Un brindis a la OIT     
 
 Diario 16.    04/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Un brindis a la OIT

La oportunidad de decidir en e] momento último, antes de que la cuerda se rompa por demasiado tensa, continúa siendo la norma del Gobierno.

Al día siguiente de denunciar Nicolás Redondo en la tribuna de la OIT, en Ginebra, "el mantenimiento de las estructuras del sindicato vertical-fascista, camufladas ahora bajo el nombre de las AISS, con lo cual se está ejerciendo una competencia desleal en perjuicio de nuestra actividad como tales centrales sindicales" y de criticar también en el mismo discurso el pago de la cuota sindical obligatoria, "que obliga a los trabajadores afiliados a una central democrática a pagar mensualmente una doble cuota", el Consejo" de

Ministros suprimía estos dos restos de la época verticalista.

La AISS —Administración Institucional de Servicios Socio-profesionales— fue creada también en el último momento, deprisa y corriendo, con el fin de dar una salida de urgencia a los problemas que planteaba la existencia de treinta y cuatro mil funcionarios sindicales y un inmenso patrimonio sindical de más de treinta mil millones de pesetas.

Pero la solución no satisfizo a los trabajadores, que continuamente la combatieron. Incluso los propios empresarios, a la vista de los acontecimientos, mostraron su disconformidad: la permanencia de la AISS y de la cuota obligatoria frena la sindicación en las centrales libres y nosotros necesitamos unos sindicatos masivos y responsables, con capacidad para negociar, dijeron asimismo en los pasillos del Palacio de las Naciones de Ginebra.

La operación quirúrgica de cortar definitivamente con el pasado verticalista no podía aplazarse por más tiempo, pues se había convertido en un obstáculo insalvable que entorpecía las relaciones entre el Gobierno y las fuerzas laborales, así como entre empresarios y trabajadores, afectando- también al frente internacional, donde el Gobierno busca imagen. Por último, en vísperas electorales, el centrosuarismo podía de rechazo verse beneficiado con la medida al mejorar su credibilidad y eliminar focos de tesión. Con el nuevo decreto, funcionarios y patrimonio pasan al Estado.

El problema del personal queda prácticamente solucionado y la apertura de negociaciones sobre los bienes sindicales contará ya con mayores posibilidades de diálogo y entendimiento.

Pero a Enrique de la Mata todavía le quedará otro toro por lidiar en la Conferencia de la OIT. Llevamos ya dos Consejos de Ministros con el rumor de que la sindicación de los funcionarios públicos va a aprobarse, sin que luego salga ni una sola palabra. Sería muy sospechoso que en el discurso previsto por el ministro de Relaciones Sindicales ante el Pleno de la Organización Internacional del Trabajo anunciara la autorización de sindicación a los ochocientos mil funcionarios. Sobre todo si el discurso tiene lugar dos días antes de las elecciones generales.

Aunque también podría ser que la baza consistiera en convencer a los sindicatos de lo oportuno que resultaría legalizar la sindicación de los funcionarios y no hablar públicamente en la OIT de la represión del primero de mayo pasado.

 

< Volver