Autor: Esperabé de Arteaga González, Jesús. 
   El Consejo del Movimiento y las Cortes     
 
 Ya.    27/05/1973.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

El Consejo del Movimientos y las Cortes

Don J. Esperabé de Arteaga, procurador en Cortes, dice en "Informaciones":

"A cualquier ciudadano que se interese por la cosa pública ha de preocuparle la dilación del estudio por las Cortes de la ley de Régimen Local, a consecuencia de un escrito de cuarenta consejeros nacionales del Movimiento, que recaban un tramite previo de información por parte del órgano colegiado al que pertenecen. El retraso va a colocar en situación limite a cuantos españoles dependen directamente de esta ley. Pero, sobre todo, cabe preguntarse si el precedente no va a significar un escollo para el desarrollo político del país.

Presentados los proyectos de ley a las Cortes y, sobre todo, informados por la ponencia, que quiere decir por la Comisión, pues ésta puede funcionar en pleno y por ponencia (artículo 41 del reglamento), al informe de ésta no se debe oponer ningún otro dictamen extrañar, lamentarlo, porque ello sería peligroso y entrañaría las siguientes contradicciones:

1.ª La de discutirse los proyectos ya presentados y parcialmente informados (por la ponencia), fuera de las Cortes. Sería una coproducción legislativa atípica.

2.a La de que existieran informes de dos Cámaras (el Consejo entonces lo sería), que pudieran ser contradictorios. Estaríamos en presencia de la "guerrilla" de las Cámaras; y

3.ª Que si a consecuencia del segundo informe (el del Consejo) el Gobierno retirara el proyecto o lo congelara, por esta vía indirecta el Consejo Nacional del Movimiento, que no tiene facultad normativa, se convertiría en algo más que en un Senado. Pues dudo de que si el sistema español fuese bicameral, la Cámara Alta tuviese tamañas facultades. De ahí que esa reciprocidad asesora que la Constitución admite esté prevista para ejercitarla antes, pues si se convierte en el fundamento de la actitud del Gobierno para retirar el proyecto o retenerlo congelándolo (negando su acuerdo para incluirlo en el orden del día), se alteran las cosas de tai forma que asistiríamos a una extensión de atribuciones y nos encontraríamos ante una desviación constitucional. Porque las Cortes, órgano superior de participación de los españoles en las tareas públicas (artículo primero de su ley constitutiva), se habrían convertido en una Cámara demasiado baja.

MANDATO IMPERATIVO Todas estas reflexiones las hacemos al margen de esta otra realidad: que los consejeros son también procuradores (hecho que no se produciría si el Consejo fuera en verdad un Senado). A la vista de ello resulta que si el Consejo Nacional del Movimiento configura un criterio dispar al del informe de la ponencia, o al dictaminar se orienta en determinado sentido, a la hora (si llega) de discutirse el proyecto en las Cortes ocurriría:

a) Los consejeros se encontrarían con un criterio colegiado que pondría en tela de juicio la inexistencia de mandato imperativo. Pues no comprendemos cómo se puede ser fiel a la institución de la plaza de la Marina y a la de la carrera de San Jerónimo si el informe de la ponencia y el del Consejo Nacional del Movimiento discrepan; y

b) Dado que los consejeros son el único grupo político que existe en nuestras Cortes orgánicas, su opinión podría pesar sobre los demás estamentos.

Estos riesgos están, creo yo, por encima de los propósitos del legislador. Y se evitarían regresando a la ortodoxia, representada por una interpretación más estricta de los artículos 21 y 23 de la ley Orgánica del Estado, conforme a los cuales al Consejo Nacional del Movimiento no le corresponde hacer de. censor de, la "labor" de las Cortes, salvo interponiendo recurso de contrafuero, si en verdad lo hubiere."

 

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