Autor: Muñoz Campos, Juan. 
 Libertad y obligatoriedad sindical (y IV). 
 El ejercicio del derecho de Asociación sindical debe ser libre  :   
 Pero todo trabajador tiene el deber moral de asociarse. 
 Ya.    15/01/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 15. 

Libertad y obligatoriedad sindical (y IV)

EL EJERCICIO DEL DERECHO DE ASOCIACION SINDICAL DEBE SER LIBRE

Pero todo trabajador tiene el deber moral de asociarse

CIERTO es que la norma legal, por sí misma, no es conformadora de la sociedad. Ni lo es de sus hombres, como tampoco de sus instituciones. Nuestra más reciente historia es testimonio vivo de hasta dónde puede llegar el divorcio entre norma y conducta del colectivo.

Ahora bien, no cabe negar a la norma el gran papel que desempeña como viabilizadora de nuevas metas sociales si las personas a quienes va dirigida y los órganos que han de desarrollarla y actuar en congruencia actúan en la dirección marcada, no coaccionados y sí tan sólo estimulados, ayudados, en ese mismo sentido. La norma, insisto, debe incitar a una nueva andadura y destacar los estímulos necesarios que pueden ser más idóneos para incitar al hombre a que la recorra. Luego es éste quien actúa: hacia la meta prevista, en línea recta o quebrada y... hasta cabe que en dirección contraria, si la prevista fue artificiosa o inauténtica.

HEMOS vivido—en este tema sindical que estoy considerando—el triste espectáculo de unas proclamaciones pro gramáticas plausibles, unas normas no congruentes, unas conductas en divorcio y, naturalmente, como consecuencia, unas pasividades tremendas, en lo cualitativo y en lo cuantitativo.

Las instituciones que debieron alumbrarse no nacieron y las que existieron han ofrecido como signo más acusado la inautenticidad y la incongruencia.

Pero de tal experiencia, por muy próxima que esté, no cabe concluir en la negación: nada de señalarse metas a las que jamás se accede. Sí, al contrario, afirmando la necesidad de armonizar la conducta con la idea proclamada; de vivir las realidades; de, partiendo de ellas, buscar su superación; de fijarse la andadura, predicada por los signos de los tiempos y por las exigencias que la

ética, que tienda a otra sociedad más justa y más humana que la actual.

De aquí que una nueva regulación del hecho sindical, junto al reconocimiento del derecho de asociación sindical, sin la menor cortapisa o impedimento, haya de contener las disposiciones que resulten necesarias en orden a hacer que tal hecho sea eficaz, en la realidad actual, y dote al mundo del trabajo de instrumentos que le permitan contribuir a transformarla en otra, en la que los frutos de la producción y los de la cultura, al menos, estén mejor distribuidos.

¿El derecho a la asociación sindical es compatible con el deber de su ejercicio ?

ES esta sociedad de clases, cuya marcha está caracterizada por la lucha entre ellas, fundamentalmente porque quien tiene el poder—en sentido muy amplio—lo utiliza en Su propio beneficio y para consolidar y mejorar sus intereses, parece inexcusable impulsar a los dominados a que se unan, tomen conciencia de sus posibilidades, eleven su nivel y se encuentren sucesivamente en mejores condiciones para mantener esa lucha.

El sindicalismo ha evidenciado en el transcurso de los años su capacidad en este sentido. Y si no ha alcanzado todos los frutos que le correspondan, ello se debe exclusivamente a que no ha integrado a todos los trabajadores. Y éstos, sin unidad de acción no pueden disponer de un sindicalismo eficaz.

No estoy postulando la unidad sindical. Sí la multiplicidad, que actúa en la unidad.

Tratare de explicarme: Los trabajadores han de constituir, en mi entender, una célula sindical en cada empresa para poder considerar todas las cuestiones que a este nivel se les presentan y pretender que el empresario tenga un interlocutor válido al que ofrecer y pedir, incluso exigir, con el que dialogar y pactar.

