Autor: Villalar, Pedro. 
 Los sindicatos del cambio(V). 
 ¿Qué hacer?     
 
   28/05/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 18. 

La respuesta está ya dada, aunque sólo en parte. Con el personal o los funcionarios hemos dicho: Ir adscribiendo, ir disolviendo. Respecto al patrimonio propusimos: ir negociando, ir repartiendo.

Tan sólo resta otro gran tema para el pronunciamiento: qué hacer con las estructuras de representación que constituyen la Organización Sindical a partir de la ley Sindical de 1971, qué hacer con las organizaciones profesionales los sindicatos (llamados órganos de composición) y la Organización Sindical (Congreso y otras instituciones).

El problema no resulta difícil si se tienen en cuenta unos grandes principios o unas líneas generales que deben presidir cualquier iniciativa sobre la cuestión, y que muy bien podrían ser éstas:

a) liquidación progresiva de las estructuras como objetivo a corto plazo,

b) servicio directo y claro al movimiento obrero y al movimiento empresarial,

c) propiciar el juego limpio en el terreno sindical procurando no enfrentar, no irritar, no privilegiar a unas centrales frente a otras, a más corrientes empresariales en comparación de otras,

d) promocionar o promover el gran DEBATE SINDICAL CONSTITUYENTE,paralelo político y del mismo nivel, para que sean los sindicados los qué resuelvan su futuro sindical y no sean los diputados los que obsequien a los sindicalistas con unas leyes sindicales,

e) negociar, dialogar, acordar, cualquier medida, con las corrientes representativas obreras o empresariales según sea el asunto en cuestión.

Teniendo claros estos principios, la actuación ya no resulta tan problemática. Pero es que, además, la propia práctica sindical, la dinámica sindical va haciendo ella sola la reforma. Muchas estructuras del sindicato oficial han muerto definitivamente: Congresos Sindical, Consejos Provinciales, Consejos Económico-Sociales...

Otras estructuras agonizan y se consumen por días como son los Consejos Nacionales o Provinciales ríe Empresarios y Trabajadores, Tribunales de Amparo Sindical, funciones de la línea directiva sindical, sindicatos... Quizás instituciones como les Uniones de Trabajadores y Empresarios o los enIaces y jurados, que languidecen sindicalmente puedan mantenerse unos meses para evitar un vacío sindical; sobre todo, la existencia de representantes sindicales podría en este sentido justificarse, pero no más allá de la coyuntura de

LOS SINDICATOS DEL CAMBIO (V) ¿QUE HACER?

unos meses... Según ésto nosotros nos pronunciaríamos por los siguientes tipos de medidas:

O Congelación y posterior desaparición de las siguientes instituciones:

Congreso Sindical, Consejos Privinciales y Comités Ejecutivos, Consejos Económicos Sociales, Sindicatos Nacionales y Federaciones, Delegados Provinciales de Sindicatos, Consejos de Trabajadores y Empresarios.

Las instituciones colegiadas a las que nos referimos no debieran reunirse ninguna vez más, por respeto a la libertad sindical y por servicio a la democracia. O bien habrían de autodisolverse a la vista de su interés o intereses en la continuidad habrían de ser privadas de sus presupuestos, y congeladas en su actividad.

Ni reuniones, ni actas, ni viajes, di dietas... Ningún .poder o influencia sindical. Y por lo que se refiere a los Delegados Sindicales, cuya actual figura no tiene sentido ya como Dele gado de AISS o de la Presidencia del Gobierno, convendría su desaparición inmediata, recogiendo sus funciones propiamente sindicales o laborales la propia autoridad laboral.

2 Coexistencia de instituciones libres y obligatorias en un plazo máximo de seis meses.

Cuando se ataca al sindicato vertical debe quedar muy claro que se ataca al sistema jerárquico en el que el mando político ha sido impuesto a la representaron sindical se ataca a la burocracia controladora o a los «profesionales» de la representación sindical y se ataca al corporativismó inútil que pretende casar a los trabajadores con los empresarios.

