Chivo expiatorio     
 
 ABC.    17/08/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

CHIVO EXPIATORIO

LA sentencia del Tribunal Constitucional sobre la LOAPA reabre oficialmente un grave problema político: la indefinición precisa y exacta del marco autonómico del Estado español. A partir de la declaración de inconstitucionalidad de catorce de sus artículos queda la cuestión autonómica, clave en el experimento democrático actual, tal y como estaba: un ambiguo título octavo de la Constitución fruto del consenso de los grupos políticos y fuerzas sociales que redactaron la Ley de leyes. Precisamente la LOAPA, a través de un procedimiento incorrecto y precipitado, perseguía poner orden y concierto autonómico allí donde brilla la ausencia de lo uno y lo otro.

Por ello no tiene sentido alguno atribuir la paternidad exclusiva de la reacción gubernamental, definida por el intento de mantener los mismos fines por otros medios y cauces, a la «insolencia, pataleta propia de un abogado que pierde un pleito, ceguera, reacción pasional, soberbia humillada y al suspenso jurídico» del ministro de Administración Territorial. Este riguroso análisis, como se ve bien provisto de un aparato conceptual de rigor, es el que ofrecía el diario «El país», en su edición de ayer, a la hora de editorializar sobre una de las interrogantes esenciales del momento: ¿Después de la LOAPA qué?

Esta peculiar tesis del editorialista no se tiene en pie ni antes, durante y después de la LOAPA. El Gobierno y el partido gubernamental tienen una definida política autonómica tendente a rellenar este peligroso vacío de nuestro texto constitucional; y la actitud del señor de la Quadra Salcedo, titular del Departamento ministerial «analizado» por «El país», sólo refleja con exactitud la posición de sus compañeros de Gabinete y la política y personal del presidente del Gobierno. No cabe llamarse a engaño sobre ello, y el mencionado editorialista bien lo sabe, y no hay nadie en el mundo político y periodístico que considere que el Gobierno se vea arrastrado por la «soberbia humillada de un ministro», a la vez que todos los observadores estiman que el aludido ministro expone lo que es criterio unánime del Gobierno en el que participa.

Quienes presentan al señor de la Quadra Salcedo como un chivo expiatorio, cargando sobre sus espaldas el cadáver de la LOAPA, persiguen presionar a las autoridades gubernamentales para que escojan una determinada vía política, a partir del callejón sin salida jurídica en la que ha quedado encerrada la

LOAPA. A partir de ahí se abre un abanico de salidas de distinto calibre y significado para intentar aprobar esa asignatura pendiente —la cuestión autonómica— que de suspenderse supondría el final de la democracia. Todas las posturas son admisibles, desde las que defienden la reforma de la Constitución a las que optan por la negociación de un nuevo pacto con los Gobiernos autonómicos, pero sin tergiversar las posiciones de cada cual. Que es justamente lo que hace «El país» en su penúltimo sermón político al Gobierno.

 

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