El gobierno, derrotado si no lo corrige el Pleno. 
 Las Cortes insisten en el verticalismo     
 
 Diario 16.    13/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

El Gobierno* derrotado si no lo corrige el Pleno

Las Cortes insisten en el verticalismo

MADRID, 13 (D16).—Por sólo un voto de diferencia se decidió ayer en la Comisión de Leyes Fundamentales, que debate el proyecto de asociación sindical, que la libertad de organización obrera y patronal se limite por ramas de producción, lo que mantiene casi intacta la estructura vertical de los sindicatos por más que la ley consagre una teórica libertad de asociación* en la base.

La propuesta de la ponencia, derrotada por trece votos frente a doce y tres abstenciones, consagraba la libertad de constitución de centrales obreras y patronales, sin limitarla al ámbito de cada rama de producción, que era la fórmula del texto gubernamental.

Paradójicamente, la decisión por simple mayoría de aprobar el texto original del Gobierno supone una derrota de éste, puesto que había dado a la ponencia su conformidad para que propusiera una fórmula de libertad de sindicación más acorde con los deseos de los trabajadores y de buena parte de los empresarios.

Error de planteamiento

Hubo un error de planteamiento por parte de la ponencia al pedir la votación de su propuesta al comienzo de la sesión de ayer tarde, cuando habla en la Comisión sólo 28 procuradores con voto que, en su mayoría, aunque leve, habían defendido volver al texto original, más restrictivo.

Sin embargo, será el Pleno de las Cortes el que tenga la última palabra, puesto que varios procuradores (Jesús Esperabé, Rafael Merino, Jesús Sancho Rof, Daniel Regalado y Josep Meliá hicieron suya la propuesta liberal y obtuvieron cada uno de ellos los votos suficientes que les darán derecho a defenderla en la sesión plenaria a la que se somete la aprobación del proyecto.

Receto hacia la ponencia

Y aunque el texto aprobado coincidía con su tesis, el procurador por los artesanos, Francisco Lapiedra, insistió y consiguió que se votara también su propuesta porque dudaba de que la ponencia vaya a defender en el Pleno, con suficiente entusiasmo, una fórmula que no es la suya.

Votaron a su favor los mismos que habían conseguido hacer triunfar el texto restrictivo, procuradores en representación de los empresarios y miembros de Alianza Popular. Uno de ellos, Salvador Serráis, el contestado vicepresidente de Anepa, justificó la batalla contra la ponencia por la necesidad de mantener a los sindicatos como un órgano de encuentro de empresarios y trabajadores, principio básico del sindicalismo vertical.

Algunos procuradores, partidarios de la fórmula liberalizadora, lamentaron el resultado de la votación. Comentaban que las centrales sindicales no aceptarán la fórmula aprobada y que, si se aprueba en el Pleno el proyecto con esta redacción, una de las primeras tareas de las nuevas Cortes será derogar la ley, que habrá tenido una duración de apenas unos meses. "Aquí se ha perdido el sentido de la historia", comentó un procurador familiar.

Un procurador familiar, Fernando Bau, dijo que, como empresario, discrepaba de la postura mantenida por algunos de sus colegas. "De cara a las negociaciones y a las relaciones laborales en general, prefiero conocer la fuerza real de las centrales sindicales que encontrármela disgregada por cada rama.

Pero es que también a los empresarios nos interesa que la unión sea lo más amplia posible y reforzar la solidaridad", dijo.Vinculación a partidos

Pero continuó el debate sobre el proyecto, dentro todavía del artículo primero, con un contraataque de los procuradores del ala "liberal" por la supresión del apartado tercero (en el que se prohibe a las organizaciones sindicales cualquier vinculación orgánica con los partidos políticos), defendido por los verticalistas que solicitaban incluso añadir la condición de que la relación entre un partido y un sindicato llevase aparejada la disolución del segundo.

Los liberales argumentaron que esta cautela era papel mojado, porque no la cumpliría ninguna organización sindical, ni patronal ni obrera, pero así se aprobó.

Se dejó para que la estudie el Gobierno una propuesta del familiar por Baleares, Josep Meliá, de que las centrales sindicales estén exentas de impuestos.

Cerca del término de la sesión de ayer, el procurador sindical Gabriel Castro Víllalba (de la línea Jerárquica) resucitó el tema de la constitución de organizaciones por rama de producción, pretendiendo que el concepto de "rama" sea definido libremente por empresarios y trabajadores en los estatutos de cada central síndical. Los procuradores liberales apoyaron esta salida, que, de aprobarse, escamotearía la virtualidad de lo aprobado en primer lugar. Pero volvió a embrollarse el debate y el presidente de la Comisión, López Bravo, suspendió la sesión hasta hoy, sin que se decidiera nada sobre este asunto.

 

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