Democracia sindical     
 
 Arriba.    11/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

DEMOCRACIA SINDICAL

El Ministro de Relaciones Sindicales, Enrique de la Mata, presenta hoy ante la Comisión de Presidencia y de Leyes Fundamentales de las Cortes el proyecto de ley de Derecho de Asociación Sindical. No es la primera vez que nos referimos al citado proyecto de ley y a su oportunidad, íntimamente ligada a la realidad social y sindical que vive ahora el país, e incluso a la realidad política que se perfila después del referéndum y antes de las elecciones generales. Si el espíritu democrático o la interpretación de la democracia en el mundo del trabajo y de la empresa se aplica o se entiende mal, habríamos cometido un grave error.

Entender las libertades sindicales dentro del contexto de las demás libertades de una sociedad democrática exige un grado de sensibilización popular muy acusado. En este terreno se juega con temas calientes que afectan muy directamente a los intereses personajes y familiares, y es muy fácil utilizar éstos, según la coyuntura, para sabotear o desviar los más altos intereses generales de una sociedad. Es cierto que los movimientos sociales y tas relaciones laborales se mueven hoy día en unas coordenadas que desbordan la regulación legal vigente.

Por esto precisamente es urgente y necesaria la entrada en vigor de este proyecto de ley, cuyo contenido viene a ser un cheque en blanco, en el que trabajadores y empresarios habrán de inscribir sus demandas y sus posiciones a través dé las organizaciones que libremente constituyan para hacer valer sus derechos a nivel profesional.

Los aspectos positivos que ofrece el texto de! proyecto de ley, mejorada incluso por la Ponencia, y que ahora se va a debatir, son evidentes. Por una parte, sanciona la plena libertad sindical para constituir organizaciones de defensa de los respectivos intereses de trabajadores y empresarios. Responde a las exigencias de la realidad social pluriforme y con variedad de opciones para intervenir en la negociación de las cuestiones sociales. Parfila un sindicalismo horizontal y libre, sin más requisitos que la expresión de la voluntad colectiva de las organizaciones plasmada en unos estatutos que tendrán vigencia con la sola presentación en una oficina pública si respecto.

Configura las posibilidades de un sindicalismo semejante al de cualquiera de los países de corte occidental y se mantiene dentro de la esfera de requisitos que marca la Oficina Internacional del Trabajo, como garantías mínimas para considerarse un sindicalismo libre. Sin duda, y a raíz del juego que dé la aplicación de la ley, una vez aprobada, surgirán espontáneamente los interlocutores válidos para que, de una vez por todas, pueda llevarse a cabo un pacto social coherente y de acuerdo con las exigencias, cada vez más perentorias, que la situación demanda. En este sentido, la aprobación del proyecto de ley tiene un alto significado, y su posterior aplicación dará la medida de ¡o que somos capaces de hacer en el terreno sindical para caminar en el contexto de una sociedad democrática.

No podemos ocultar, sin embargo, que el margen de libertad y de pluralidad que se advierten en el proyecto de ley a la hora de la configuración de las fuerzas sociales, implican un determinado riesgo. Si esa libertad se interpreta como revancha, si surge la agresividad en lo sindical y lo social, si junto a estas libertades no nacen leyes reguladoras de tos mecanismos normales de lucha entre los detentadores de intereses contrapuestos, e! país podría empezar a perder la batalla de la democracia en los niveles de lo económico y de lo social, donde ahora mismo se acumulan los mayores problemas. Creemos, sin embargo, que el proyecto de ley conlleva junto a los riesgos inevitables las más esperanzadoras posibilidades de superación de estas mismas dificultades a las que nos referimos.

En la reforma sindical —de la que este texto legal es pieza importantísima— se juegan intereses nacionales tan importantes como los que se han ventilado y se ventilan en la reforma política. Quienes han elaborado el proyecto de ley y quienes después introdujeron los matices, en los que ha sido mejorado, han partido de la idea de respeta a la voluntad de la base. A partir de esta ley será a la base a la que le corresponda tomar la palabra en el uso del derecho a la libertad sindical. El Ministro de Relaciones Sindicales pedirá hoy, sin duda, ante las Cortes vía libre a este ambicioso proyecto de ley, que culmina una serte de esfuerzos y de equilibrios en el difícil camino de la reforma sindical. Por nuestra parte, hoy también nosotros deseamos el éxito del proyecto.

 

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