La madurez política de los trabajadores españoles     
 
 Informaciones.    18/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

La madurez política de los trabajadores españoles

LA doble jornada de lucha en solidaridad con el País Vasco, convocada por cuatro siglas sindicales —C.N.T., C.G.T., U.S.O. y C.S.U.T.—, ha finalizado ayer sin encontrar ningún eco de importancia en la clase obrera. Más aún, veinticuatro horas antes, la Unión General de Trabajadores se retiraba parcialmente de la convocatoria, al suscribir en el País Vasco las firmes y clarividentes posturas de rechazo de cualquier llamamiento a la huelga general del principa sindicato. Comisiones Obreras.

Con excepción de lo que ya ocurría con anterioridad en Euskadi, no hubo más que pequeños paros simbólicos; el grueso de los trabajadores no ha secundado esta infantil actitud de protesta. Abstención que no viene motivada, como en años anteriores, por el temor a las medidas represivas —en el País Vasco, a pesar de existir no impidieron un paro general—, sino por la profunda madurez y sensatez política de la que están haciendo gala los trabajadores.

Con una mayor perspectiva que parte de los dirigentes sindicales y políticos, que pretenden encuadrarlos, han sabido responder no a quienes emocionalmente estaban cayendo en la trampa desestabilizadora que se les tendía. Hay que remontarse varias décadas atrás en la historia del movimiento obrero español para encontrar una visión político-sindical tan lúcida.

Fracaso no coactivo de una convocatoria con dos evidentes causas de fondo: la clase obrera está por la defensa del proceso democrático y, en consecuencia, por llegar a las elecciones del 15 de junio.

En otras palabras, está por la moderación y la tranquilidad, sin que ello signifique ninguna merma en sus reivindicaciones. A la vez, algunos medios sindicales —no mayoritarios—, deseosos de potenciar unas siglas que no rellenaron en duros períodos anteriores, adoptan en esporádicas ocasiones posturas desorbitadas, intentando extraer plusvalía sindical de los dolorosos y graves acontecimientos del País Vasco.

Esta madurez política, demostrada estas cuarenta y ocho horas con creces, es asimismo un buen presagio de cara a la elaboración conjunta de un plan de saneamiento económico entre el empresariado y los trabajadores, doblado por un pacto político entre las principales fuerzas de la derecha y la izquierda.

No seria coherente la actitud de hoy —rechazar una huelga porque pone en peligro el proceso democrático—, para mañana mismo liquidar dicho proceso, negándose a formular este pacto político, con una vertiente social y económica. Afortunadamente para nuestro país, cada día es más evidente la coincidencia de objetivos actuales entre un empresariado dinámico y una clase obrera responsable.

 

< Volver