Autor: Dávila, Carlos. 
 Voluntad expresa de cumplir los pactos autonómicos. 
 Coincidencia Gobierno-PSOE: la situación política es más "relajada"     
 
 ABC.    13/01/1982.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Voluntad expresa de cumplir los cactos autonómicos

Coincidencia Gobierno-PSOE:

La situación política es más «relajada»

MADRID (Carlos Dávila). Leopoldo Calvo-Sotelo y Felipe González reanudaron ayer sus encuentros formales tras una etapa de claro enfriamiento político entre los dos líderes. El motivo de la reunión, provocada expresamente por el presidente del Gobierno, era el retroceso, o la falta de entendimiento, en la interpretación de los pactos autonómicos que los dos partidos principales del país suscribieron el último día de julio.

El detonante de tos problemas surgidos ha sido, sin duda alguna, el Estatuto valenciano, redactado en términos que parecen contradecir expresamente los pactos veraniegos. Concretamente en la denominación de la comunidad autónoma ha existido un completo desacuerdo entre las dos formaciones políticas más importantes del país.

Mientras el PSOE ha insistido en que la formulación correcta, de acuerdo con los convenios, era País Valenciano, y UCD, por la insistencia digna de sus mejores épocas de prepotencia, de Fernando Abril, ha apostado por Reino de Valencia, un término que no aparece en ninguna página de los pactos estivales. Este ha sido, quizá, el punto de conflicto que ha enfrentado con mayor virulencia a los dos partidos y la causa de que los socialistas hayan acusado a UCD de romper los acuerdos. Por eso, Felipe González, a la salida de la larga reunión de la Moncloa, ha vuelto a afirmar su interés en cumplir, a toda costa, lo convenido.

En cualquier caso, ninguno de los dos interlocutores tiene interés en violentar expresamente los acuerdos bilaterales. Calvo-Sotelo y el secretario general del PSOE acordaron por ello expresarse públicamente en términos de medida ambigüedad, sin comprometerse demasiado en posiciones concretas.

«Reafirmar la voluntad política que puso tos pactos en marcha» no es más que una declaración de buenos principios que atiende a una sola razón positiva: te necesidad de respetar lo más posible el espíritu y la forma de lo acordado antes de las vacaciones veraniegas, cuando UCD y el PSOE se quedaron solos tras la espantada de lo hombres de Carrillo y la fuga de los de Fraga.

Los pactos, pues, se van a cumplir, aunque habrá variaciones de última hora, entre otras cosas porque las dos grandes comunidades autónomas, Cataluña y el País Vasco, no están dispuestas a pasar por el trágala de la superfamosa LOAPA. Marcos Vizcaya, el más dialogante y sensato de los nacionalistas vascos, ha pedido simplemente el aplazamiento coyuntura] del desarrollo autonómico, afectado sustancialmente por el compromiso rubricado por UCD y el PSOE. No es fácil, sin embargo, que el portavoz peneuvista en Madrid consiga su propósito; resurta más posible que el nuevo ministro de Administración Territorial, con quien su antecesor ha tenido ya problemas graves de entendimiento, negocie con catalanes y vascos alguna modificación que, con el visto bueno socialista, parezca aceptable a tos delegados periféricos.

La entrevista, por lo demás, fue sólo «levemente» autonómica. El análisis de política general que suelen realizar los dos políticos cada vez que se reúnen tuvo en esta ocasión una especial incidencia en una constatación favorable: la situación política general es más relajada, lo que es tanto como decir que han disminuido notablemente los focos de tensión, principalmente tos que se alimentan de las campañas gol pistas que salen a relucir con calculada insistencia cada cierto tiempo. La cautela de las declaraciones de Felipe y la prudencia excesiva del comunicado oficial de la Secretaría de Estado para la Información permiten, sin embargo, deducir que lógicamente, ninguno de los dos políticos está dispuesto a lanzar las campanas al vuelo, sobre ´ido porque cualquier movimiento, como el

iniciado en sus días por tos militares del «manifiesto de los cien», puede provocar otra alteración notable del clima político.

Existe entre Gobierno y oposición coincidencia esencial en acelerar los grandes temas generales, entre ellos, desde luego, los juicios pendientes del golpe de Estado de febrero del 81. Lo más posible es que las vistas se inicien en los primeros días de marzo, siempre y cuando los abogados defensores no urdan alguna otra maniobra dilatoria que, por ahora, parece contar con escasas posibilidades de éxito. Los juicios, que se alargarán por lo menos dos meses, condicionan en demasía la fecha de celebración de las elecciones regionales andaluzas, elecciones que no se pueden aplazar más allá de la primera quincena de mayo, para no contradecir lo dispuesto en el Estatuto de autonomía. También en este punto hay un cierto compromiso y los más probable es que el 23 de mayo o el 6 de junio tos dos millones y medio largos de andaluces de las ocho provincias puedan pasarse por las urnas para elegir el primer Parlamento autónomo de su historia.

 

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