Autor: Delgado, Alberto. 
 Desde el parlamento. 
 Una fórmula para aclarar un texto     
 
 Arriba.    13/01/1977.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 20. 

Parlamento

UNA FORMULA PARA ACLARAR UN TEXTO

Un Procurador llegó tarde. Y quiso preguntar lo que había ocurrido.

Un desastre. Al Gobierno, la votación de hoy le va a sentar como un tiro. —¿Pero qué es lo Que se ha aprobado? —El texto del Gobierno.

El Procurador quedó confuso. La cosa, en principio, no parecía muy clara. Pero resulta que, a! parecer, el texto de la Ponencia era preferible. Y se perdió con un voto.

Todo sucedió en pocos minutos. E! señor López Bravo abrió la sesión, dio paso a la Ponencia, por mediación del señor García Carrero.

El señor García Carrero mantuvo el texto del informe, que suprimía la mención e ios Sindicatos por rama. Y se puso a votación, y se perdió. Por un solo voto. Trece contra doce. Y dos abstenciones.

El secretario de la Comisión, don Francisco Abella, hizo el recuento. El votó en contra de la Ponencia. Uno de los que se abstuvieron, don Fernando Suárez, pidió la palabra:

—Por ese cómputo no hay «quorum» en la sala. Doce, más trece, más tres, son veintiocho.

El señor Lamo de Espinosa le replicó:

—El «quorum» hay que pedirlo al principio.

—Estoy planteando una cuestión y quisiera que en un tema de tanta trascendencia se meditara por la presidencia si la votación puede considerarse válida a todos los efectos.

Pues si, e! presidente la consideraba válida.

El señor Esperabé convirtió el texto de la Ponencia en voto particular y obtuvo apoyo suficiente para poderlo defender ante el Pleno.

En la misma linea, con enmiendas análogas o coincidentes, consiguieron acceso a intervenir en el Pleno los señores Merino, Regalado, Meliá y Sancho Rof. El señor Lapiedra, también, pero en sentido contrario.

La enmienda del señor Lapiedra era la misma que se había aprobado, con la conversión de un singular en plural. El señor Lapiedra justificó su postura:

—Vista la situación que se aca-ba de producir en este momento y que lo que va a ir como dictamen al Pleno no va a tener más voz de defensa que 4a de la propia Ponencia, que lo va a defender contra su propia conciencia. o con la falta de argumentos que supone el no tener el convencimiento de lo que constituye la enmienda en sí, pido que se vote mi enmienda para que, a través de ella, lo que va ahora al dictamen pueda tener una voz fuera de la Ponencia que defienda sus argumentos.

El señor Lapiedra obtuvo dieciocho votos y también hablará en el Pleno.

Los grupos de votantes aparecieron claramente diferenciados.

Aunque alguno, como el señor Alcaína, votara en contra de uno y otro texto. No es extraño que, a la vista de todo esto, algún Procurador se sintiera confuso. Por ejemplo, el señor Fugardo:

—Respecto el apartado segundo del artículo primero, después de todo este lío que se ha armado, me temo que esto sí que es una verdadera democracia. Se hacen las votaciones y no se aceptan.

Yo ya no sé qué decir.

Mientras el señor Fugardo hablaba, otros Procuradores comentaban las incidencias de las votaciones. Y, claro, el señor Fugardo se distraía. Y protestó:

—Así no se puede hablar, señor presidente. Si quiere me callo y es mejor, porque oyendo hablar a un lado y a otro no sé sí me hablan a mí o si me están insultando o no. Si no hay respeto de unos a otros en plena democracia...

Y el señor Fugardo sigue hablando y ve cómo el ponente., señor Meilán Gil sonríe, y vuelve a enfadarse:

—Se ríe el señor ponente, me da igual que se ría. Yo le veo sonreír y no sé si se sonríe de mí o de los que están detrás. No sé si me han entendido o no, porque si veo que desde la presidencia unos se ríen y otros habían y otros hacen otra cosa, estoy viendo que me está pasando como en Venezuela, que hay tanta democracia que me detuvieron en el aeropuerto.

El señor Meilán se vio obligado a replicar:

—Había decidido, respecto de mí mismo, hablar lo menos posible y si fuese posible no hablar nada. Señor Fugardo,: creo haber entendido a Su Señoría y si me he sonreído, no creo que haya en esto ningún motivo para su hipersensibilidad. A mí no me ha ido mal con la democracia ni aquí ni fuera de aquí.

Llegó el descanso y el tema de la votación era obligado en conversaciones en el bar y en los pasillos.

—Esto no debe quedar así. Hay que buscar una fórmula. Hay que aclarar qué se entiende por «rama de actividad».

La fórmula !a alumbró el señor Castro Villalba. Los Procuradores que intervinieron a continuación parecieron estar conformes.

Pero como había otros temas, temas entrelazados, no llegó a votarse.

Hoy veremos en qué queda el polémico artículo primero.

Alberto DELGADO

 

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