Autor: Aguirre Bellver, Joaquín. 
   En un vaso de agua     
 
 Pueblo.    20/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

Por Joaquín AGUIRRE BELLVER EN UN VASO DE AGUA

NO, no hemos presenciado grandes batallas. Eran de esperar, me he pasado en la tribuna de Prensa más tiempo que en ninguna otra ley, dispuesto a no perderme un solo detalle, y he sido testigo de cómo los grandes temas, aquellos que más prometían, iban reduciéndose, uno tras otro, a tormentas en un vasito de agua. Me parece que ha pasado, un poco, lo que a las grandes potencias, que no riñen por exceso de armamento. Y es que, ¡si llegan a reñir!

Bueno, pues imagínense ustedes la que pudo enredarse, si se echan adelante los procuradores y empiezan a decirse en el debate las cosas que pueden decirse en torno al tema sindical, con tanta historia, con tanta contradicción, con tantas esperanzas y tantas frustraciones, con tanto de todo lo que llevan dentro las empresas humanas. Eso no ha sido asi, desde luego. Lo siento como cronista, aunque no sé si resultará mejor políticamente. Es posible.

COEXISTENCIA pacífica. A veces amenazaba surgir un encuentro entre los sindicalistas y los que han tenido cargos en la Administración, como en un ataque de Martínez Estenaga a Fernando Suárez, en su calidad de ex ministro de Trabajo; pero Suárez no replicó, estuvo un rato pensándoselo y luego se fue.

En otra ocasión quedó sobre el tapete un rifirrafe entre representativos y dirigentes sindicales, como cuando Castro Villalba dijo que «los trabajadores habían estado negociando con una mano a la espalda», a lo que respondió Martín Sanz, en su condición de empresario, a voces coma si no estuviera afónico; pero en seguida se dieron explicaciones y aquí no ha pasado nada, señores míos.

TAMBIÉN ayer pudo armarse, y nada menos que en tomo al tema de la convivencia entre la Organización Sindical, la de todos, y las asociaciones sindicales libres que se puedan crear en el futuro. Creo que la llamada a la sensatez que hizo Palomares fue decisiva, diciendo que la labor de las Cortes era acercar y no enfrentar. Se votó y salió triunfante, por gran diferencia de votos, la postura de acercamiento, algo así como un «llévense ustedes bien, por favor, hasta que decidan las constituyentes*.

A rengión seguido, Lázaro Franco hacía renacer la cuestión, en un discurso de tono dramático, donde sostuvo que eran mayor número los trabajadores que no querían afiliarse a organizaciones de partido y lo único que pedían es seguir defendidos, como hasta ahora, por el mero hecho dé ser trabajadores.

A lo mejor, queriendo ser democráticos, lo que hacemos es llevar a la mayoría a donde quiere la minoría.

No tuvo respuesta polémica, sino un respetuoso silencio en la sala, hasta que la Ponencia conteste que ¡a hará, como hasta ahora, con un comedimiento singular. Sólo en una ocasión se ha apasionado un poquillo, y fue cuando Garda Carrero replicó a Fernando Suárez Bueno, tampoco fueron unas palabras muy fuertes, pero a García Carrero le ocurre una cosa, y es que se pone más colorado cuanto más se esfuerza en ser suave, y por eso dio otro impresión.

En la Ponencia, tres sindicalistas y Meilán. José Luis Mellan tiene muy poco que ver directamente con el mundo del sindicalismo, y, por algo que hablamos ayer tarde en el bar, se me antoja que ha tenido que hacer un gran esfuerzo para meterse dentro de la mentalidad y el ambiente de los sindicalistas.

Es catedrático, lo mismo que Fernando Suárez, y su tentación, estoy seguro, habría sido, acaso, la de abstenerse o, como dice Fernández Miranda, «ejercer el sagrado derecho a no estar». Porque, ¿cómo se explica luego a los alumnos este mundo de pasiones e intereses, donde el rigor magistral tiene tan poquito sitio? Sin embargo, Meilán ha estado, se ha implicado, y no lo ha hecho nada mal. A él, precisamente, le tocó responder a Suárez cuando predicaba la abstención. Tuvo el interés no de dos formas de ver el sindicalismo, sino de dos maneras de entender la enseñanza.

CUANDO ya nos temíamos que la sala se hubiera impregnado de la pasión de Lázaro Franco, miren ustedes por dónde el debate se escapó a otro terreno, el inimaginable terreno de los principios religiosos. Fugardo comenzó definiendo asi a las Cortes Españolas;

—Esto es la dictadura de las Ponencias. ¡Qué digo la dictadura, la tiranía!

Y una vez dicho que de la Ponencia no esperaba nada, se volvió a la comisión y suplicóç:

—Señores, por caridad, denme ustedes su voto para defender mi enmienda en el Pleno.

Sorprendida la sala por semejante apelación a la virtud, el señor Fugardo logró unir a los votos de los sindicalistas que, por compañerismo o por convicción iban a apoyarle, los votos de la devoción. Necesitaba diez y sacó once, casi los justos.

ERA sólo la introducción al tema, porque inmediatamente Madrid del Cacho se lanzó a solicitar que la ley prohibiera la formación de un Sindicato de curas. El texto que proponía rezaba así: «clérigos y ordenados "in sacris"». Sorpresa y regocijo en los bancos. Pidió por favor que le tomasen en serio.

Puede que a primera vista parezca una petición humorística y pintoresca, pero no es así. Piensen ustedes que un Sindicato de curas podría llegar a sustituir y crear graves problemas al Episcopado.

Entre los bancos surgió una voz que no logré localizar:

—¡Pues que creen su sindicato los obispos!

Pero no, el orador dejó bien claro que los obispos eran también ordenados «in sacris» y, por tanto, su texto excluía tanto a unos como a otros. Y el caso es que hubo quien lo tomó en serio del todo y replicó a Madrid del Cacho que esa prohibición no resultaba conveniente.

—Tenemos curas obreros y curas empresarios. ¡Pues que se sindiquen cada uno en su lugar! —dijo Martínez Estenaga.

Garicano Goñi fue más docto y habló de la supresión del fuero eclesiástico, citó leyes y argumentó muy jurídicamente defendiendo la sindicación del clero.

Con lo cual hubo un momento en que llegué a dudar si Madrid del Cacho había hablado en serio y si lo que estaban haciendo los demás era seguirle la broma. Deseché en seguida semejante suposición.

Las Cortes Españolas son una cosa muy sería.

 

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