Pleno de las Cortes. 
 Aprobada la ley de libertad sindical     
 
 Informaciones.    30/03/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 14. 

Un momento del Pleno de las Cortes

PLENO DE LAS CORTES APROBADA LA LEY DE LIBERTAD SINDICAL

MADRID, 30 (INFORMACIONES).

EL Pleno de las Cortes ha aprobado esta mañana por 320 votos a favor, 41 en contra y 41 abstenciones la ley de Libertad de Asociación Sindical. La enmienda aperturista del señor Sancho Rof ha sido rechazada por 161 votos a favor, 164 en contra y 55 abstenciones; la del señor Alcaína ha sido aceptada por 201 votos a favor, 147 en contra y 54 abstenciones; lo mismo que la «restrictiva» de la señorita Monica Plaza, que ha sido aceptada por 171 votos a favor, 159 en contra y 66 abstenciones.

En todos los casos el resultado de la votación, ha sido acogida con aplausos.

«Asi como la ley que proclama las libertades políticas no es una ley de la reforma, sino para la reforma, también esta ley de Asociación Sindical que hoy os presento, no es en sí misma la ley de la reforma sindical, sino el texto legal mínimo y primario que permitirá acometer la reforma desde unas posiciones de libertad», ha afirmado esta mañana, ante el Pleno de las Cortes Españolas, el ministro de Relaciones Sindicales, don Enrique de la Mata Gorostizaga, que ha añadido: «Ni en un caso ni en otro, el Gobierno ha caído en la tentación de proponer, de auspiciar o de decretar lo que tenga que ser la reforma.»

Esta mañana, a las diez y cuarto, se ha iniciado en el palacio de la carrera de San Jerónimo el Pleno de las Cortes Españolas, bajo la presidencia del titular de la Cámara, don Torcuato Fernández-Miranda. El único dictamen que se somete a la aprobación del Pleno es el proyecto de ley reguladora del Derecho de Asociación Sindical. Asisten a la reunión 293 procuradores, que por primera vez han hecho uso del sistema electrónico de votación para la comprobación del quorum.

En el «banco azul» del Gobierno se encontraban presentes, al iniciarse la sesión, el presidente y los dos vicepresidentes, así como los miembros del Gabinete, a excepción de los titulares de las carteras de Asuntos Exteriores, Hacienda, Marina, Aire y Agricultura.

Después de que los tres nuevos miembros de la Cámara juraran sus cargos, el secretario dio lectura al acta de la sesión anterior, y puso en conocimiento del Pleno una serie de dictámenes aprobados por las distintas comisiones, referidos todos ellos a convenios, acuerdos y pactos internacionales, así como de 22 reales decretos-leyes, promulgados por el Gobierno desde la celebración del Pleno anterior.

DEFIENDEN SUS TESIS

Una vez cumplidos estos requisitos, reglamentarios y habituales en este tipo de sesiones plenarias, accedieron a la tribuna de oradores los procuradores que habían obtenido el derecho a defender sus enmiendas, previamente rechazadas en el seno de la comisión, aunque con los votos favorables necesarios como para acceder al Pleno.

«No considero los convenios o recomendaciones de la O.I.T. como dogmas ni como aseveraciones con validez inmutable, aunque sí creo ha de tenerse muy en cuenta su validez universal, en la que estriba su valor», ´manifestó esta mañana en el Pleno de las Cortes el procurador don Jesús Sancho Rof, defensor de una enmienda en la que solicitaba se establezca que «los trabajadores y los empresarios tienen el derecho de constituir las asociaciones, sindicales que estimen convenientes para la defensa de sus respectivos intereses».

El señor Sancho Rof hablaba también en nombre de los procuradores señores Regalado, Esperaba y Mella, que renunciaron a la defensa de enmiendas coincidentes.

Más tarde diría que la ley se apoya en el respeto absoluto a las garantías de la libertad sindical, pero que tí artículo 1º de la ley de Asociación Sindical, en su apartado primero, señala dos conceptos que, de alguna manera, limitan el ejercicio de la libertad sindical, al establecer las expresiones «en cada rama de actividad» y «a escala territorial o nacional».

