Pacto sindical     
 
 Ya.    11/02/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 5. 

PACTO SINDICAL

La iniciación del debate en las Cortes del proyecto de ley de asociación sindical y el anuncio hecho por el ministro de Relaciones Sindicales de que la nueva regulación del derecho de huelga será la primera consecuencia del restablecimiento de la libertad sindical por las Cortes son dos motivos más que suficientes para poder afirmar que durante los próximos días el tema sindical va a adquirir una importancia más que relevante.

Nuestra opinión, ya conocida en la medida en que se ha expuesto en más de una ocasión, es que a nivel estructural la problemática sindical es de la mayor importancia y complejidad. Hay que garantizar la libertad desde la perspectiva del Estado neutral, pero garante del bien común. El aspecto sindical, en suma, precede para nosotros a toda reforma del derecho de huelga y de la contratación colectiva. Por ello hemos destacado la urgencia de una nueva ley sindical en nuestro país, único procedimiento para que podamos contar con interlocutores válidos que hagan posible el pacto sindical.

La necesidad de un pacto sindical se reconoce con unanimidad, pues constituye una exigencia en estos momentos en que los problemas económicos agobian de tal forma que no constituyen un buen acompañamiento en estos momentos de transformación política. Las discrepancias pueden surgir cuando se intenta concretar el contenido del posible pacto sindical. Para unos será tan necesario, que su contenido mínimo ser poco ambicioso.

Para otros, por el contrario, deberían contemplarse un conjunto de aspectos que van desde el establecimiento sin dilación de la libertad sindical y el desmantelamiento de la Administración Institucional de Servicios Profesionales—con la consiguiente nueva asignación de su patrimonio a los sindicatos obreros y la resolución del destino de los funcionarios sindicales—, pasando por la aceptación de la amnistía laboral, una diferente ordenación de la acción sindical en la empresa y la regulación de la negociación colectiva, de la huelga y del "lock-out".

Pero con ello no se define, en toda su integridad, el contenido mínimo del pacto sindical en opinión de algunos. Son necesarios, además, acuerdos minimos sobre cómo estimular el empleo de los parados y el de los que se incorporan al mercado de trabajo y sobre cómo controlar los aumentos del coste de la vida, sin soslayar lo ineludible de un encuentro de voluntades en materia fiscal que garantice a los trabajadores, por medio de una clara y controlada orientación social de la inversión y del gasto público, la prestación auténticamente gratuita de un conjunto de servicios sociales.

VAYA por delante nuestra opinión de que si se parte de aceptar el pacto sindical como necesario para que en este país reine la democracia evitando que se hunda económicamente, no llegamos a entender el alcance de definir su mínimo abarcándolo casi todo como si los problemas se pudiesen resolver de la noche a la mañana. El pacto sindica! es y será necesario. Pero, en todo caso, seamos consecuentes.

Si el contenido mínimo para algunos es tan amplio y ambicioso como lo expuesto, no afirmemos, además, que el calendario para su realización es corto en el tiempo. Seamos conscientes de que algunas de las exigencias expuestas conllevan un tiempo largo y de que, existen dos opciones. O considerar el pacto sindical inviable a corto plazo o rebajar su contenido mínimo, Lo que no nos parece serio es admitir que es viable un pacto sindical en breve plazo definiendo su contenido mínimo en plan maximalista e imposible, se mire como se mire.

 

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