Autor: A. J. G. M.. 
   Repeticiones, cansancio, monotonía     
 
 Ya.    12/01/1977.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

ACOTACIONES A LA SESIÓN

Repeticiones, cansancio, monotonía

La primera Impresión, después sería la definitiva, fue que no hubo debatos de interés en esta Inicial sesión de deliberaciones sobre el proyecto de ley regulando el derecho de asociación sindical, La sala, cuando exponía el proyecto, con sencillez, claridad y brevedad, el ministro señor De la Mata, la sala, repetimos, estaba a rebosar de señorías parlamentarias. Un éxito de público.

Una hora después, la sala tenía claros. Una hora, antea de levantarse la sesión—cosa que sucedió a las diez y diez de la noche—en la sala había algunos procuradores, ¿ Y de qué hablaban las señarían que ejercían el derecho de hablar? Durante tres horas, de lo mismo: unas, a favor del informe de la ponencia; otras, en contra. Repeticiones, cansancio, monotonía.

El ministro había dicçho: "El proyecto, al reconocer la plena libertad de asociación en la vida sindical, aparece como elemento clave era el perfeccionamiento de las relaciones laborales entre empresarios y trabajadores". "El proyecto no es en si mismo la reforma sindical sino la base indispensable para llegar a la reforma". "La libertad sindical deba reforzar la Justicia social". Todo muy bien.

Y comienzan las deliberaciones del proyecto de ley. E1 señor Escudero Rueda expuso, más que defendió, su enmienda a la totalidad del proyecto. El informe de la ponencia le había dejado sin argumentos contundentes, y lo reconoció con nobleza. Pero algo había que hacer, y disertó sobre aspiraciones futuras. Acto seguido, retiró la enmienda, y ahí acabó todo.

Un momento. El señor Martínez Sanz quiere hablar, y para ello dice que hace suya la enmienda a la totalidad y se prepara para intervenir. No ha lugar, porque no existe ya la enmienda, replica el presidente, señor Lopes Bravo. Mal que bien, y contra su voluntad, el señor Martín Sanz ha de permanecer callado, aunque murmurando por lo bajo, en su escaño.

Ahora empezará los "apasionante» debates" con la discusión del articulado. Vana ilusión. Todo muy moderado, muy reiterativo. La mitad de las señorías que intervinieron aplaudieron con sus palabras el informe de la ponencia; otra mitad se inclinó por el texto del Gobierno en este examen del apartado uno del artículo primero. Los señores Madrid del Cacho y Lamo de Espinosa hacen suyo esta texto como voto particular. Tendrán seguidores que les apoyen.

¿Dónde está la clave de esas divergencias? Está, por lo que escuchamos a las sabias señorías, en que el texto del Gobierno hablaba de "asociaciones sindicales", y la ponencia, en su informe, de "organizaciones", lo que supone la desaparición Inmediata de la actual Organización Sindical.

Está también en que el texto del Gobierno hablaba de constituir asociaciones "en cada rama de actividad", y esa rama fue podada por la ponencia.

Hay un tercer problema un tanto marginal: si el proyecto de ley es constitucional o no. En este tema, interpretaciones para todos los deseos. Lo es. No lo es. Al señor Vallbona Loro le hemos oído que el mundo del trabajo hubiera necesitado ante este proyecto de ley un referéndum para saber si quiere la unidad sindical o la pluralidad, sindical.

El señor Madrid del Cacho recordó los tres consejos que en boca de un monje pone Rabelais: "Hacer lo Que uno tiene que hacer, mal que bien; hablar bien del prior y dejar el mundo correr." Lo que tenía que hacer el señor Madrid del Cacho, más bien que mal, fue pedir volver al texto del Gobierno; habló bien del prior la ponencia, y dejó correr el mundo de la oratoria.

El señor Serrats Urquiza pidió muy poco, decir que las organizaciones de empresarios y trabajadores deben ser "independientes". El señor Alcaina Caballero, que si se habla de libertad sindical y de asociaciones sindicales, se les pongan nombres y apellidos. El señor Fernández Sordo, que el sindicalismo no se hará en la ley, sino en la empresa, en el tajo, en la negociación, en la huelga.

El señor Martín Sanz anunció que el sindicalismo que defiende es superador del socialismo. El señor Zapico Rodrigues trajo, dijo, la voz de las fuerzas que componen el mundo obrero español:

"La constitución por ramas es competencia de la clase trabajadora y no debe establecerse por ley."

Todo esto fue reiterado una, dos, tres, infinitas veces. Una sentencia dice: "El hombre es dueño de su silencio y esclavo de sus palabras." Ayer hubo muchos esclavos en la sala.

 

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