Tras la intervención del señor Sancho Roí hizo uso de la palabra el señor Lapiedra de Federico, quien, al igual que luego doña Mónica Plaza, hizo un cántico del sindicalismo vertical. El discurso del señor Lapiedra estuvo cargado de acentos emotivos.

Terminó dedicando un recuerdo a Franco con estas palabras: «Al Generalísimo Franco, Caudillo de España, fundador del sindicalismo, gracias.» Durante largo rato los procuradores aplaudíeron la intervención del señor Lapiedra, que previamente anunció que no volvería a las Cortes.

El texto que como enmienda proponía el procurador, era este: «Los trabajadores y los empresarios podrán constituir en cada rama de actividad, a escalas territoriales o escala nacional, las asociaciones profesionales que estimen conveniente para la defensa de sus intereses respectivos.» Con respecto al artículo primero de la ley Reguladora del Derecho de Asociación Sindical, la variante sugerida por el señor Lapiedra consistía en decir a «escalas territoriales» en vez de a «escala territorial», en singular.

Las restantes enmiendas fueron defendidas por los señores Alcaina, Fugardo y Mónica Plaza. El primero solicitaba que en la ley se haga referencia a l os técnicos y no solamente a los trabajadores.

El señor Fugardo reclamaba que en las futuras asociaciones se lleve «un registro de afiliación y numérico». Y la señorita Mónica Plaza pedia que las disposiciones necesarias para el desarrollo de la ley en cuestión se dicten con audiencia del Consejo Nacional de Trabajadores y Técnicos y el Consejo Nacional de Empresarios. A todas estas enmiendas respondió, manteniendo criterios diferentes, don Ramón Pita da Veiga, ponente de la, ley.

Por último, el ministro de Relaciones Sindicales, don Enrique de la Mata Gorostizaga, hizo la presentación del proyecto de ley de Asociación Sindical, y señaló que, consagrado ya el derecho de libre asociación con fines políticos, ese derecho resultarla insuficiente e incongruente si no se ofreciese un cauce paralelo para la libertad de asociación sindical, que aparte de ser un imperativo de coherencia jurídica, es reclamado también por la necesidad urgente e inaplazable de reconocer en las leyes lo que desde años es la realidad de la vida.

Recordó a la Cámara su responsabilidad de decantar las leyes que conectasen con la realidad viva de la sociedad española, pues en caso contrario se estaría fabricando letra muerta y el vacío jurídico, lo que resultaría especialmente peligroso en la esfera de las relaciones laborales, terreno en el que la sociedad se hace más sensible a los cambios y transformaciones de la vida

Seguidamente el señor De la Mata manifestó que al someter a las Cortes el proyecto de ley de Regulación del Derecho de Asociación Sindical el Gobierno pretende crear un instrumento jurídico coherente con los cimientos de una nueva sociedad moderna y democrática y el reconocimiento, en el terreno de los derechos, de lo existente en el de los hechos, motivos ambos suficientes.

El señor De la Mata Gorostizaga expuso a continuación que bajo la imposición legal del unitarismo sindical viven y actúan desde hace tiempo un numero cada vez más amplio y potente de asociaciones y siglas, cuya falta de regulación legal tiende a favorecer su proliferación excesiva y que sólo el ejercicio sensato y la costumbre de la libertad podrán hacer posible una depuración de posiciones minoritarias, tras lo cual empresarios y trabajadores podrán lograr la unión necesaria para conseguir la fuerza debida y el equilibrio estabilizador

Añadió el señor De la Mata Gorostizaga que la ley es necesaria porque las normas actuales han quedado desfasadas como resultado de la propia evolución política, económica y social del pueblo español. "Nadie, que no pretenda engañarse a si mismo, puede desconocer la evidencia de que las estructuras sindicales, que sirvieron un día a la evolución del país, resultan hoy estrechas o inadecuadas», afirmó.

 

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