La Libertad Sindical empresarial     
 
 Informaciones.    10/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

LA LIBERTAD SINDICAL EMPRESARIAL

De no surgir Imprevistos de última hora, parece ser inminente la unificación de las tres grandes organizaciones patronales de nuestro país: Agrupación Empresarial Independiente, Confederación Empresarial Española y Coordinadora Empresarial Nacional. De confirmarse esta noticia —

INFORMACIONES ha prestado bastante importancia a la organización empresarial independiente a través de sus números diarios y suplementos político-económico—, el proceso democratizador está de enhorabuena.

Con demasiada frecuencia, a la hora de hablar del verticalismo, se olvida o elude que en los últimos tiempos el duro corsé oficialista sindical era tan incómodo para el movimiento empresarial como para el movimiento obrero.

La libertad sindical era en los años finales de la anterior situación política una reivindicación común de patronos y trabajadores. Para quien quisiera ver y oír, era evidente y estridente la existencia de un amplio sector dinámico del capitalismo español, que pugnaba ya por reasentar las relaciones político-laborales entre las distintas clases sociales. De hecho, estas organizaciones en estado de prefusión eran ya un embrión-respuesta a un sindicalismo vertical desfasado y al rígido control estatal de las Cámaras de Comercio, único organigrama empresarial teóricamente autónomo.

Coincide esta marcha patronal hacia la libertad sindical con una marcha paralela de los trabajadores.

La A.E.I., la C.E.E. y la C.E.N. —siglas de las tres grandes centrales empresariales— son compañeras de CC. OO., U.S.O. y U.G.T., las tres centrales obreras más importantes.

Porque la mutua libertad sindical, la reciproca organización independiente, interesa a una y otra parte y a toda la sociedad española. Nadie mejor que ios líderes obreros para comprender la importancia de la noticia que comentamos, como nadie mejor que los mismos empresarios saludan la legalización de quienes son sus interlocutores reales desde hace bastante tiempo.

Sobre todo cuando la gravedad de la crisis socioeconómica reclama urgentemente la elaboración de un acuerdo económico conjunto. La necesidad de un pacto político-social exige como primer requisito que los que vayan a elaborarlo representen auténticamente a ambos intereses.

Plan de medidas económicas que, una vez adoptado conjuntamente con aquellos partidas que defienden intereses sociales diferentes, debe ser aplicado tanto por los trabajadores como por los empresarios.

De ahí la trascendencia política de la libertad sindical empresarial y trabajadora.

 

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