Elegirán sus representantes o mandatarios para el desempeño de actividades concretas, pero funcionarán generalmente como cámara abierta, que no hace delegación permanente de atribuciones ni de quehaceres.

Y tomarán todas sus decisiones, previa deliberación de todos, mediante votación secreta. Es fundamental que cada trabajador adquiera conciencia sindical, se convenza de que quien

con él trabaja ha de estar unido, pues juntos han de enfrentarse con los problemas a la búsqueda de soluciones.

A nivel supraempresarial, el ejercicio del derecho de asociación sindical, sin trabas ni impedimentos, puede dar lugar a cuantas asociaciones sindicales sean libremente promovidas por los trabajadores. Mediante las formas de asociaciones territoriales o confederaciones, asimismo libremente promovidas, sin la menor injerencia, él sindicalismo podrá actuar en la unidad, siguiendo las formas o medios que estime más idóneos, en orden a la mayor eficacia.

AHORA bien, para que todos los trabajadores puedan responsabilizarse debidamenta en su función sindical, ¿no sería preciso que todos ellos quedaran obligados a ser miembros de una asociación sindical? En otras palabras, que, con absoluto y total respeto al libre ejercicio del derecho de asociación sindical, todo trabajador, en cuanto lo sea, tiene el deber de ser miembro de una asociación sindical,

ción, promover una si las- existentes no le complacen. Proclamar el derecho a la

libre asociación sindical y ofrecer un término de varios meses para su ejercicio. Sin mediatizaciones, sin cortapisas, sin obstrucciones. Toda asociación constituida presentará sus reglamentos y su censo de afiliados en el registro competente. Su inscripción será automática, salvo que, antes de los treinta días siguientes, se deniegue la inscripción, invocando infracción de ley. Frente a la negativa, el recurso ante la Administración de Justicia, que resolverá en proceso sumario y dentro de término perentorio.

Transcurridos esos meses, la Administración laboral, por localidades y por provincias, formalizará el censo de trabajadores y empresarios no sindicados. Las convocará, reuniéndolos, para que constituyan una o varias asociaciones sindicales, con estatutos de idéntica factura a los de las asociaciones ya Inscritas. El quehacer de los funcionarios se limitará a orientar sobre los diferentes modos de constituir,

asesorar sobre las \"arlas opciones y asistir en las etapas de nacimiento y primeros pasos.

Dados éstos y la asociación (una o varias) en marcha, su labor quedará reducida a cuidar que las modificaciones que ofrezca el censo laboral queden reflejadas en la vida de las diferentes asociaciones, en orden a asegurar que en todo caso la libertad sindical se practica efectiva, optando cada sujeto por cualquiera de las asociaciones existentes o fundando una nueva. La posibilidad de salir de una asociación sindica] para entrar en cualquier otra debe quedar plenamente garantizada, con absoluta eficacia.

Se trata de un derecho cuyo libre ejercicio, y no su no ejercicio, ha de quedar plena y completamente asegurado. Yendo un poco más allá que la OIT, en su 36 informe, case 190, párrafo 203, me atrevería a decir: "El derecho de todo grupo de trabajadores (o de empleadores) a constituir una asociación fuera de la organización ya existente, si considera preferible esta solución para la defensa de sus intereses materiales y morales, es inalienable, y el ejercicio real y práctico de ese derecho son indeclinables."

El sostenimiento de las asociaciones sindicales, las formas para mantener vigentes los principios democráticos y representativos y la actividad de la base en el desarrollo de sus actividades son otros temas, entre muchos más, de los que es posible me ocupe más adelante. Sobre todo el primero de ellos exige un tratamiento de gran imaginación, pues si de verdad quiere lograrse que el sindicalismo no dependa de los partidos políticos habrá que dotarle de medios financieros claros, seguros e independientes.

 

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