Pero debe respetarse la autenticidad representativa no del vertical, sino metida en el vertical, que ganó elecciones contra el vertical y que ha luchado contra él con la fuerza y el apoyo de la legalidad. Nos referimos en concreto a los nombres independientes, a los miembros de candidaturas unitarias y democráticas, a los militantes de centrales y a cuantos sindicalistas honestas han venido desde entonces conquistando la libertad sindical.

La representación sindical de empresa, en gran parte auténtica, y que asciende a más de 300.000 cargos, debe mantenerse excepcionalmente hasta tanto se convocan unas elecciones sindicales cuyo plazo nosotros ciframos en seis meses, es decir, allá por octubre, pasado el verano y con tiempo suficiente para la preparación de una campaña electoral democrática y libre.

Creemos que con esta posición se pueden hacer compatibles las posturas de las diferentes centrales que en este momento discuten este punto de la dimisión o la permanencia de los cargos sindicales. Ni dimisión inmediata, ni continuidad más allá de lo exacto. Lo cual no obsta para que en la medida que se crea necesario y justo, dimitan los representantes sindicales, pero ante la base que los elegió y para la designación de unos nuevos representantes.

No dimisión política ante el vertical y vacío sindicalista, sino dimisión sindical ante la asamblea de trabajadores.

De la misma manera y hasta la misma fecha, podría aceptarse la permanencia de las Uniones de Trabajadores y Erpresarios. Cubren un papel mínimo sindical, pueden desarrollar una serie de funciones como convalidar a la representación sindical libre que aún no tiene reconocida capacidad para la contratación colectiva, garantizan permisos para reuniones en locales sindicales, facilitan contactos con las autoridades... todo ello mientras no supongan un obstáculo, impedimento o enemigo de la clase trabajadora, en cuyo caso y ante la éxcepcionalidad del comportamiento habría que plantear una acción sindical excepcional.

3 Preparar el nuevo marco de las relaciones laborales.

Junto a estas medidas que afectan a la representación sindical y que constituyen un miniprograma sindicalista, sería preciso ir adelantando a nivel de estudios y a nivel de negociación y diálogo con la representación sindical libre y auténtica el nuevo marco de las relaciones laborales que podrían concretarse en las siguientes medidas:

a) Derogación del viejo decreto de 4 de marzo de 1077 sobre relaciones de trabajo que no ha sabido reconocer con justicia el derecho de huelga, que no ha acertado en un nuevo sistema de negociación colectiva y que ha introducido respecto al despido medidas que perjudican gravemente a los trabajadores y que para los empresarios son más beneficiosas en teoría que en la práctica. Derogación que Incluye elaboración de unas nuevos planteamientos por lo que se refiere a relaciones laborales en general y muy especialmente por lo que afecta a la contratación colectiva y huelga

b) Regulación de la acción sindical en la empresa a la manera como se ha regulado en Francia por lo que se refiere las secciones sindicales de empresas a partir de 1968, al estilo del estatuto de los trabajadores de Italia de 1970, siguiendo los aspectos válidos del decreto de garantías sindicales español.

Esta disposición sobre acción sindical en la empresa es probablemente la mas importante de cara al Arturo del sindicalismo porque de ella puede arrancar la base representativa del movimiento obrero para plantear la alternativa sindicalista española Exactamente la acción sindical en la empresa puede suponer elecciones de base, con lo que se rompe definitivamente con la antigua representación sindical y se plantea una nueva democracia sindicalista

libertad sindical concreta y concretada a nivel de empresa con posibilidad de constitución de secciones sindicales de empresa y garantías para la afiliación unidad sindical en la base con la posible creación de unas comités de empresa, unitarios, que asuman la representación de todos los trabajadores democracia asamblearia en la que a partir de la asamblea de trabajadores como poder sindical fundamental se vaya construyendo un futuro democrático y autogestionario.

VILLALAR

(Los artículos anteriores fueron publicados los días 19, 21, 26 y 27.)

Sábado 28 mayo 1977

 

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