Autor: Peiró, Luis. 
 Los nacionalistas renunciaron a la defensa de sus enmiendas. 
 La LOAPA ha quedado dictaminada sin ninguna modificación     
 
 ABC.    03/06/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Los nacionalistas renunciaron a la defensa de sus enmiendas

La LOAPA ha quedado dictaminada sin ninguna modificación

MADRID (Luis Peiro). En poco más de una hora, y sin ningún tipo de debate, la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados finalizó ayer el dictamen de la LOAPA sin variar en ningún caso el informe emitido en su día por la Ponencia.

Fue una sesión de silencios continuados, sólo interrumpidos por e! presidente, Emilio Attard, al anunciar qué articulo o enmiendas se sometían a votación o con qué resultados —siempre cuatro o.cinco no favorables a los artículos, a veces no todos elfos en contra, y alguna abstención, siempre de las minorías, el PCE y la guerra aparte del diputado de Esquerra Pí Suñer, permanentemente en. contra.

Para que no fuera todo monólogo, el «cupo de micrófono» se repartió también entre los portavoces de la oposición al proyecto con el invariable anuncio, una vez tras otra, de que sometían a votación todas sus enmiendas. Ni una defensa de argumentos que no fuera la monocorde perorata, que nadie escuchó, de Pí Suñer o alguna leve intervención del experto de turno de UCD o PSOE, en el mínimo detalle técnico, para que no quedara meridianamente claro que se escurría el bulto.

También el inicio voluntarioso, que luego no prosperó, del diputado Solé Tura al hacer un esbozo de defensa de argumentos sobre cómo hacer mejor la trasferencia de los funcionarios a las comunidades autónomas, que de eso se trataba el trabajo de ayer, desde las posiciones de su grupo.

Pero se quedó sólo en esbozo al que por mínima cortesía parlamentaria contestó el experto en la materia del PSOE, Francisco Ramos. No hubo casi más palabras, ni siquiera explicaciones de voto, cuando todo el dictamen estaba concluido.

«SILENCIO DE SORDOS»

El peculiar «silencio de sordos» se adueñó de una sala a veces casi vacía. En los bancos de UCD hubo ocasiones en las que sólo se contabifizaron cuatro votos, incluidos los de sus representantes en la Mesa. Claros también, aunque muchos menos ostensibles, en el PSOE. Pero la suma, la consumación de los pactos, funcionaba. Casi tan perfectamente como cualquier ordenador de bolsillo, que bien pudiera haberse ocupado él solo del trabajo de los comisionados en el día de ayer.

Unas pocas razones para que todo fuera posible. Quienes se oponen a la LOAPA decidieron secundar activamente en esta ocasión a Marcos Vizcaya, en su continuo testimonio mudo de protesta por la decisión de la Mesa y de los grupos parlamentarios de aligerar los debates. Además, bastaba con tomar al pie de la letra las desafortunadas palabras de Osear Alzaga en la sesión anterior.

«Puesto que de un trámite se trata, nos limitaremos a . votar», razonaron. Hecho el silencio, no hubo disposición de los grupos mayoritarios a tomar la iniciativa. Su único empeño ha sido llegar al último Pleno posible en esta legislatura que les lleve a la promulgación de la ley antes de las vacaciones. Y con el menor costo posible. Después de las primeras sesiones, quedando como malos de la película, casi como la «bota centralista que pisotea una y otra vez las autonomías», buena gana de propiciar más debates si no era estrictamente necesario.

LA DEPENDENCIA DE LOS FUNCIONARIOS

Y otra razón más, y de bulto. Sobre el papel, el tema de los funcionarios estaba su-

brayado en lápiz rojo en la amplia escala de conflictividad de este proyecto. Pero ahí sí hubo posibilidades de acuerdo en la Ponencia. Bastó con incluir en el proyecto una petición básica de vascos y catalanes: que quedara claro que los funcionarios transferidos a las comunidades autónomas se integrarían en ellas como propios de aquellas comunidades y con dependencia orgánica y funcional. Tras el trabajo de la Ponencia en este sentido, de poco hubiera servido leer y debatir las enmiendas de PNV y Minoría Catalana sobre el particular; venían a decir lo mismo, salvo leves matices.

Si acaso, ha quedado un punto de fricción, como es el hecho de que la capacidad de contratación de las comunidades autónomas queda limitado a puestos de carácter político o de especia! confianza. Poco más. Al fin y al cabo, defensores y oponentes concidieron en sus estrategias, aunque el resultado fue que decayó el espectáculo parlamentario.

Decididos como estaban UCD y PSOE a acabar esta semana, de nada hubiera servido que las minorías se aferraran a sus turnos de intervención para impedirlo, aun sin que la Mesa pusiera coto a reiteraciones y prolongaciones de palabra. Quedaban aún la tarde del miércoles, mañana y tarde de! jueves y hasta el viernes entero. Con su decisión de no hablar han conseguido, quizá, más. Más sonoro ha resultado el silencio, a manera de protesta y para subrayar que se les ha querido impedir el uso de razonamientos y argumentos a base de Reglamento. Y, además, caben interpretaciones como la de Roca Junyent:

«Se demostró en las primeras sesiones que no les quedaban argumentos para rebatirnos; mal han podido convencer de que la LOAPA es necesaria impidiendo el debate y no utilizádolo para esgrimir tos suyos.»

Desde el otro lado, el de los firmantes de los pactos autonómicos, asegurarse la eficacia, el Ilegar a tiempo al Pleno, y achacar a las minorías la cerrazón, la reiteración de las mismas explicaciones oídas en Ponencia y en debates previos hasta la saciedad. Y esa explicación habitual de que la LOAPA es necesaria para clarificar ambigüedades de los Estatutos y de la Constitución, sin que esto suponga mermarlos.

«Pero, claro —razonaba el socialista Virgilio Zapatero—, para mantener su clientela Tos nacionalistas siempre propiciarán la ambigüedad. En cualquier país federal o regionalizado se hacen leyes como ésta que establecen la prevalencía del derecho del Estado y clarifican qué debe entenderse por competencias exclusivas de las comunidades autónomas.» Todo ello dicho luego en el pasillo, al igual que Roca, Solé y Marcos Vizcaya. Los tres se reservan para el Pleno. A diferencia de la Comisión, va a ser la hora de los truenos.

TODOS CITADOS EN EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

Allí, desde los primeros artículos, que son los que más interesan a unos y otros —obsérvese que en estos casos sí hubo debate en la Comisión, luego vendrían los suenan—Y se volverán a oír las afirmaciones que Marcos Vizcaya hizo ayer después del dictamen. «La LOAPA es la invención claramente centralista de recortar los niveles de autogobierno conseguidos por las comunidades autónomas, bajo el falso pretexto de consolidar el proceso autonómico.»

El portavoz vasco repitió ayer que el PNV se reserva el derecho a replantear toda su política desde ahora. Coincidirá luego sustancialmente con lo explicado, también después, por Solé Tura: «Se suprimen de hecho las competencias exclusivas de las comunidades autónomas.»

Y después del Pleno, después de promulgada la ley, una cita para todos, que será ineludible, en el Tribunal Constitucional. Roca está decidido a acudir desde ya. Marcos Vizcaya cuida más su estrategia. Quizá convenga ir directo para dilucidar dos aspectos de base: el carácter de ley orgánica y armonizadora que se ha dado a la ley. Y luego, como un goteo, dejar que vayan surgiendo los conflictos cada vez que la ley se aplique para que los vaya solventando el Alto Tribunal.

Algo de todo habrá, porque este proyecto no tiene vocación de cambiar.

 

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