

El hasta ahora consiliario de las Hermandades del Travajo de Madrid, don Abundio García Roman, ha anunciado su dimisión como dirigente de dicho movimiento. Monseñor Tarancón ha aceptado su dimisión y ha firmado el nombramiento de don Antonio Algora eonao nuevo consiliarlo.

El hecho lo hizo público don Abundio Garcia Roman, que permanece como consiliario nacional. en el transcurso de un mensaje dirigido a las Hermandades del Trabajo con motivo de la apertura de curso.

En dicho mensaje, el consiliario dimitido señala que, en las difíciles circunstancias actuales, son tareas específica de las comunidades cristianas el liberar las estructuras y humanizarlas, interpretar su compromiso a la luz de los signes de los tiempos y el apoyo a los compromisos difíciles, que pueden ser sumamente comprometedores.

Entre evangelización y promoción humana —dice citando a Pablo VI— existen lazos muy fuertes. La «vangelización no puede olvidar las gravea cuestiones deliberación y desarrollo, paz del mundo y la «tención al prójimo que padece necesidad.

Habla seguidamente de la colaboración entre marxistas y cristianos y, recordando algunos textos del documento del episcopado francés sobre marxismocristianismo, dice: "Son Indiscutibles los riesgos que entraña una actitud de acercamiento y colaboración. Solamente con una vida en comunidad y con la oración personal podrán superarse estos peligros."

"En mis declaraciones sobre la actualidad social—continúa diciendo el señor García Román—, que aparecieron en el MAS (órgano de las Hermandades del Trabajo) del mes de junio del pasado año, echaba yo de menos una central sindical de inspiración cristiana que agrupar a tan gran número de trabajadores que no comparten ni ls ideología ni los procedimientos marxistas.

Sigue atormentando a muchos este vacío, auque se han comenzado a dar algunos pasos, Sin tener que desistir de este propósito, queda abierta con toda legitimidad otra via en el camino del compromiso para quienes por Dios se sienten llamados: la colaboración con los maxistas. Eso sí, insistimos en recordar las garantías que piden los obispos franceses para estos casos: una comunidad de cre. yentes que lo acoja, y la practica de la oración personal que aseguro la unión con Dios."

 

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