Pleno del Congreso: Intransigente oposición nacionalista a la "armonización". 
 El debate de la LOAPA certifica el adelantamiento de la disolución de las Cortes  :   
 Según Roca, existe la "imposibilidad de confirmar en el futuro una coherente responsabilidad parlamentaria en base a asentar la acción del Gobierno". 
 El Alcázar.    22/02/1982.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Pleno del Congreso: Intransigente oposición nacionalista a la « armonización»

El debate de la LO APA certifica el adelantamiento de la disolución de las Cortes

• Según Roca, existe la «imposibilidad de confirmar en el futuro una coherente estabilidad parlamentaria en base a asentar la acción del Gobierno»

«El debate de hoy viene a confirmar la voluntad de adelantar el final de la presente Legislatura.» Con estas palabras el portavoz nacionalista Roca Junyent ponía de relieve durante la discusión de la LO APA la doble tenaza que se cierne sobre ´´ el Gobierno: su acentuada minoría parlamentaria y la retirada de apoyo de los grupos nacionalistas si persiste el intento de «armonización».

Roca Junyent fue claro al afirmar que «estamos solemnizando el final de la Legislatura ante la imposibilidad de confirmar en el futuro una coherente estabilidad parlamentaria en base a asentar la acción del Gobierno».

Tan seria expectativa gravitaba ayer durante un Pleno del Congreso que al tiempo registraba uno de sus vacíos más notorios, dentro de la inasistencia que arbitrariamente los diputados gustan de utilizar con variable frecuencia. Pero, incluso ante tantos escaños ausentes, la cuestión era clave: la firme y continuada negativa de los nacionalistas vascos y catalanes a aceptar cualquier LOAPA que recorte sus Estatutos. Ni el presidente del Gobierno ni el ministro de Administración Territorial ofrecieron argumentos nuevos sobre el contencioso que puede privar a la marchita UCD de quienes en sucesivas ocasiones han sido sus principales valedores, y el único punto de frágil apoyo para la milagrosa supervivencia parlamentaria del gabinete Calvo-Sotelo.

El planteamiento de Roca Junyent fue que con la LOAPA se pretende una reforma encubierta de la Constitución y que el proceso autonómico se ha conducido erróneamente, incluso «a veces al margen de la voluntad de sus destinatarios», aunque su partido no está en contra de esta generalización. Para el diputado catalán tampoco la invocación de solidaridad justifica la existencia de la LOAPA, y puso de relieve que se está jugando irresponsablemente a enfrentar comunidades en una dinámica peligrosa y desestabilizadora. «Pero la LOAPA

—agregó— no tiene nada que ver con esta solidaridad, sino todo lo contrario; del principio al fin, su espíritu es el del recelo y el enfrentamiento de la Administración Central y las comunidades autónomas.»

Y subrayó Roca: «No le demos más rodeos a la cuestión: la LOAPA disguste a quien disguste el que así se diga, es un resultado del 23-F.»

El resto de los portavoces parlamentarios insistieron casi unánimemente en el rechazo a la Ley. Pi i Suñer, del Grupo Mixto, consideró la LOAPA como un agravio a las comunidades autónomas. Bandrés, de Euzkadiko Ezkerra, aseguró que no cabe que la ley sea orgánica ni armonizadora, y acusó a los promotores de la LOAPA de pretender modificar los Estatutos y limitarlos. Bandrés calificó de desatino el contenido de la ley y dijo que incurría en varias ocaciones en inconstitucionalidad. Asimismo, manifestó que con la «armonización» se podía «abordar al nacionalismo a una radicalización de la que históricamente sólo han salido ganando los reaccionarios».

Solé Tura, comunista, señaló que «si la LOAPA;se aprueba no se aplicará a los estados aprobados después de establecer los acuerdos autonómicos, porque los Estatutos surgidos después de esos pactos, ya han incorporado los acuerdos; sólo se aplicará la LOAPA al País Vasco y a Cataluña; esta Cámara tiene que tener en cuenta que los adversarios de las autonomías son también los enemigos de la democracia; las actuales Cortes Generales están en una situación muy difícil y quizá no vuelvan a reunirse, por lo que no tiene sentido aprobar aquí esta ley».

Marcos Vizcaya, del grupo vasco, utilizó términos enérgicos para solicitar la suspensión de la LOAPA hasta el próximo período de sesiones y pidió a la Cámara que no realizara «el acta de defunción del Estatuto de Guernica». Para el portavoz nacionalista, los conflictos entre el Estado y las autonomías se pueden resolver por la vía del Tribunal Constitucional, e indicó que el Gobierno debía ser consciente de que la ley modifica los Estatutos. Asimismo, subrayó que la LOAPA no es una ley autonómica porque deja a los Parlamentos autonómicos sin competencias, y explicó que su partido había ofrecido un acuerdo con los demás grupos para aclarar el proceso, pero la propuesta fue rechazada. «Sentimos la LOAPA —dijo Marcos Vizcaya— como una afrenta y una burla, como la ruptura de un pacto político, que eso fue el Estatuto de Guernica.»

Discurso del ministro

El ministro de Administración Territorial, en su intervención para introducir ante el Pleno de la Cámara la LOAPA afirmó que el Título VIII de la Constitución representa, con sus defectos y sus aciertos, un éxito político de primera magnitud.

Los problemas reales, dijo el ministro, no están nunca en los preceptos legales, sino que surgen y residen en la propia realidad social. Se refirió Arias Salgado a «la estructura plural e intensa» de España y dijo que el Título VIII es, aceptada esta premisa, un buen punto de partida para transformar la estructura del Estado español, porque ha servido para encauzar, desde la libertad y la democracia, el proceso de transformación de la organización estatal.

Calvo-Sotelo se remitió a su discurso de investidura para señalar la importancia de este proyecto de ley. Dijo el presidente del Gobierno que la construcción autonómica ha de hacerse en su integridad y no parcialmente y que el Estado no es un simple almacén de competencias que sé van trasladando o transfiriendo a las unidades territoriales y que al final queda un conjunto residual

 

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