Autor: Rodríguez, Pedro. 
   El ministro, contra la especulación del suelo     
 
 Ya.    26/05/1973.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

El ministro, contra la especulación del suelo

Don Vicente Mortes, ministro de la Vivienda, dice a don Pedro Rodríguez en "Pueblo" sobre el proyecto de ley del Suelo:

"—¿Cómo va la ley, Mortes?

—¿La del Suelo? Bueno, está en las Cortes; hay presentados más de mil ochocientos escritos. Es muy importante el tema; tendríamos que hablar largo y tendido, porque la ley lleva muy entramada la inspiración política con las cuestiones técnicas.

—¿Pero ha Intentado hacerla revolucionarla?

—No. No lo he intentado. He intentado hacerla realista. Yo tengo una idea básica: los objetivos han de ser ambiciosos, pero no podemos crear traumas, por hermosos que sean los objetivos, y el proyecto no los crea. La ley es un paso adelante, pero muy importante, que trata de hacer más aplicable y más Justa la ley vigente. Cuando se estudió la actual hubo que innovar, y dieciséis años después se puede ver que aquellos hombres acertaron en sus lineas maestras. Pero no se podía intuir el turismo, la emigración, los automóviles. No había experiencias a las que referirse, y surgieron, a la fuerza, procedimientos complejos, que son simplificables. La ley confiaba prácticamente la lucha, contra la especulación del suelo a los patrimonios municipales, y los Ayuntamientos, por escasez de recursos, porque han tenido otras necesidades que afrontar, han podido hacer poco en este sentido. El mercado quedaba a merced de la ley de la oferta y la demanda, y este mercado así no puede funcionar. De lo que se trata ahora es de dar más facilidades a los particulares para promocionar suelo urbanizado, pero obligándoles a poner en el mercado su suelo. Y de que parte de las plusvalías las perciban los Ayuntamientos en especie, es decir, en cesión de terrenos edificables.

—¿Se ha atrevido, de verdad, con la especulación, señor ministro? ¿Es tan grande ese fantasma?

—Lo es, pero yo creo que irá cada vez a menos. Quizá, y sin quizá, allá por los años cincuenta había gentes que pretendían aprovecharse de situaciones determinadas dé manera ilegítima y, por supuesto, injusta. Yo creo que la conciencia social se va imponiendo. Creo que hay un deseo en entidades, en empresas, de hacer bien las cosas, de autoseleccionarse. Ahora mismo se ha celebrado el primer coloquio de promotores, que tratan de prestigiar el ramo, de orillar a quienes no ofrezcan garantías. El problema está en ofrecer cauces cada vez más claros y sencillos. Que en este campo la gente puede ganarse la vida dignamente. Que en este campo resulte fácil ser persona decente... ¡Ah!..., y creo que el proyecto de ley es una prueba de que me he atrevido con el fantasma.

—¿Adonde va a parar Madrid? ¿Han hecho ustedes estudios?

—Hemos hecho unos estudios muy series con todos los organismos interesados o afectados. Estamos a punto de recoger los resultados y pasárselos al Gobierno para que empiece a tomar decisiones. En principio, yo creo que es imposible ponerle puertas al crecimiento de Madrid. Entonces hay que ir a potenciar otras áreas españolas. A buscar eso que los técnicos llaman "metrópolis de equilibrio". Ciudades apetecibles para que acudan a ella las invensiones y los hombres encuentren trabajo. Entonces podríamos hablar de una primera "línea defensiva" de Madrid, a base de potenciar, por ejemplo, Burgos, Valladolid, Zaragoza; Valencia, que no hará falta con la Ford; Córdoba, Sevilla, en el propio contexto de Madrid, otra línea más próxima con Toledo, Cuenca, Guadalajara, Segovia, Avila... Es la única forma de detener el crecimiento de Madrid, que sería inhabitable, ofreciendo alicientes para que la gente pueda irse a vivir a otras ciudades no tan atosigadas.

 

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