Enrique de la Mata, al Consejo Nacional de Trabajadores. 
 La regulación de la huelga, por decreto-ley  :   
 No hay ni pactos ni compromisos con las centrales sindicales. 
 Arriba.    25/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Enrique de la Mata, al Consejo Nacional de Trabajadores

LA REGULACIÓN DE LA HUELGA, POR DECRETO-LEY

«No hay ni pactos ni compromisos con las centrales sindicales»

MADRID. (De nuestra Redacción.)—La Comisión Permanente del Consejo Nacional de Trabajadores se reunió ayer durante más de cuatro harás bajo la presidencia del Ministro de Relaciones Sindicales, don Enrique de la Mata Gorostizaga. Durante la reunión, el presidente de la Comisión, Noel Zapico, expuso la exigencia por parte del Consejo Nacional en cuanto a la más rápida consecución de las libertades sindicales, regulación del derecho de huelga, "de los convenios colectivos y de otros aspectos de las relaciones socio-laborales, solicitando del Ministro la más amplia información en cuanto al proceso de la reforma sindical y a los contactos mantenidos con las centrales sindicales y con determinados representantes de distintas organizaciones internacionales.

De las intervenciones del Ministro deben destacarse las siguientes afirmaciones:

Primero.—El Gobierno reitera que, en su planteamiento de la política, figura el pleno reconocimiento de la libertad sindical, por estimar que el derecho a esa libertad es uno de los derechos fundamentales de la persona. Asimismo, es propósito del Gobierno la implantación de las libertades sindicales en el plazo más breve posible.

Segundo.—La situación actual precisa una remodelación a fondo de las relaciones socio-laborales en el marco jurídico en que se encuadran. Esto supone una nueva regulación de! derecho a !a huelga, asi como nuevas normativas en cuanto a la contratación colectiva, a la acción sindical de la empresa y a las relaciones derivadas del contrato de trabajo. El Ministro estima como muy positiva la proposición de ley remitida « las Cortes a iniciativa del Consejo de Trabajadores, si bien, dada la premura de tiempo, será necesario proceder por la vía del decretoley, y se propone conocer los criterios de las asociaciones patronales y centrales obreras en orden a los proyectos enunciados por el Gobierno.

Tercero.—Debe evitarse que se produzca el vacío sindical. Las estructuras sindicales, debido a la implantación de las libertades sindicales, permanecerán hasta tanto puedan ser sustituidas por ¡as nuevas surgidas de la libertad sindical.

Cuarta.—Los funcionarios sindicales, de conformidad con el decreto-ley aparecido en el «Boletín Oficial del Estado», están considerados como funcionarios públicos al servicio de la Administración del Estado, careciendo por tanto de entidad cualquier otra interpretación.

Su situación y derechos quedan irreversiblemente garantizados.

Quinto.—El futuro del patrimonio sindical deberá ser decidido por empresarios y trabajadores, y su orientación funcional imposibilita el funcionamiento y parcelación.

Sexto.—Los representantes sindicales resultaron elegidos en unas elecciones en las que participaron e) 92 por 100 de los trabajadores españoles. Son más de 300.000 enlaces sindicales, cuya utilidad no debe ser discutida mientras no se esté en condiciones de sustituirla.

Séptimo.—La AISS es un instrumento para facilitar el ejercicio de las libertades sindicales. Su creación no es un intento ni de continuismo político ni de conservar aquello que evidentemente no deba ser conservado.

Octavo.—Los contactos con las centrales sindicales responden a la necesidad de conocer las posiciones de iodos los trabajadores en relación con la reforma sindical emprendida. Estos diálogos, evidentemente constructivos y en los que se observa un incremento de la comprensión de muchos de los temas tratados, no han dado lugar a ningún pacto ni a ningún compromiso.

Noveno.—Las conversaciones con el director general de la OIT y con los representantes de las organizaciones internacionales de trabajadores no han tenido otro objetivo que el de analizar el proyecto de ley de Asociación Sindical, ya dictaminado por las Cortes, obteniéndose la ratificación de que en sí mismo no constituye obstáculo alguno para el ejercicio de las libertades sindicales, si bien éstas no pueden concretarse a sólo el proyecto de ley.

Décimo.—El Ministro de Relaciones Sindicales mantendrá una absoluta pureza y la más estricta neutralidad en relación con el proceso de creación de nuevas centrales, lo que supone el no prestar ayuda a ninguna de ellas, respetando así el principio de no injerencia en el decreto que la ley concederá a todos los trabajadores y empresarios.

La intervención del Ministro dio tugar a un amplio coloquio en el que intervinieron numerosos miembros de la Comisión Trabajadora.

 

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