Autor: López Sancho, Lorenzo (ISIDRO). 
   La polémica autonómica     
 
 ABC.    29/05/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

La polémica autonómica

Insensibles a los profundos cambios de la opinión pública, que tienen elocuente relejo en los últimos resultados electorales, los diputados siguen discutiendo afanosamente sobre la nueva estructura de España —¿no es atrevido llamarla asi?— en esa especie de cápsula espacial cada día más alejada del pueblo que es el Parlamento. Vascos y catalanes entienden que sus estatutos autonómicos deben poder fijar normas por encima de las del Estado en tanto que, salvo mínimas excepciones tan bochornosas como explicables, tos diputados de los partidos digamos que nacionales, sostienen la superioridad normativa del Estado en el ejercicio de sus competencias exclusivas.

El juego es importante. De prevalecer los criterios de tos primeros, España quedará desvertebrada y pasará a ser un frágil e inestable conjunto de nacionalidades que todavía recatan su nombre, propicias a la ruptura de los lazos que ahora las unen tras siglos de Historia. Los segundos admiten la necesidad de cambios descentralizadores. pero desean un Estado lo bastante fuerte y provisto de la autoridad necesaria para que la diversidad sea unificada y la tendencia a la dispersión corregida.

De momento, este criterio prevalecía ayer, pese a tos alegatos, siempre moderadamente expuestos, de Roca Junyent o más belicosamente sostenidos por Marcos Vizcaya, representante al fin de esa suma ambigüedad conocida bajo las siglas PNV. Hubo apresuramiento y concesiones excesivas en la redacción de algún artículo constitucional y todavía más en la de los Estatutos catalán y vasco, y ahora UCD paga muy alto el precio de ese arrepentimiento un poco tardío que se llama la LOAPA.

En las derrotas electorales periféricas de UCD cuenta y mucho su actitud rectificadora. Los arrepentimientos nunca dan votos en las urnas. A UCD el suyo en el referéndum andaluz le ha costado la derrota del domingo pasado que, si este país tuviera un simple instinto democrático, que desde 1934 sospecho vivamente que no lo tiene, tendría que valerle la gratitud y el premio de todos los sectores no nacionalistas del país. Lo que tiene de mato la LOAPA es que un sistema de armonización autonómica debió haber sido previo a las autonomías y no rectificador de algunos excesos interpretativos de los preceptos estatuarios.

Pero aún con su retraso, era necesaria medida politicá poner este punto de reflexión a una marcha precipitada y aunque, paradójicamente, le cueste votos al partido gobernante, lo justo será apuntarte en su haber esta costosa decisión.

A toda prisa, ciertos sectores vascos siguen falsificando, entretanto, la Historia a fin de argüir con LOAPA o sin LOAPA razones que no lo son. Uno de estos días hablaremos de la traducción al euskera del Fuero de Vizcaya, nunca escrito en vasco desde 1452, para lo que ha habido que inventar unas setecientas palabras nuevas. Escrito en castellano un texto básico de la personalidad histórica y jurídica vasca, hay que inventar ahora lo que nunca existió para vasquizar lo que tuvo por entraña esa lengua castellana que hoy se intenta proscribir a la sombra de la autonomía discriminatoria.

Centristas y socialistas tienen derecho a que se reconozca su decisión de recuperar para el Estado una primacía que es irrenunciable—Lorenzo LÓPEZ SANCHO.

 

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