Autor: Peiró, Luis. 
 Ley de Asociación Sindical. 
 Derecho reconocido, libertad por conquistar     
 
 ABC.    03/04/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Ley de Asociación Sindical

DERECHO RECONOCIDO, LIBERTAD POR CONQUISTAR

Aunque tarde y a remolque llega una regulación legal de las actividades sindicales. Con tardanza, porque se ha pretendido legislar una transición cuando nos encontramos en un. proceso de cambio acelerado.

A remolque, ya que no se ha entrado en la problemática sindical para construir una nueva estructura, sino en función de hechos consumados. • De esta manera, y bajo esta perspectiva, las Cortes «prorrogadas e improrrogables» han dictaminado el asociacionismo sindical.

El proceso tiene un evidente paralelismo con el desarrollo del asociacionismo político. La regulación legal de las asociaciones políticas —grupos o partidos— está inconclusa, pese a sucesivas leyes y decretos. La impresión, nada apresurada, es que el Poder y los legisladores no arbitraron una fórmula que respondiera al momento- político. La única fortuna del Intento, reconocer un hecho que existía ya en la sociedad española: la pluralidad política.

Creo que algo así ya a suceder con la nueva ley de Asociación Sindical. Al menos, las primeras reacciones de las centrales sindicales y de las agrupaciones empresariales corroboran esta Impresión.

Y la razón está en que se han hecho más concesiones a un tiempo pretérito que a una dinámica laboral que no debe ser tan desconocida, al desarrollarse continuamente en su propio ámbito de acción, en el tajo y en la fábrica.

El gran paso oficial y legal es que se reconoce a trabajadores y empresarios su derecho a constituir asociaciones para la defensa de sus intereses. Cesa, pues, la Imposición de un Sindicato único y vertical. Lo que ocurre es que el mundo del trabajo ya estaba funcionando al margen de este Sindicato, y no sólo en los «otoños calientes».

Llega entonces el momento del protagonismo de trabajadores y empresarios en el mundo sindical a través de grupos.

Pero puede entonces que las Cortes, en desacuerdo con el Gobierno, de frente y por derecho la nostalgia, les dicen cómo tienen que ser y en función de qué tienen que actuar, al margen de considerar cómo son y de qué forma actúan.

Surgen entonces las Incongruencias del texto legal con las ramas y lo que por ellas se entiende. El nuevo protagonismo queda limitado por una situación anterior, tendente a desaparecer.

La misma tónica se observa en cuanto al futuro desarrollo de la ley. Los Consejos de Trabajadores y Empresarios han cubierto una etapa, al margen de juicios de valor que no pueden aún realizarse por falta de la perspectiva necesaria. Lo que parece fuera de lugar es que puedan sucederse a sí mismos sin cambiar su estructura. En un proceso de cambio no se puede ignorar a los hombres que formaron la situación anterior, pero no parece que la forma elegida para hacerlo sea la más Idónea.

En resumen, se ha reconocido, aun con ciertas limitaciones, el derecho a una asociación sindical libre. Todo el proceso posterior hay que construirlo —y así será— gracias y a pesar de la nueva ley.—Luis

PEIRO.

La Frase

«Los partidos son la ortopedia por la que pasa necesariamente toda democracia» (Antonio Carro)

 

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