Autor: López Rodríguez, Florentino (NEGRÍN). 
   Sindicalismo y democracia     
 
 Pueblo.    12/01/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

SINDICALISMO Y DEMOCRACIA

Las vías tendidas hacia la democracia no se han improvisado de prisa y corriendo, sino que han sido un proceso solvente y responsable, con pasos escalonados y legales. Lo sustantivo es alcanzar una democracia plena, no sectorizada; y conseguirla al menor costo posible es lo eficaz. Lo propio puede predicarse de la libertad, que es la esencia misma de la democracia. Ayer, en las Cortes, el ministro de los Sindicatos, Enrique de la Mata, en un sobrio ajustado y realista parlamento, señalaba que «se iba a hacer legal lo que ya tiene vigencia entre ios españoles, porque la pluralidad es un hecho de nuestro tiempo rreversible e irrenunciable». Efectivamente, así es. Los legistas, en última instancia, no hacen mas que ahormar, someter a normativa lo que ya es realidad palpable en la sociedad.

Justo en este contexto se incardina la ley de libertad de Asociación Sindical, absolutamente congruente,

por lo demás con la reforma política que acaba de refrendar la nación. ¿Y qué se pretende en este tramo inicial? Pues lo más sencillo y a la vez cardinal: libertades sindicales y su libre ejercicio; independencia (¡qué cosa más natural!) entre organizaciones de empresarios y trabajadores, y autonomía (la posible naturalmente), frente a cualquier injerencia ajena a sus fines.

De esta manera, España se alinea plenamente en el sindicalismo occidental, que es al que le corresponde por modo natural El mundo sindical es el de las realidades más vivas y acuciantes, y estas son como son y obedecen a leyes muy dinámicas no a preceptivas rígidas y mineralizadas. Aun dentro de su especial contextura, nuestro sindicalismo ha ido siempre por delante de su normativa, y ya hace lustros que un sindicalista penetrante y con visión de futuro. Francisco Giménez Torres, diagnosticó que a nuestro sindicalismo su traje legal se le había quedado estrecho. De manera que tos «vanees no son exclusivos de esta hora, aunque, desde luego, no se avanzaba lo suficiente. Tiene razón Enrique de la Mata al sostener que «una acción más decidida y realista en ios últimos años hubiera allanado obstáculos en el momento presente»

El proyecto, en suma, que no es la reforma, sino la base indispensable para llegar a la

reforma sindical plena, es un claro intento de coherencia con la realidad política y social de la España de la hora presente.

 

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