Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Bajo el recuerdo de la reforma anterior. 
 Las Cortes discuten la transformación del esquema sindical vigente     
 
 Informaciones.    12/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

BAJO EL RECUERDO DE LA REFORMA ANTERIOR

LAS CORTES DISCUTEN LA TRANSFORMACIÓN DEL ESQUEMA SINDICAL VIGENTE

MADRID. 12.

Los procuradores "renovados» y los sindicalistas "historicos" ventilaron ayer en las Cortes una batalla de palabras sobre el futuro de los Sindicatos de rama, que la ponencia ha, decidido desterrar del lenguaje político para homologar el esquema español con los imperativos de la Organización Internacional del Trabajo. Un sindicalista conservador, el señor Alcaina, propuso soluciones alejandrinas en vez de medias tintas. Dijo: «Vayamos a la ruptura y no a la reforma sindical."

En las Cortes estuvo, pues, uno de los polos políticos de la jornada. Otro se hallaba en el palacio de la Moncloa, donde don Adolfo Suárez prometió a la comisión negociadora de la oposición tener en cuenta «gran parte de las ideas expuestas» por los cuatro delegados que le visitaron, a proposito de la amnistía y el reconocimiento de todos los partidos políticos.

Las Cortes sirven ahora de marco a la discusión de la ley Reguladora del Derecho de Asociación Sindical. Hubo ayer tanta expectación inicial, tanta concurrencia de procuradores, que el señor Esperabé comentó a la entrada de la Comisión de Leyes Fundamentales: «Esto está como en los mejores tiempos de Franco.»

El «quid» del debate era, como al principio se indica, el futuro sindical, en lo Que concierne a las asociaciones profesionales de trabajadores y empresarios por rama de actividad. Esta posibilidad había sido reconocida en el proyecto del Gobierno, pero la ponencia integrada por los señores García Carrero, Lample, Mailán, Oriol (don José María) y Pita da Veiga (don Ramón) suprimió la. fámula y la reemplazó por el mero reconocimiento de que los trabajadores y los empresarios «podrán constituir las organizaciones que estimen convenientes para la defensa de sus intereses profesionales y sindicales». La ponencia había eliminado también la precisión contenida en él proyecto gubernamental sobre la Inclusión de los «técnicas», cantunta o separadamente, en la referencia legal a los «trabajadores».

En torno a estos dos puntos giró de modo fundamental la intención política de las intervenciones. Se daba la paradójica circunstancia de que la defensa, del texto gubernamental pasó a ser postura de los procuradores menos propicios a la reforma mientras que la protección de la fórmula de la ponencia estaba a cargo de los hombres actualmente más próximos al Gobierno, En este sentido conviene explicar que la ponencia refleja en realidad los nuevos puntos de vista, oficiales, en tanto que el proyecto oficial se ha convertido en un repertorio de planteamientos revisados por el mismo Gobierno que los patrocinó en su día Defender, pues, el proyecto gubernamental es estar hoy contra el Gobierno.

El resultado del referéndum, con victoria de la ley de Reforma Política, fue ayer repetidamente invocado para explicar la situación. Lo que se entiende meaos es que hombres tradicionalmente servidores del sindicato de rama dijeran desde la mesa de los ponentes —tal fue el caso de don Melitino García Carrero— que el concepto de rama es «necesariamente ambiguo, oscuro y restrictivo de la libertad» y que «los hechos y las realidades de la vida están por encima de los artificios legales»,

Don Dionisio Martin Sanz representante de la ortodoxia nacionalsindicalista manifesto con toda la intención de mundo: «Quienes en su día combatieron las asociaciones

sindicales probablemente estan hoy en la ponencia.» Y añadió: «El mundo libre no tiene nada que hacer, y lo digo aunque con esto haga comunistas, pues muchos se apuntarán al vencedor. Este mundo libre será liquidado por el comunismo antes de que termine el siglo.» como explicación de sus desvelos por el mundo libre, el señor Martín Sanz aclaró que siempre consideró la defensa del poder personal como base para la consolidación del sistema nacionalsindicalista.

En realidad el tono de] debate era más irónico que tenso, y sobre él gravitaba el recuerdo de las posturas que fueron mantenidas durante la discusión de la ley Sindical de 1971. Franco vivía y las cosas eran muy distintas. Entonces importaban menos que ahora los convenios 87 y 98 de la O.I.T. Los representantes oficiales en Ginebra se sacrificaban por la causa, mas los de origen social que los empresarios, y don Noel Zapico no habría osado contradecir los puntos de vista expresados por el señor Conde Bandrés sobre las profundas armonías de fondo entre el sentir de la comisión de expertos de la citada organización y la filosofía del franquismo en materia sindical.

