Autor: Zomeño Merino, Julián. 
   Sobre la libertad sindical     
 
 Arriba.    19/04/1977.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

SOBRE LA LIBERTAD SINDICAL

Como son muchos los que a diestra y siniestra van diciendo tantas cosas sobre la tan llevada y traída «libertad sindical que se ha puesto casi de improviso de moda el hablar de ella, me han entrado deseos de aportar mi granito al tema, con una doble finalidad: la primera, la de preguntar a los «sabios de tumo», para que me concreten el «porqué» de sus afirmaciones, el «para qué» ha de servir tal libertad, y el «cómo» habrá que aplicarla, aquí en España y AHORA. La segunda, la de aportar algo de mi experiencia de más de treinta años en cuestiones laborales y sindicales, por si puede servirnos de algo.

CUESTIÓN PREVIA: El principio fundamental de defender el derecho de LIBERTAD SINDICAL está ya fuera de discusión y todos propugnamos la afirmativa.

Admitido el principio general, tenemos que pasar a preguntarnos: ¿CONTRA QUE O FRENTE A QUIENES TENEMOS QUE DEFENDER ESTA LIBERTAD SINDICAL?

1.° En primer término, nos encontramos, a lo largo de !a historia, de que el primer enemigo de la sindicación fue el propio Estado o sus leyes. Hoy, esta oposición, incluso persecución, ha pasado a la historia y, en algunas naciones, se ha llegado al punto opuesto, igualmente reprobable, de que se obligue a sindicarse.

2.º Otro frente que se opone a la sindicación, puede ser la patronal: o sea que los patronos no admiten o proceden a despedir al que pertenezca a determinado sindicato. El derecho de no admitir es casi universal, pero no el de despedir, que cuenta en casi todas las legislaciones con muchas trabas englobadas en los llamados «derechos y garantías de los representantes sindicales».

3.º Otro grave enemigo que se puede presentar es el del pluralismo sindical, carcoma y cáncer de la necesaria unidad de acción sindical, habiéndose incluso llegado a la absurda conclusión de que la libertad y la unidad son incompatibles, confundiendo el término «unidad» con el de «unicidad». Sobre esto se han barajado los más diversos «slogans» propagandísticos, tales como: «LIBERTAD PARA LA UNIDAD», «PLURALISMO EN LIBERTAD, HACIA LA UNIDAD», «LIBERTAD ES PLURALISMO», y otras del mismo cariz ambiguo.

Mi parecer es que puede haber libertad, con unidad y con pluralidad, ninguna de ellas impuestas, sino aceptada por los Interesados.

4.º Un enemigo similar al anterior es el de ciertas leyes que, si bien defienden el derecho a sindicarse (y en este grupo están las recomendaciones de la OIT), no defienden te paralela y tan legítima facultad de NO SINDICARSE a ninguna de las varias centrales que pueda haber. Y ello conduce a un absentismo, que alcanza elevados porcentajes en muchas naciones.

5.º Otro frente enemigo: el de aquellos estados o naciones que, habiendo permitido y aprobado la existencia de sindicatos.

Les haya quitado su necesaria autonomía y los haya equiparado 3 órganos estatales, sometidos a su voluntad en. un todo, no dejándoles que ejerzan sus normales actividades, bien en el orden económico o en el social.

6.º No es menor enemigó el de los PARTIDOS POLÍTICOS: que usan de las asociaciones sindicales, ya de empresarios o de trabajadores, como correas de transmisión de las actividades del propio partido político, y les dan consignas «políticas» puras, con pretextos de reivindicaciones laborales y sociales, y no son más que peones en sus cambalaches y componendas electorales, para alcanzar el mando político.

7° Por último, existe el grave peligro de la dictadura de la burocracia sindical, nacida en las propias organizaciones sindicales, casi siempre en manos de minorías politizadas, que niegan la voz y el voto a los «no afectos», y les ciernan el paso para ser elegidos libremente en asambleas y reuniones, negándoles también el derecho a participar en las acciones sindicales comunes.

Así, pues, para terminar, para no hacer demasiada largo este escueto artículo, me atrevería a fijar unas cuantas con ilusiones, como una llamada de atención a todos los trabajadores españoles, y que son:

A) Que la libertad es un atributo de LAS PERSONAS, no de los ORGANISMOS.

B) Que la libertad de los ORGANISMOS se llama AUTONOMÍA, que nunca es INDEPENDENCIA, pues no vivimos solos.

C) Que el límite de nuestra LIBERTAD es le LIBERTAD DE LOS OTROS.

D) Que nuestra LIBERTAD es compatible con nuestra UNIDAD SINDICAL, sí nos respetan nuestra LIBERTAD PERSONAL Y LA AUTONOMÍA FUNCIONAL DE NUESTRO SINDICATO. Y también puede haber LIBERTAD dentro del pluralismo sindical, con peligro de la UNIDAD.

E) Que la libertad sindical tiene que estar montada de al forma que sea verdaderamente eficaz, para conseguir más avances y más justicia social. De lo contrario, no sirve para nada.

D) Que mucho cuidado con los «políticos» profesionales, que nos quieren usar como comparsas y como títeres electorales, para ellos auparse en el «carro del mando». Y nos ofrecen el oro y el moro, envuelto con el celofán de la libertad sindical.

JULIÁN ZOMEÑO MERINO (Castellón de la Plana}

 

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