Ayer sí lo hizo y sus palabras fueron éstas: «Al señor Conde Bandrés le podía resultar cómoda la O.I.T., pero a mí no. Un mínimo de realismo exige ahora contemplar la estructura sociológica del movimiento obrero. Cierto que el nuevo texto no prohibe la organización por ramas, pero desde la libertad esa posibilidad es competencia de la clase trabajadora y no una imposición legal.

Hay que dejar a los trabajadores en libertad para organizarse de acuerdo con sus propios intereses profesionales sindicales y DOS MANERAS DE DECIR NO

La sesión se había iniciando coa un discurso del ministro de Relaciones Sindicales, don Enrique de la Mata. Cuando el ministro inició la segunda de sus consideraciones sobre la reforma, diciendo que el propósito de destruir la unidad sindical es una falsa imputación que está muy lejos de las intenciones gubernamentales, el señor Martín Sanz emitió un rumor desaprobatorio. Sin mostrar los bríos de otras épocas, el conocido procurador actuó con apasionamiento desde la conciencia de sus actuales posiciones.

Cuando el señor Escudero Rueda, único enmendante de totalidad por razones que distaban de las que

Martín Sanz habría utilizado, luz o constar que retiraba su petición de devolución del proyecto al Gobierno, su compañero de procuraduría que su remplazarlo en el empeño.

Escudero suscribía los puestos de vista de la S.T.V. (Solidaridad de los Trabajadores Vascos), pero no deseaba verse apoyado en la petición de devolución del provecto por los viejos sindicalistas franquistas. Contra él se volvieron las iras amortiguadas de los conservadores al opinar que "no se hará nada si la reforma política no se lleva a la velocidad necesarias El señor López Bravo, presidente de la comisión, le interrumpió para recomendarle que se ciñera al tema. El procurador guipuzcoano interpreto la agitación de campanillas como una concesión a los que protestaban y se enfadó. Inmediatamente el enfado pasó a ser patrimonio del señor Martin Sanz, cuando comprobó que don Gregorio López Bravo no Quería

suplencias en la defensa de la devolución del proyecto de ley. «¡Viva la democracia del presidente!» y alguna otra frase relacionada con el pasado fueron exclamaciones del procurador sindicalista. Por fin logró usar de la palabra en turno de enmendante al artículo primero. Entonces empleó conceptos duros contra el señor López Bravo y elogió los modales de don Joaquín Bau, presidente de la comisión en 1971.

Acusó al ex ministro de Asuntos Exteriores de haber ingresado en las Cortes por la via fácil y de haber peleado pocas veces en ellas.

BALANCE DE INTERVENCIONES

A favor de la redacción progresista de la ponencia estuvieron los señores Alcaina (con matices) Merino (ídem), Esperabé, Castro Villalba, Iglesias Selgas, Sancho Rof, Noel Zapico... A favor de la fórmula primitiva del Gobierno y, en general, en pro de recortes a la relativa apertura del texto debatido, se mostraron, ademas del señor Martín Sanz, los señores Vallbona Loro (libertad para organizar afinidades de rama entre distintos sindicatos), Lapiedra de Federico. Lamo de Espinosa José María Serrats, Conde Bandrés, González Séez y Madrid del Cacho.

El ex ministro señor Fernández Sordo expresó escepticismo en cuanto a Jas posibilidades de aplicación de la nueva normativa. Condenó lo que llamó "fetichismo legalista». Preguntó por qué se establecen marcos legales que de nada servirán ante los conflictos de la vida diaria. «Hagamos un marco legal para la hora de la, verdad», dijo después de referirse a las metralletas de C.A.S.A. Terminó sentenciando: «Buscar la cohesión del pasado con el futuro es la única forma de no ser reaccionario.»

Esta tarde continúan los debates. El texto inmediato a votar dice lo siguiente:

«Articulo primero. — 1. Los trabajadores y los empresarios podrán constituir las organizaciones que estimen convenientes para la defensa de sus intereses profesionales y sindicales. 2. Las organizaciones mencionadias en el apartado anterior establecerán sus propios estatutos, se gobernarán con plena autonomía y gozarán de protección legal contra todo acto de injerencia de una respecto de las otras. 3.

Las normas estatutarias de estas organizaciones respetarán los principios democráticos y no establecerán vinculación orgánica a asociaciones políticas u organizaciones ajenas a sus fines sociales.

SE RETIRARAN LAS FOTOS DE FRANCO Y JOSÉ ANTONIO Y LAS CINCO FLECHAS DE LOS EDIFICIOS

SINDICALES

MADRID, 12 (LOGOS).— La Organización Sindical Española se ha dirigido a todas sus delegaciones provinciales para que, en el plazo más breve posible, se retiren de sus fachadas, despachos, salas de Juntas y otras instalaciones igualmente dependientes de la O.S., los retratos de Franco, José Antonio y las cinco

flechas, que hasta ahora figuraban en todos los sindicatos nacionales, provincia, les y locales.

Cámaras Agrarias, Hermandades de Labradores, Cofradías de Pescadores y Centras de Formación Profesional.

 

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